Alberts no quería acercarse.
Lo sentía en el pecho.
Ese peso.
Ese miedo que no tenía explicación… pero sí significado.
La puerta estaba ahí.
Al final del pasillo.
Manchada.
Oscura.
Como si algo hubiera intentado salir… y no lo hubiera logrado.
—No tengo que hacer esto… —susurró.
Pero las sombras detrás de él no se movieron.
No hablaron.
Solo esperaban.
Como si supieran…
Que no tenía otra opción.
Alberts dio un paso.
Luego otro.
Cada paso hacía que el aire se volviera más pesado… más difícil de respirar.
Hasta que estuvo frente a la puerta.
De cerca… era peor.
La sangre no estaba seca.
Parecía… reciente.
Como si el tiempo no existiera en ese lugar.
Temblando, levantó la mano.
La puso sobre la puerta.
Y en ese instante—
Todo cambió.
EL RECUERDO
No estaba en el pasillo.
No estaba en la oscuridad.
Estaba… en su casa.
Pero no como ahora.
Más vieja.
Más descuidada.
Y él…
Era más joven.
Un niño.
—Alberts… abre la puerta.
La voz venía del otro lado.
Familiar.
Conocida.
Pero había algo extraño en ella.
Algo… incorrecto.
El niño Alberts retrocedió.
—No…
La puerta tembló.
Un golpe.
¡BAM
—¡ÁBREME!
El miedo lo paralizó.
—¡NO ERES MI MAMÁ! —gritó el niño, llorando.
Silencio.
Y entonces…
La voz cambió.
Se volvió más grave.
Más oscura.
—Entonces… ¿por qué me dejaste entrar?
El corazón de Alberts adulto se detuvo.
—No…
Otro golpe.
Más fuerte.
La puerta comenzó a abrirse sola.
Lentamente.
Crujiendo.
Y lo que estaba detrás…
No tenía forma.
Era una sombra.
Una presencia.
La misma.
La cosa.
El niño Alberts gritó.
Intentó huir.
Pero era demasiado tarde.
La sombra lo alcanzó.
Y entonces—
Oscuridad.
De vuelta
Alberts cayó de rodillas frente a la puerta.
Respirando desesperado.
—Yo… yo lo dejé entrar…
Las piezas encajaron.
Todo.
Esa cosa…
No apareció de la nada.
Él…
La había dejado pasar.
Y ahora…
Había vuelto por él.
Mientras tanto…
La madre de Alberts retrocedía lentamente.
—Aléjate de mí… —susurró.
Pero la cosa… en el cuerpo de su hijo… no se detuvo.
—Ya no puedes hacer nada…
Un paso más.
—Esto… ya empezó hace mucho…
Y entonces…
La sonrisa desapareció.
Y por primera vez…
Mostró algo real.
Hambre.
Editado: 24.03.2026