Dos meses pasaron volando entre peones, alfiles y ventanas de chat que se nos quedaban ridículamente pequeñas. La interfaz gris del juego de ajedrez, que al principio había sido nuestro refugio, empezó a sentirse como una camisa de fuerza. Queríamos hablar de más cosas, compartir detalles de nuestro día a día sin la interrupción de un temporizador de partida o el límite de caracteres de una aplicación de juegos.
Una tarde, cansada de las restricciones de la plataforma, decidí que era momento de mover la reina y tomar la iniciativa. Mientras esperaba que él hiciera su jugada, abrí el chat y le propuse dar el gran salto. Respiré hondo, abrí el traductor en una pestaña del navegador y empecé a escribir, sintiéndome como si estuviera dando un examen final de inglés.
Amalia: Hey! I was thinking… this chat is a bit uncomfortable to talk. Do you have Instagram? Maybe we can chat better over there ✨ (¡Oye! Estaba pensando… este chat es un poco incómodo para hablar. ¿Tienes Instagram? Tal vez podamos hablar mejor por allá).
Leí el mensaje tres veces para asegurarme de que no hubiera escrito algo que significara “quiero comprarte un camello” o algo peor. Le di a enviar y cerré los ojos, con el corazón martilleando. Unos segundos después, el teléfono vibró.
Abhay: ¡Hola! Sí, claro que tengo. Me parece una idea increíble, yo también quería pedírtelo pero me daba un poco de timidez 🙈. Búscame como @Abhay_Bhopal. ¡Te espero allá!
Una vez que nos encontramos en la nueva plataforma, el ambiente cambió. Ya no éramos solo dos extraños; éramos dos personas intentando conectar a través de una barrera idiomática que, a veces, parecía una pared de concreto.
Abhay: Bueno, ya estamos aquí jaja. Me gusta más este chat. Pero no vayas a creer que te vas a librar de mis jugadas de ajedrez, ¿eh? 😜
Amalia: Jajaja of course not! But now that we are on Instagram, we need to make it more interesting, don’t you think? 🤔 (Jajaja ¡por supuesto que no! Pero ahora que estamos en Instagram, tenemos que hacerlo más interesante, ¿no crees?)
Abhay: Precisamente estaba pensando en eso… Tengo una propuesta. Una nueva regla para nuestras partidas a partir de hoy. 💡✨
Amalia: Tell me, what is it? (Dime, ¿qué es?)
Abhay: Quien pierda la partida de ajedrez, tiene la obligación de enviarle una fotografía suya al ganador aquí por el chat de Instagram. ¿Qué dices? ¿Aceptas el reto? 😉
Mi mente se aceleró. ¿Una foto mía? El pánico y la emoción lucharon por el control de mi cuerpo.
Amalia: Oh my god! Jajaja okay, that sounds fun. Deal! But you better be prepared, I’ve been practicing 👑 (¡Oh, Dios mío! Jajaja okay, eso suena divertido. ¡Trato hecho! Pero más vale que estés preparado, he estado practicando).
No había practicado nada. Mi estrategia seguía siendo mover piezas al azar, pero la idea de verlo a él me empujaba a aceptar cualquier apuesta.
Abhay: Jaja eso espero, porque no te tendré piedad. ¡Que empiece la partida!
Jugamos durante horas. Yo intentaba usar palabras que había buscado en el diccionario, y él, al otro lado del mundo, seguía dependiendo de ese traductor que a veces interpretaba mis frases con un dramatismo que no existía.
Finalmente, el desastre ocurrió. Mi defensa se vino abajo y él, con la precisión de un cirujano, me acorraló.
Abhay: ¡Jaque Mate! ♟️ Creo que alguien me debe una fotografía… Cumpla con el trato, señorita 🤭
Amalia: Unbelievable! You are a cheater, I’m sure jajaja. Okay, okay, a deal is a deal. Give me a second… 📸 (¡Increíble! Eres un tramposo, estoy segura jajaja. Okay, okay, un trato es un trato. Dame un segundo…). Con las manos temblorosas, me tomé una selfie. No una de esas posadas de influencer, sino una natural, quizás un poco despeinada por el calor del Beni. La envié antes de que el arrepentimiento me hiciera cambiar de opinión.
Pasaron unos segundos. El silencio del chat se sintió como una eternidad. De repente:
Abhay: Wow… 😳 Eres realmente hermosa, Amalia. El tablero de ajedrez se queda sin belleza al lado de tu foto. Vale totalmente la pena ganarte solo para verte.
Leí la traducción y sentí cómo la sangre se me subía a la cara. ¿”El tablero se queda sin belleza”? Por favor, el traductor era un romántico empedernido. Aunque, para ser sincera, no me importaba si era un error de la máquina; me encantaba leerlo.
Amalia: Stop it! You make me blush 🙈 Next time I will win, you’ll see! (¡Para! Me haces sonrojar. ¡La próxima vez ganaré, ya verás!)
Abhay: Jaja ya lo veremos. Estoy listo para la siguiente partida cuando quieras.
Apagué el celular, sintiendo que mi pecho iba a explotar. Era una locura. Estaba jugando ajedrez con un extraño en la India, comunicándome en un idioma que apenas entendía, y perdiendo fotos —y quién sabe qué más— a cambio de una mirada. Y lo mejor de todo: me moría de ganas por perder la siguiente partida.
Saludos 🤗 mis amores... lo sé, los he abandonado 🤭 pero aquí estoy de vuelta 🤗.
Estaré subiendo nuevos capítulos muy pronto los días jueves y domingo 🫰🏻