Nada comenzó con una intención desmedida.
Comenzó con una ayuda, con una confianza ofrecida sin reservas y con la certeza — equivocada— de que todo estaba bajo control.
A veces el deseo no irrumpe: espera. Se acomoda en los gestos, en la cercanía, en la exposición.
Y cuando aparece, no pregunta si es oportuno.
Esa noche no prometía nada.
Pero dejó marcas.
#7069 en Novela romántica
#815 en Detective
#642 en Novela negra
darkromance, drama amistad romance, drama amor celos intrigas mentiras
Editado: 12.03.2026