Hay sonidos que no puede ignorar.
El viento.
Las ramas golpeando una ventana.
Incluso el crujir de una casa vieja.
Pero hay otros…
Que no deberían existir.
Alberts lo descubrió una noche cualquiera.
Eran as 3.13 de la madrugada cuando despertó.
No fue un sobresalto…. Fue algo peor
Fue como si alguien lo hubiera llamado.
Abrió los ojos lentamente.
El cuarto estaba completamente oscuro.
Ni una sola luz. Ni un solo movimiento
Y entonces—
TOC….
El sonido fue seco.
Vino debajo de la cama.
Alberts se quedó inmóvil.
Su respiración se detuvo por un segundo, como si su cuerpo
Supiera algo que su mente aun no entendía.
--Solo es mi imaginación –susurro
TOC…. TOC….
No
No lo era
El sonido se repitió… más insistente.
Mas… consiente.
Alberts apretó las sábanas con fuerza.
Sentía el corazón golpeando el pecho, como si quisiera salir
Corriendo por él.
No quería mirar
Pero algo dentro de él… lo obligaba.
Se inclino lentamente…. Centímetro por centímetro….
Hasta que su rostro quedo cerca del borde de la cama.
El silencio era absoluto
Demasiado absoluto.
Y entonces—
Dos ojos se abrieron en la oscuridad.
No eran normales.
Eran Profundos.
Como si no tuviera fondo.
Alberts retrocedió de golpe, cayendo contra la pared
--No… no… --murmuro, temblando.
Y entonces la voz.
No salió de abajo.
Salió dentro de su cabeza.
--Siempre estuve aquí…
El aire se volvió pesado.
Frio
Irrespirable.
Alberts miro hacia la puerta.
Estaba cerrada.
Miro la ventana.
También
No había salida.
Y cuando volvió a ver la cama…
Ahora…
Estaba encima.
Editado: 24.03.2026