Para quien resiste en silencio,
Para quien cuida de todos
antes de aprender a cuidarse a sí mismo.
A quienes, con las manos marcadas por el esfuerzo
y el corazón lleno de sueños,
sostienen el mundo de los que aman
incluso cuando el suyo parece desmoronarse.
Para los corazones que siguen dando todo,
aun cuando ya están cansados…
y que, aun rotos,
siguen eligiendo amar.
Para quienes enseñan que lo más fuerte nace del sacrificio,
y que hay sueños que, una vez en el alma,
nunca desaparecen.
Editado: 18.06.2026