El Eco Del Deseo

PRÓLOGO

Nada comenzó con una intención desmedida.

Comenzó con una ayuda, con una confianza ofrecida sin reservas y con la certeza — equivocada— de que todo estaba bajo control.

A veces el deseo no irrumpe: espera. Se acomoda en los gestos, en la cercanía, en la exposición.

Y cuando aparece, no pregunta si es oportuno.

Esa noche no prometía nada.

Pero dejó marcas.




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