No tanto como el carromato del ejército que vamos a asaltar mañana- dijo Mario. Después dirigiéndose a Medio Oso pregunto ¿a que hora salimos?
A la primeras luces. El sol estar dos manos de alto cuando llegar al carromato de los Azules
Ana lanzó un suspiro de alivió al ver que la conversación se había denviado de ella, y no pudo dejar de concebir una leve esperanza, no porque la devolvieran a su padre
Si no por que con suerte, no le harían ningún daño si de verdad deseaban obtener un rescaté . Por supuesto que el no pagaría, de eso estaba segura. El no la quería, nunca la había querido, y el hecho de que ella volviera a aparecer alli en su cada lo arruinaría, sobre todo después de haberla enterrado delante de toda la ciudad
En opinión de su padre, el escándalo acabaria con todas sus posibilidades de ser gobernador, pero sus captores no tenían por que saberlo, y eso le daría más tiempo para planear la huida. Algo más relajada comenzó a comer
Pedro estiro los brazos colocando las manos cerca del fuego
Ojalá este trabajo nos salga mejor que el último. El jefe se va a enfadar con nosotros si le fallamos en este .
Esta vez Medio Oso se va a asegurar de que no los siguen otros, intervino el Indio
Dios, que contento voy a estar cuando haya pasado esto. No veo la hora de salir de este infierno y encontrar un lugar donde podamos acampar mas de una noche
Bajo la nariz desfigurada de Mateo brillaron sus manchados dientes.
Eso ha impedido que nos descubra el sheriff, ¿verdad?
Si , pero ahora ¿que? El sheriff va a salir a buscar a Navaja _ Mario le lanzó una furiosa mirada a Malo
El hombre de la ley no es ningún problema, dijo Pedro
subiéndose el sombrero. La ciudad es demasiado pequeña, no hay muchos hombres para formar un pelotón. No tiene ayudante. Este sheriff no va a venir solo.
De todas maneras vamos a correr un buen riesgo luchando contra los soldados
Por eso buscamos a otro hombre, dijo Mateo lanzando una mirada a Malo, para igualar y....
Lávalos dijo Malo dejando caer su plato sobre el de Ana
Ella irritada, miro hacia el río qué se veía junto al campamento, pencanto si podría escapar. Pero sabía que no resultaría. Los demás, o Malo la seguirían y la cogerian. Hasta ese momento Malo no la había tratado con crueldad, incluso la había protegido, pero un intento de fuga podría cambiar las cosas. Se incorporó, mirando mirando nerviosamente a los hombres. No, esperaría a tener una oportunidad mejor, y seguro que la abría
Después de fregar lis utensilios con arena y aclararlos en el río, volvidó al tronco caído y se sentó tratando de pasar lo más inadvertida posible, a un que no levantó la mirada del suelo, por el rabillo del ojo vio que Malo cogia su silla de montar y su colchoneta enrollada y se dirigía hacia un lugar protegido por una hilera de mezquite.
Amigo te aburre nuestra compañía?
Malo volvió a parecer tras la hilera de los árboles y a grandes zancadas, se acercó a Ana y la puso en pie
Esta noche necesito intimidad.
Pero y mi padre? Exclamo ella sintiendo que el pecho le iba a estallar de miedo. No va a pagar rescaté si sabe que usted...
El no lo va a saber chica
¡hay amigo dijo Pedro sonriendo, que no daría por estar una hora en tu lugar .
Una hora no es suficiente, dijo Malo, ceñudo ,y sin hacer caso a los otros la empujo hacia los árboles .
Frenetica Ana trato de zafarse.
Por favor!, no, no lo haga
No luches con migo chica, solor conseguirás hacerté daño y el resultado final será el mismo
Ella se mordió el labio y trato de hacerse más fuerte para lo que iba a suceder.
Ana vio que el había puesto su silla de montar en un extremo para usarla de almohada.
Cuando el se detuvo, Ana se limito a quedarse de pie ante el lugar que el había preparado, al instante se vio invadida por el recuerdo de otro lugar, de otro hombre
pero rápidamente lo rechazo , si seguía pensando en eso se desmoronaria.
Sin soltarla, con una mano Malo comenzó a desabrocharse la camisa todavía húmeda, demasiado paralizada para moverse, ella observó como retiraba la tela dejando al descubierto una suave piel bronceada y un oscuro y sedoso vello.
En la distancia escuchaba el sonido apagado de las voces de los hombres, el canto de los grillos, el crepita del fuego, y los salvajes latidos de su corazón.
La iba a violar . ¡Dios santo! Iba a conseguir lo que el otro hombre no había conseguido.
Todos sus temores afloraron a la superficie como una tormenta. Casí loca de terror, arremetio contra el ciegamente, con los puños.
No, maldito! No!
Pero era inútil, parecía que los golpes procedía de una niña pequeña, el ni se inmutaba, ni una mueca asomo a su rostro, solor logro que el aumentara la presión de sus dedos en la muñeca
Si, chica, si dijo burlón, con voz dura. Ahora Quítate la ropa.