El eco del abismo

En mitad del invierno (prólogo)

Adelaide estaba temblando del dolor. Solo un poco de esfuerzo más y todo habría terminado: tendría a su bebé en brazos por primera vez. El dolor azotaba cada parte de su cuerpo, pero no tanto como la fría mirada que Reginald le concedía. Tan indiferente al nacimiento de su hijo ilegítimo como si de un desconocido se tratara. La misma frialdad con la que ordenaba la ejecución de los rebeldes. Sin pestañear. Sin inmutarse. Pero Adelaide lo conocía lo suficiente para notar la fuerza con la que Reginald se aferraba a los bordes de su camisa. Lo conocía lo suficiente para saber que estaba tan nervioso como ella.

Y entonces, unos dolorosos minutos más y la criatura estuvo en sus brazos. El doctor limpió al bebé de toda la sangre en su pequeño cuerpecito y Aledaide vio la sonrisa más bella que vería en su vida. Era una niña, una preciosa y linda niña.

—Arabella.—susurró. Toda la agonía había valido la pena, tenía a su niña en sus brazos y no iba a dejar que nunca nadie...

—Dámela.—la fría voz del rey resonó en la habitación. Los dedos de Adelaide se aferraron a la bebé, negándose a dejarla ir. Pero era insensato negarse a la petición de un rey.

Arabella se despegó de sus manos y fue tomada en brazos por el hombre de la voz gélida. Y él la miró como si fuera un objeto a analizar. La giró y la observó, su mirada se detuvo en la espalda de la bebé. Lo que dijo hizo que a Adelaide se le helara la sangre más que cualquier nevada.—Encierrenla.

Y ella protestó, luchó con las pocas fuerzas que tenía luego del parto y nada fue suficiente para que la dejaran cargar a su bebé. El filo de una espada le atravesó la garganta a una orden del hombre que irrevocablemente amaba, y la cara de Arabella fue salpicada con sangre, la sangre de la única persona en esa habitación que la amaba.

Porque había algo inusual en esa bebé nacida en mitad del invierno: no era solo que fuera producto de la aventura de una doncella con el rey, era la marca bien formada, casi como un tatuaje, de una libélula con un ala rota.




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