Fecha: 12/05/2021
A pesar de luchar y de ver cómo todo acaba, no estás sola. Los días se envuelven en la oscuridad más tenebrosa y, aun así... no estás sola.
¿Quién está detrás de todo esto? Te explico: a veces olvidamos que, en algún trance de la vida, hicimos algo que quizás a nuestro parecer estaba bien. La vida sigue, parece que no pasa nada... Pero la vida y el tiempo tienen una capacidad extraordinaria de jamás olvidar. Llega el día en que decimos: "¿Por qué me pasa esto si soy buena persona?". Sin embargo, hemos olvidado lo "insignificante" que hicimos en el pasado. Ella cobra, y es hasta injusta; cobra con intereses, cobra de más, es más fuerte y más dura. Aun así, en su mayoría, vamos y le preguntamos a Dios o incluso lo culpamos de las cosas que nos pasan.
Hay que hacer el bien aunque nos vaya mal. Tarde o temprano, detrás de todo esto, siempre nos espera con los brazos abiertos nuestro Padre Celestial, Jehová Dios.
Reflexión
Esta historia me recuerda que la justicia humana es distinta a la justicia del tiempo. A veces cometemos errores creyendo que no dejan huella, pero la vida siempre equilibra la balanza. Lo más hermoso de este pensamiento es la redención: saber que, sin importar cuán dura sea la lección o cuán oscura sea la noche, la presencia de Dios es un refugio constante que nos invita a seguir haciendo lo correcto, sin importar los resultados inmediatos.