El don de Flora (editando)

17. Venus

Tengo muchas preguntas en mi cabeza.

Sonará muy mal de mi parte, pero por ahora no tengo interés en conocer… ¿cómo se llama este lugar? No me importa, solo quiero saber de mi hermana.

—Por favor, lléveme donde está mi hermana. Quiero verla —exijo.

No sé a dónde me está llevando. Observo un poco el lugar y giro a mi alrededor; estoy algo asombrada al darme cuenta de que no veo a ningún hombre, excepto a Orión.

—Tu hermana no está aquí. Ella se encuentra en el reino Esmeralda, y Orión será quien te lleve —dice. La tranquilidad de su voz empieza a molestarme un poco.

—Estoy lista. Él puede llevarme ahora mismo.

Suspira.

—No es tan fácil. El reino Esmeralda no permite el ingreso de cualquiera; debes tener un buen control sobre tu don. Puedo sentir tu energía y es casi igual a la de Deméter o Perséfone. Ellas te enseñarán.

¡¿Qué acaba de decir?! ¿Escuché bien?

—He escuchado algo sobre las diosas… —murmuro.

—El entrenamiento será difícil; sin embargo, al final tendrás buenos resultados —me anima.

No sé cómo procesar esta situación. Es demasiada información para mí. Siento muchas emociones a la vez: felicidad, angustia, ansiedad. Una pregunta se me viene a la mente y se la hago.

—Afrodita, ¿por qué me estás ayudando? Usted y yo no somos cercanas; apenas nos conocemos desde hace uno o dos días.

—Haces muchas preguntas —su voz suena un poco molesta—. Digamos que le debo un favor a tu hermana. Eso es todo.

No hago más preguntas. Me dedico a pensar en mi hermana Honey, en mi madre, en Kalel y en mi don. Este lugar está lleno de vegetación; el césped cubre toda la superficie del suelo y su textura es suave cuando mis pies descalzos lo sienten. El cielo es de un color entre rosado y turquesa. El sol no se ve, pero parece estar presente, porque puedo sentir un poco de calor.

Algo que resalta aquí son las vestimentas. Las prendas inferiores son parecidas a un pantalón de hombre, pero no ajustado, sino ancho, con aberturas a ambos lados desde los muslos hasta los pies. La tela es similar a la seda.

La prenda superior es muy… descubierta: en los hombros solo tienen unas tiras muy delgadas que sostienen una tela gruesa que cubre los senos, y alrededor de sus cinturas llevan una cadena delgada como adorno. Me parece gracioso; en mi reino usamos collares en el cuello, pero aquí los llevan en la cintura. Aun así, se ven muy bonitas.

Yo… soy la única con vestido.

No sé cuánto tiempo llevamos caminando. Mis pies empiezan a doler y parece que aquí no hay carruajes. A cada paso aparecen pequeñas casas de madera; me siento como si estuviera en un pueblo.

—No sabía que hoy ibas a despertar, así que mis doncellas prepararon una pequeña reunión de bienvenida… —dejo de escucharla cuando observo la “reunión” que me prepararon: doncellas tocando instrumentos musicales. La melodía es alegre y divertida, muy distinta a la música de mi reino. Esta música me transmite tanta felicidad que me provoca bailar.

Siento un toque delicado en mi hombro. Antes de girar para ver quién es, escucho su voz cerca de mi oído:

—Bienvenida a Venus, princesa.

¿En qué momento llegó Orión?




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