Después de que las sirvientas terminaran de bañarme, cambiarme y peinarme estoy caminando de un lado a otro por la habitación, mirando de vez en cuando si la puerta se abre.
¿Y si tranco la puerta con un mueble? No, no creo que sea buena idea porque no quiero que piense que le tengo miedo.
No creo que Remigio entre aquí a dormir O ¿sí?
Mis ojos se quieren cerrar, pero hago el esfuerzo por seguir despierta.
Creo que ya no puedo resistir a no dormir
Me acuesto en la cama y cierro mis ojos, disfrutando del sueño.
Sin embargo, debo confesar que soy de sueño ligero y a te cualquier ruido me despierto como el de ahora que estoy escuchando la puerta abrirse. Me incorporo rápido creyendo que se trata de Remigio cuando en realidad es Luviel.
—¿Princesa Luviel?
Luviel me observa sin ninguna expresión causándome escalofríos.
—¿Creias que era Remigio? No vendrá, él está en mi habitación... durmiendo en mi cama.
¿No son muy mayores para que duerman juntos? ¿Acaso es celosa con su hermano?...Si, puede ser posible.
—¿Por qué estás aquí? —pregunto
Se encoge de hombros y camina alrededor de la habitación.
—Esperaba encontrarte dormida y...matarte —Su vista vuelve a mí —No salió como esperaba porque los guardias no se separan de tu puerta. Tuve que dormirlos.
Proceso sus palabras y parpadeo varias veces para salir del desconcierto.
—¿Matarme? ¿Por qué?
—Por que no quiero que me quites a mí hermano.
—No lo haré —aseguro.
Me observa con detenimiento buscando en mi rostro algún gesto que pruebe que miento.
—Te casaras con él y él te prestará más atención y sobre todo su amor.
¿Por qué siento que esto ya lo he vivido?
Esta confesión lo siento más directa, en cambio con crystal, nunca se quejó sobre que la mayor parte de la atención de los reyes y Onie que me daban a mi. He sido consciente sobre eso y no me importó llevar la mayor atención por que lo necesitaba.
Aunque solo una vez me aclaró, cuando le pedí que me llamara hermana.
En momentos como estos, suelo quedarme en silencio y dejar que se desahoguen su enojo en mí, pero ya estoy cansada de ser Daelyn.
Ahora soy Flora.
—¿De verdad tienes la valentía de matarme? —me río a modo de burla — Tu arma nunca llegará a mí. ¿Que te quitaré el amor de tu hermano? ¿Acaso eres una niña de cinco años?
Luviel se queda sin palabras posiblemente no está acostumbrada a que le hablen de ese modo.
—Te arrepentirás de haber venido aquí —dijo antes de retirarse de la habitación.
No tengo miedo.
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Editado: 20.04.2026