Alberts no grito.
Quiso hacerlo… pero su voz no salió
Su cuerpo estaba paralizado.
Ahí, encima de la cama… esa cosa no se movía.
Solo lo miraba.
Eso ojos…. No eran humanos.
No reflejaban nada.
Ni luz Ni vida.
Solo profundidad.
Como si al mirarlo... algo dentro de ti desapareciera.
--Esto no es real--- intento decir Alberts, apenas respirando.
Pero la cosa sonrió.
Lentamente.
Demasiado lento.
Y entonces hablo.
Esta vez…. no dentro de su cabeza
Esta vez… con una voz real.
Rota.
--Siempre dices eso…
Alberts sintió un frio recorriéndole todo el cuerpo
Sus manos temblaban.
Su mente gritaba que corriera… pero no podía moverse.
--¿Qué eres…? --- logro decir.
La cosa inclino la cabeza.
Como si le pareciera graciosa.
--No recuerdas…
Silencio
Pesado.
Sofocante.
Alberts frunció el ceño.
--¿Recordar que…?
La sonrisa desapareció.
Y por primera vez… la cosa se acercó.
Lentamente… arrastrándose sobre la cama…. Sin hacer ruido.
Demasiado cerca.
--A mí.
El corazón de Alberts se detuvo por un segundo.
--Yo… no te conozco…
La cosa se detuvo frente a él.
A centímetros.
Y entonces susurro:
--Claro que sí…
El cuarto cambio.
Por un instante… ya no estaba ahí.
Alberts vio algo más.
Oscuridad.
Un pasillo.
Una puerta.
Y sangre.
Mucha sangre.
Volvió en si de golpe, jadeando.
--¿Qué… fue eso…?
Pero la cosa ya no estaba en la cama.
Había desaparecido.
Todo estaba en silencio otra vez.
Demasiado normal.
Como si nada hubiera pasado.
Alberts se levanto de golpe y encendió la luz.
Nada.
No había nada.
Ni debajo de la cama.
Ni en el cuarto.
Solo él.
Respirando rápido.
Temblando.
Confundido.
--Fue un sueño—Dijo, tratando de convencerse.
Pero entonces lo vio.
En el espejo.
Detrás de él.
La cosa… sonriendo
Editado: 24.03.2026