El Diseño de nuestro destino

CAPITULO 10 Sombras de Europa y Rastreos Secretos

La llegada: Un fantasma con acento francés.

El sonido de un helicóptero privado aterrizando cerca de la zona de obras no estaba en el cronograma. Erick y yo estábamos en el muelle, revisando la instalación de los pilotes, cuando la puerta de la nave se abrió. Bajó una mujer que parecía sacada de la portada de una revista de modas en París: elegante, con un vestido de seda esmeralda que ondeaba con la brisa marina y unas gafas de sol que gritaban sofisticación.

Erick se quedó paralizado. La tablilla de anotaciones casi se le resbala de las manos.

—¿Sophie? —susurró él, con una voz que nunca le había escuchado.

Bonjour, Erick —dijo ella, acercándose con una sonrisa que denotaba una familiaridad dolorosa. Se quitó las gafas, revelando unos ojos felinos que me barrieron de arriba abajo con una mezcla de curiosidad y desdén—. Me enteré de que estabas construyendo algo "imposible" en el Caribe. No podía dejar que lo terminaras sin mi opinión.

Sophie era su exnovia. La mujer que lo había dejado por una oportunidad de oro en una firma de arquitectura en Europa años atrás. El gran amor que, según los rumores que Ivana me había contado una vez, casi lo destruye cuando se fue.

Erick no la rechazó. Tampoco corrió a sus brazos. Se quedó en una encrucijada visible, una batalla interna entre el hombre que fue con ella y el hombre que intentaba ser conmigo. Ella le puso una mano en el brazo, un gesto posesivo que me revolvió el estómago.

—He vuelto para quedarme, Erick. Europa fue un sueño, pero el despertar fue solitario —le dijo ella en voz baja, ignorándome por completo—. Extrañaba nuestra... "sinergia".

Erick me miró de reojo, con una culpa evidente. Sentí una punzada de inseguridad que me quemó. Él sentía algo por mí, lo sabía por cómo me miraba cuando nadie nos veía, pero Sophie era una historia terminada que parecía querer reescribirse.

—Isabella, ella es Sophie Vasseur —logró decir Erick por fin—. Sophie, ella es Isabella Brown, socia y diseñadora de interiores del proyecto.

—Ah, la hija de Nicholas —dijo Sophie con una sonrisa gélida—. He oído mucho sobre tu... tenacidad.

—Vaya, estoy en desventaja porque yo de ti no había escuchado nada —dije aunque es mentira Ivana ya me había hablado de ella.

Ella me da mala espina y no se porque.

Esa noche, mientras Erick cenaba con Sophie "para ponerse al día profesionalmente" —o eso fue lo que me dijo—, yo me encerré en mi habitación con mi laptop. No podía controlar el corazón de Erick, pero sí podía intentar salvar su carrera.

Llamé a Ivana por una conexión encriptada.

—Ivi, necesito que entres al servidor de auditoría de la sede en Boston. Busca el registro de la cuenta en las Islas Caimán que mencionó Thorne. Quiero cada transferencia, cada nombre asociado, no solo el de Erick.

—Isa, si papá se entera de que estoy husmeando en cuentas auditadas, me va a colgar del puente de Boston —susurró mi hermana, aunque escuché el tecleo rápido en su computadora.

—Él no lo sabrá. Confío en Erick, Ivi. Sé que hay algo que no nos cuadra. Ese dinero no llegó ahí por arte de magia.

—Está bien, pero tardará. Esos paraísos fiscales son como laberintos. Por cierto, ¿cómo va todo con el arquitecto?

—Ha llegado su ex. Una arquitecta francesa que parece una modelo de pasarela —solté con amargura.

—Vaya... —Ivana suspiró—. Ten cuidado, hermana. A veces las ruinas del pasado son más peligrosas que los cimientos nuevos.

Colgué la llamada y me quedé mirando la oscuridad del mar desde mi balcón. A lo lejos, en el restaurante de la playa, alcancé a ver dos siluetas: Erick y Sophie. Él no la estaba abrazando, pero tampoco se alejaba cuando ella se inclinaba hacia él.

Sentí una soledad inmensa. Estaba luchando por un hombre que ni siquiera podía decirme la verdad sobre su pasado, mientras una mujer perfecta intentaba reclamar su futuro. Pero yo no era de las que se rendía. Si tenía que encontrar la prueba de su inocencia para que él finalmente confiara en mí, lo haría. Con o sin él.

Al dia siguiente, tuve que sentarme almorzar con la modelo y erick, el aire en la terraza del hotel estaba cargado de humedad y de una tensión que se podía cortar con un bisturí. Erick se había retirado un momento para atender una llamada urgente de la constructora, dejándome a solas con Sophie por primera vez.

Ella sostenía una copa de vino blanco con una elegancia que parecía ensayada. Me miró por encima del borde del cristal, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos felinos.

—Es un proyecto fascinante, Isabella —dijo, rompiendo el silencio—. Aunque me pregunto si una diseñadora tan joven y... emocional, podrá soportar la presión de Erick. Él es un hombre que exige perfección, no sentimientos.

—La juventud no me impide ser profesional, Sophie —respondí, manteniendo la voz firme—. Y Erick parece apreciar bastante mi enfoque "emocional". Ha sido la clave para que este hotel tenga alma.

Sophie soltó una risita seca, dejando la copa sobre la mesa de mármol. Se acercó un paso, invadiendo mi espacio personal. El perfume que emanaba era caro, pero empalagoso.

—No te confundas, chérie. Conozco a Erick mejor que nadie. Sé cómo respira, sé qué busca en una mujer. Ahora está deslumbrado por tu novedad y por ese aura de "heredera rebelde", pero Erick siempre vuelve a lo que conoce. Vuelve a la estructura, vuelve a lo seguro. Vuelve a mí.

—Si fueras tan segura, no estarías aquí tratando de marcar territorio como una adolescente —le devolví el golpe, sosteniéndole la mirada—. Erick no es una propiedad que puedas reclamar después de abandonarla por un contrato en Europa.

El rostro de Sophie cambió. La máscara de sofisticación se agrietó por un segundo, revelando una mirada calculadora y fría.

—Vine a buscarlo porque está acorralado —susurró, inclinándose hacia mí—. Sé lo de Dubái. Sé que tu padre lo tiene bajo vigilancia como a un criminal. ¿Crees que tú puedes salvarlo con tus planos de interiores y tus investigaciones secretas? Solo yo tengo los contactos en Europa para limpiar su nombre... a cambio de que regrese conmigo a París.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.