Sumido en una ira que ni siquiera era capaz de empezar a desentrañar, Colton miro a Ana. Aunque ahora ella estaba de frente, todavía seguía viendo su blanca y esbelta espalda desnuda, la satinada suavidad de su piel y las horrible marcas rojas que no podían tener más de un par de meses, verdugones que revelaban lo que había sufrido bajo las manos crueles de un loco.
¿Quien lo hizo?_ repito, estan vez con más suavidad pero no dispuesto a reflexionar sobre la inpediosa necesidad que tenia de saber el nombre de la persona que le había echo daño.
me caí de un árbol _ dijo ella apretandose más la camiga al pecho
Colton miro fijamente esos increíbles ojos
_Mientes, chica, cerró sus manos sobre sus hombros . La vio tan pequeña, tan vulnerable qué sintió deseos de aplastar a la serpiente qué la había marcado de aquella forma tan terrible.
Dime quien te dio esos latigazos
Ana se estremeció ante ese contacto extramente tierno y su tono amable, pero sabía que sí le contaba la verdad, el le exigiría que le dijera más, y mucho menos de contarsela a alguien. Hizo una profunda inspiración y le devolvió la mirada resueltamente
_un amante decepcionado.
El dejo caer las manos como si ella lo hubiera quemado. El asco le deformo los rasgos, y bruscamente se giró hacia el otro lado.
Termina de vestirte dijo con vos tensa_ voy a hacer que sirvas para algo
su rechazo le dolió pero no supo por que. Apenas lo conocía
Le traía sin cuidado lo que pensara ese asesino
Sin dejar de observarlo para asegurarse de que no se daba la vuelta, se puso la camisa y se abrocho rápidamente. Cuando hubo acabado, dejó caer la manta
Ya le dije a Miguel que no se curar heridas de bala.
Sabes cocinar, verdad_ pregunto el mirándola por encima del hombro
Ana tuvo que hacer un esfuerzo para no poner los ojos en blanco. Habia muchas cosas que sabia hacer muy bien pero cocinar precisamente no era una de ellas. Hasta muy poco antes de escapar, siempre había habido un montón de sirvientes en la casa. De pronto surgío la imagen de la dulce y sonriente Maria moviéndose por la cocina de la hacienda y se sintió terriblemente sola, Maria habia desaparecido junto a su madre.
Decidio no contestarle directamente, una mentira al día es suficiente. Termino de meterse la enorme camisa en los pantalones y dio un paso.
_donde esta la cocinilla?
El la miró desde su gran altura, buscando las palabras, como tratando de no sonreír.
Tendrás que conformarte con un fuego de campamento
_AH.
Por lo visto Medio Oso se había autoasignado el papel de guardián de los caballos . Estaba sentado en la entrada apoyado contra la pared y con las rodillas levantadas. Aunque tenía los brazos apoyados en las piernas, completamente relajados, a Ana no le engañaba. El Indio le parecía demasiado astuto como para que no estuviera totalmente alerta.
Cerca de el estaba Pedro, vestido con un traje negro poniendo la cinta a su caballo, como preparado se para salí . El Mexicano le recorrio el cuerpo con una ardiente mirada y ella tuvo que reprimir el temor que le inspiraba.
Cuando se acercaba a la última casa, Miguel salió por una puerta lateral y por la afligida expresión de su cara Ana comprendió que las cosas no iban bien
Pa .esta mal Navaja dijo con vos cansina, muy mal
Malo se detuvo, ¿ le sacaron la bala?
Miguel movió negativamente su desgreñada melena castaña
No llego a ella. La tiene pegada a la costilla
Muy a su pasar, Ana no pudo dejar de experimentar una ráfaga de compasión por aquel hombre. A pesar de su maldad
Un gemido ronco y lastimaron se Oyó detrás de Miguel
Que palidecio aun más..
¿Ha intentado cerrarle la herida quemandosela? Pregunto Ana , incapaz de controlar aquella compasión indeseada.
Miguel la miro sin comprender.
Creo que lo que quiere decir es si has tratado de cauterizarle la herida _ explico Malo , con la vos algo ronca
No , tengo que buscar la manera de sacar la bala primero se paso los huesudos dedos por la mata del sucio pelo y miro hacia atrás. A la oscuridad del interior de la habitación _ di no lo hago, pa va a morir, seguros
La compasión movió a Ana a la acción. A pesar de lo que el hombre había intentado hacerle, no podía quedarse allí sin hacer nada, coloco una mano sobre el brazo de Malo y el se volvió hacía ella
Con la destreza que tiene usted para manejar la navaja , podría sacarle la bala
El tenso el brazo , y ella casi pudo ver la lucha interna, parecía como si una parte de el deseara ablandarse, destará ayudar y otra parte se resistirá
Se irguio y endureció sus rasgos
_solo uso la navaja para una cosa.
Diciendo eso la cogio de la muñeca y echo a andar
Ella se resistió, extrañamente desilusionada por su falta de compasión.
Entonces déjeme que yo lo haga yo.
¿Que? Pregunto el deteniéndose
Yo no se usar la navaja pero alguien tiene que ayudar a ese hombre
Maló la miró como si estuviera entre el deseo de abrazarla y el de ahorcarla allí mismo . Con visible esfuerzo, desvío la mirada de su cara y la dirigió a Miguel.