El Diseño de nuestro destino

CAPITULO 5 Lealtades a Prueba

Boston: El rescate.

El frío de Boston me caló hasta los huesos nada más salir del aeropuerto, un recordatorio cruel de que el paraíso se había quedado atrás. Tomé un taxi directo a mi pent-house. Durante el trayecto, llamé a mi hermana Ivana por una línea privada.

—¿Isa? ¿Qué haces llamando a esta hora? Papá aterrizará en México en unas horas y yo estoy terminando unos informes para él —dijo Ivana, sonando estresada.

—Ivi, escúchame. Estoy en Boston. No digas nada, por favor. Sergio golpeó a Alexa. Ella está en mi casa ahora mismo. Necesito que vengas después del trabajo, pero que nadie, ni siquiera Carmen, sepa que estoy aquí.

Escuché el grito ahogado de mi hermana.
—¡Dios mío! Voy para allá en cuanto pueda. Pero Isa... si papá se entera de que dejaste a Erick solo, se va a desatar el infierno.

Colgué. Al llegar a mi edificio, Carmen me entregó las llaves con una mirada de profunda preocupación. Subí al pent-house y encontré a Alexa hecha un ovillo en el sofá. Verla así, a mi amiga tan llena de vida reducida a cenizas por el miedo, me rompió algo por dentro.

—Ya estoy aquí, Alex. No va a volver a tocarte —le susurré abrazándola.

De repente, el timbre sonó con violencia. No era el ritmo pausado de Ivana. Era un golpeteo frenético y pesado. Miré por la cámara de seguridad: era Sergio. Estaba rojo de ira y gritaba el nombre de Alexa.

—¡Abre la maldita puerta, Isabella! ¡Sé que está ahí! ¡Es mi esposa! —gritaba desde el pasillo.

El miedo en los ojos de Alexa fue suficiente para que mi sangre hirviera. No abrí la puerta, pero hablé por el intercomunicador con una voz gélida que ni yo misma reconocía:
—Sergio, lárgate ahora mismo. He llamado a seguridad y la policía está en camino. Si vuelves a acercarte a este piso, te aseguro que usaré cada centavo del apellido Brown para que no vuelvas a ver la luz del sol fuera de una celda.

Hubo un silencio tenso, seguido de un golpe fuerte contra la puerta y pasos alejándose. Sabía que esto no se había acabado, pero por ahora, ella estaba a salvo.

Mientras tanto, a miles de kilómetros, Erick Allen se ajustaba el casco de seguridad mientras el jet privado de mi padre aterrizaba. Sentía el sudor frío bajando por su espalda, y no era por el calor de la isla.

Nicholas Brown bajó del avión con la energía de un huracán. Miró a su alrededor, buscando la figura de su hija mayor.

—¿Dónde está Isabella? —fue lo primero que preguntó, sin siquiera saludar.

Erick tragó saliva, tratando de mantener su máscara de profesionalismo.
—Señor Brown, bienvenido. Isabella tuvo que viajar de emergencia a Mérida esta mañana. Surgió un problema con el proveedor de las maderas locales para los bungalows flotantes. No quería que el cronograma de seis meses se retrasara, así que decidió ir personalmente a supervisar la carga.

Mi padre entrecerró los ojos. Es un hombre que huele la debilidad a distancia. Caminó hacia la mesa de planos, observando el trabajo que habíamos hecho juntos.

—¿A Mérida? —Nicholas se giró hacia Erick, estudiándolo con una intensidad asfixiante—. Mi hija es muy apasionada por su trabajo, Allen, pero también es muy predecible. Suele avisarme cuando se mueve de lugar. ¿Y usted? Se ve... diferente. Un poco distraído.

Erick se acercó a la mesa, señalando un punto en el diseño de cimentación.
—Estoy concentrado en el reto que nos puso, señor. Seis meses es poco tiempo. Isabella y yo estuvimos... trabajando muy de cerca toda la noche para que todo esté perfecto para su llegada.

Papá arqueó una ceja.
—Trabajando de cerca, ¿eh? Espero que esa cercanía sea estrictamente profesional, Arquitecto. No toleraré que nada enturbie la calidad de este hotel. Si Isabella no está aquí mañana para el primer picazo de la obra, empezaré a pensar que me está ocultando algo. Y créame, no le conviene que yo empiece a investigar por mi cuenta.

Erick asintió, sintiendo que el nudo en su garganta se apretaba. Sabía que me amaba, o algo muy parecido, pero también sabía que estábamos jugando con fuego bajo la mirada del hombre más peligroso de la industria hotelera.




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