Después de alcanzar la inmortalidad, Wen Ke Xing y Zhou ZiShu creyeron que finalmente habían conseguido aquello que tanto habían deseado: una vida juntos, lejos de las tragedias y conflictos que alguna vez marcaron sus caminos.
Durante cincuenta años, su matrimonio fue feliz y tranquilo. O, al menos, eso era lo que Wen Ke Xing creía.
Todo cambió el día en que descubrió a su esposo con otro hombre.
La traición puso fin a la confianza que había construido durante décadas, pero la inmortalidad no le permitió escapar de las consecuencias. Pasaron los años. Luego, los siglos. Y mientras el mundo cambiaba a su alrededor, una herida que nunca terminó de cerrar permaneció intacta.
Cientos de años después, Wen Ke Xing ya no busca explicaciones, disculpas ni una segunda oportunidad.
Solo quiere una cosa.
El divorcio.
El problema es que Zhou ZiShu parece no estar dispuesto a concedérselo.