El Eco De Los Fragmentados

PRÓLOGO

Antes de que el mundo tuviera un nombre, hubo un quiebre.

No fue una guerra ni un estallido, sino algo más silencioso: una decisión.
Una grieta abierta en el corazón de la creación, donde la luz eligió dividirse para gobernar.

Desde entonces, todo lo que existe vive sostenido por un equilibrio frágil.
Un equilibrio hecho de pactos antiguos, de silencios necesarios… y de errores que nunca dejaron de latir.

Algunos fragmentos de aquel origen cayeron lejos, demasiado lejos.
Otros aprendieron a esconderse.
Otros, a esperar.

Y mientras los siglos pasaban, el mundo siguió creyendo que estaba a salvo.

Pero hay heridas que no cierran, solo se apagan momentáneamente.

Cuando comenzaron los sueños —esos que ardían en el pecho al despertar— nadie entendió que eran recuerdos del futuro.
Cuando el cielo empezó a oscurecer sin motivo, nadie quiso ver la señal.
Y cuando los fragmentos comenzaron a llamar… ya era tarde para ignorarlos.

Porque toda historia que se niega a morir, encuentra la forma de volver.

Y esta… acababa de despertar con el eco de los fragmentados.




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