El dueño de mis heridas

Capítulo 18: La Mujer que Conocía la Verdad

El salón del Rancho Robles quedó en silencio.

Todos observaban a Isabella Ferrer.

El sobre que sostenía parecía contener respuestas que habían buscado durante años.

—Ábranlo solo cuando estén todos juntos —dijo con seriedad.

Daniel tomó el sobre.

—¿Por qué tanto misterio?

Isabella respondió con calma:

—Porque el verdadero fundador de Proyecto Horizonte tiene personas vigilándolos. Si descubren que conozco la verdad, vendrán por mí... y por ustedes.

Tomás asintió.

—Está diciendo la verdad.

El contenido del sobre

Reunidos alrededor de la mesa, Daniel abrió el sobre.

Dentro había una fotografía antigua y varios documentos.

En la fotografía aparecían cinco personas.

Tomás reconoció a cuatro de inmediato:

  • Tomás Villaseñor.

  • Don Ernesto Montenegro.

  • Rodrigo Fuentes.

  • El padre de Ángela.

Pero había una quinta persona cuyo rostro estaba parcialmente cubierto por una sombra.

En la parte trasera de la fotografía podía leerse:

"Los verdaderos fundadores."

Ángela sintió un escalofrío.

—¿Quién es esa persona?

Isabella respondió:

—Nadie ha visto su rostro en más de veinte años.

Un mensaje inesperado

En ese momento, el teléfono de Daniel vibró.

Era un mensaje de un número desconocido.

"Si quieren conocer toda la verdad, viajen mañana al Rancho La Esperanza. Vayan solos."

Daniel mostró el mensaje a los demás.

Ricardo negó con la cabeza.

—Puede ser una emboscada.

Tomás permaneció pensativo.

—O la oportunidad que llevamos años esperando.

Victoria busca redención

Mientras tanto, Victoria, bajo protección de las autoridades, decidió colaborar por completo con la investigación.

Entregó nuevas pruebas y confesó todo lo que sabía sobre Rodrigo y Proyecto Horizonte.

—No puedo cambiar el daño que hice —dijo—, pero puedo impedir que otras familias sufran lo mismo.

Ángela la observó en silencio.

Todavía no podía perdonarla.

Pero reconocía que estaba intentando reparar sus errores.

El viaje

A la mañana siguiente, Daniel y Ángela partieron hacia el Rancho La Esperanza.

El camino atravesaba montañas, ríos y extensos campos.

Al llegar, encontraron la hacienda completamente vacía.

Solo había una antigua capilla en el centro del lugar.

Dentro, sobre el altar, descansaba una pequeña caja de madera.

Daniel la abrió con cuidado.

En su interior había una llave antigua y una nota escrita a mano.

"La verdad nunca estuvo en los documentos... sino bajo la tierra que juraron proteger."

Tomás, que había llegado unos minutos después, reconoció la llave al instante.

Su rostro se llenó de sorpresa.

—No puede ser...

—¿Qué sucede? —preguntó Ángela.

Tomás levantó lentamente la vista.

—Esta llave abre la bóveda secreta de los fundadores.

Y en esa bóveda estaba escondida la prueba que podía cambiar para siempre la historia del valle.

Continuará...




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