El dueño de mis heridas

Capítulo 12: El Precio de la Verdad

Victoria retrocedió hasta quedar apoyada contra la pared.

Su rostro había perdido todo el color.

—Tú... estás muerto.

Tomás Villaseñor negó lentamente con la cabeza.

—Eso era lo que todos debían creer.

Victoria respiraba con dificultad.

—¿Qué quieres?

—La verdad.

Un pasado que regresa

Tomás entró en la casa sin esperar invitación.

Observó cada rincón antes de detenerse frente a Victoria.

—Hace veinte años aceptaste guardar silencio.

—No tuve otra opción.

—Siempre hay una opción.

Victoria bajó la mirada.

Por primera vez, las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.

—Tenía miedo.

—Y ese miedo destruyó muchas vidas.

Una confesión inesperada

Mientras tanto, en el Rancho Robles, Daniel, Ángela y Ricardo revisaban los documentos encontrados en la cabaña.

Entre ellos apareció un sobre sellado con la firma de Tomás.

Daniel lo abrió con cuidado.

Dentro había una hoja escrita de puño y letra.

"Si estás leyendo esto, significa que decidí dejar de esconderme. Las tierras pertenecen por igual a las familias Robles y Montenegro. Nunca debieron enfrentarse. Alguien los manipuló para quedarse con el verdadero poder."

Ángela levantó la vista.

—Nos hicieron creer que éramos enemigos.

Daniel tomó su mano.

—Y casi lo consiguen.

Ángela no la apartó.

Después de tantos años de dolor, ambos sentían que el amor seguía vivo.

La amenaza continúa

En ese mismo instante, varios vehículos negros llegaron a la hacienda Montenegro.

De uno de ellos descendió un hombre elegante de cabello gris.

Don Ernesto salió a recibirlo.

—Pensé que nunca volverías.

El desconocido sonrió.

—Los problemas sin resolver siempre regresan.

Daniel, que acababa de llegar a la hacienda, observó la escena desde lejos.

Reconoció de inmediato al hombre de la fotografía de los cuatro fundadores.

—Rodrigo Fuentes...

Entonces comprendió la verdad.

Rodrigo nunca había muerto.

Había fingido su muerte para mover los hilos desde las sombras durante veinte años.

El nuevo enemigo

Rodrigo miró a Don Ernesto con frialdad.

—Tomás volvió.

—Lo sé.

—Y tus hijos también están demasiado cerca de descubrirlo todo.

Don Ernesto bajó la cabeza.

—¿Qué piensas hacer?

Rodrigo respondió sin dudar.

—Lo mismo que hice hace veinte años.

Eliminar cualquier obstáculo.

Daniel escuchó aquellas palabras y sintió un escalofrío.

Ahora sabía quién era el verdadero enemigo.

Pero también comprendió que enfrentarlo pondría en riesgo a todas las personas que amaba.

Mientras se alejaba en silencio para advertir a Ángela, no se dio cuenta de que uno de los guardaespaldas de Rodrigo ya lo había visto.

—Señor... tenemos un problema.

Rodrigo giró lentamente la cabeza.

—¿Cuál?

—Daniel Montenegro escuchó toda la conversación.

Rodrigo sonrió con frialdad.

—Entonces... que no salga vivo de esta noche.

Continuará...




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