El sol se colaba tímido por la ventana, pintando de dorado la habitación. Lily abrió los ojos y, por un instante, el peso de los últimos meses pareció disiparse. La luz de la mañana le ofrecía una tregua silenciosa, como si el nuevo día llevara en sí una promesa: la posibilidad de empezar otra vez.
Su teléfono seguía sobre la mesita de noche, boca abajo, y ella sabía que su mundo podía cambiar con un solo mensaje.
Se levantó despacio, estirando los brazos, y se quedó unos segundos mirando el cielo que comenzaba a clarear. Cada rayo parecía prometerle algo que había olvidado: que siempre había espacio para empezar de nuevo. Sus recuerdos de Clara vinieron sin invitación: las risas compartidas en días sin preocupaciones, las confidencias susurradas en medio de la noche, la sensación de que juntas podían con cualquier cosa.
El teléfono vibró suavemente, y Lily lo tomó con manos que temblaban apenas perceptiblemente. En la pantalla apareció el mensaje de Clara:
"Lily... he leído tu mensaje. Necesito tiempo para procesarlo, pero me alegra saber de ti. Hablemos pronto."
Un nudo en su garganta se aflojó un poco. No era un "todo está bien", pero era un puente. Un hilo que todavía unía- Se sentó junto a la ventana, dejando que la luz de la mañana calentara su rostro, y permitió que una pequeña esperanza se filtrara en su pecho.
Sacó su diario y comenzó a escribir, intentando ordenar los pensamientos que bullían en su interior. No sabía qué vendría después, ni cómo serían las conversaciones con Clara, pero por primera vez en mucho tiempo, se permitió sentir que aún podía intentarlo. Que aún podía reconstruir lo que se había roto.
Y mientras la ciudad despertaba lentamente, con sus sonidos y su ritmo pausado, Lily respiró hondo y sonrió apenas, como quien reconoce que cada día trae consigo la oportunidad de recomenzar.
Mas tarde, decidió salir. Camino hacia librería del barrio, buscando respirar entre páginas y silencio, en un espacio donde la vida no doliera tanto. Al cruzar la puerta, un leve tintineo anunció su llegada, y el silencio acogedor la envolvió como un abrazo.
Recorrió los estantes con los dedos rozando los lomos de los libros, dejando que su mirada se detuviera en títulos que prometían aventuras y finales inesperados. Cada volumen parecía susurrarle que las historias podían empezar de nuevo, que los errores del pasado no tenían por qué definir el futuro.
Se detuvo frente a un estante de novelas gráficas, recordando cómo los protagonistas enfrentaban desafíos imposibles, caían y se levantaban una y otra vez. Quizás su historia tampoco estaba terminada. Quizás solo había hecho una pauso.
Sonrió al pensar que quizá su propia historia no era tan diferente: el miedo y la incertidumbre existían, pero también la posibilidad de recomenzar.
Lily sacó su diario y anotó unas palabras, como si ponerlas en papel pudiera darle valor: "Dar el primer paso no garantiza el final, pero sí demuestra que todavía estoy dispuesta a intentarlo."
Mientras recorría la librería, se permitió mirar los rincones con curiosidad, explorando mundos que existían solo entre páginas. Por primera vez en mucho tiempo, sintió que podía respirar sin que el miedo la paralizara. Cada libro, cada página, cada pequeño descubrimiento le recordaba que la vida estaba llena de segundas oportunidades, y que aún había espacio para reconstruir lo que había perdido.
Lily cerró los ojos un momento, inhalando el aroma a papel viejo y tinta fresca. Entonces, con un impulso silencioso, decidió que escribiría un mensaje de respuesta a Clara ese mismo día. No sabía cómo serían las palabras, ni si serían suficientes, pero sentía que era hora de dejar que la esperanza guiara sus dedos.
Lily se sentó en un rincón tranquilo de la librería, apoyando el bolso y el diario sobre la mesa pequeña frente a ella. Sacó el teléfono y lo miró por un instante, sintiendo cómo los dedos le temblaban ligeramente. Cada palabra que había pensado durante semanas parecía ahora demasiado grande, demasiado frágil.
Respiró hondo y comenzó a escribir:
"Clara... gracias por responder. Entiendo que necesites tiempo, pero me gustaría verte, aunque sea para hablar y empezar a arreglar lo que dejamos atrás."
Borró la frase y la reescribió, tratando de encontrar el equilibrio entre honestidad y paciencia. Finalmente, añadió:
"No espero que todo sea fácil, ni que las cosas vuelvan a ser como antes de inmediato. Solo... quiero que nuestra amistad sea como la de antes."
Lily cerró los ojos un instante, recordando la risa de Clara, la calidez de sus abrazos, los secretos compartidos. Cada recuerdo le daba un poco de valor, y cada temor le recordaba lo mucho que significaba esa relación para ella.
Finalmente, con un suspiro profundo, pulsó "Enviar". El mensaje desapareció de la pantalla y dejó el teléfono sobre la mesa, boca arriba esta vez, para poder verlo si llegaba una respuesta.
Se quedó un momento mirando los estantes, respirando el aroma de los libros y escuchando el murmullo lejano de otros lectores. La ansiedad seguía allí, latente, pero ahora acompañada de una sensación nueva: la esperanza de que, quizá, aún no era demasiado tarde.
Lily cerró los ojos y sonrió apenas, dejando que la luz que entraba por la ventana de la librería le calentara el rostro. Un nuevo día había empezado, y con él, la posibilidad de reconstruir lo que había perdido.
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Editado: 27.02.2026