El Efecto Camaleón

Capítulo II - Un Error y Cientos de Hipótesis

Dejé el conejo a medio lijar y el cuchillo sobre la mesa mientras recogía los restos de la madera para tirarla en el bote de basura de la cocina; mientras caminaba hacia allí, respondí a Iris

—Cientos de personas mueren a diario, ¿vas a llorar por ellas también?

Iris bajó la mirada y dijo casi como un susurro

—Yo...

No terminó la frase ni volvió a mirarme

Miré a Iris un momento y solté un suspiro

—Olvídalo, no vale la pena pensar en eso

Me senté y terminé de lijar al conejo. Iris, aun con la cabeza baja, se acercó al fregadero

—Entiendo...

Se quedó allí por un tiempo antes de lavar los cubiertos que había. Su comentario no parecía ir dirigido hacia alguien en específico. Terminé de lijar el conejo e Iris se había quedado parada sin hacer algo más

—¿Qué haces ahí?

—No tengo más tareas que realizar por el momento

La miré en silencio durante unos segundos antes de levantarme; el conejo había quedado totalmente lijado, Iris se acercó y tomó al conejo entre sus manos

—Me gusta que lo haya hecho con un estilo abstracto

Ella giraba el conejo entre sus manos llevándose una a la barbilla

—¿Abstracto? ¿De qué hablas?

—Es un estilo artístico que busca representar la esencia deformando la obra. Es difícil ver el conejo, lo hizo con esa intención, ¿no?

Guarde silencio por un instante mirando el conejo en manos de Iris

—…Hacía tiempo que no tallaba…

—¿Dónde piensa colocar el conejo?

—Pensaba tirarlo, no salió ta-

—En ese caso, ¿puedo quedarme la pieza?

Miré a Iris unos momentos; ella solo parpadeó sin decir nada

—Para empezar, no interrumpes a alguien mientras habla, es de mala educación, y segundo, ¿para qué quieres un conejo… “Abstracto”?

—Nunca he visto un animal; la pieza también se ve bien, me gustaría conservar la representación de este

—Haz lo que quieras

Los labios de Iris se curvaron levemente y miró alrededor; sus ojos se posaron en una repisa que tenía algo de polvo y colocó allí el conejo, mirándolo un tiempo después de dejarlo allí

—Se lo agradezco

La tarde llegó pronto; encendí la televisión y mi laptop, sentándome frente a ella. Iris se sentó en un sofá observando la pantalla

“¿Su comida sabe a metal? ¿Está cansado de comprar sartenes uno tras otro? Entonces usted necesita…”

—¿Es difícil cocinar?

Le respondí a Iris mientras yo seguía tecleando en la laptop; la mire de reojo y ella seguía observando el infomercial.

—Nunca lo he intentado, suelo comprar comida instantánea o que solo necesita calentarse

—¿Y los sartenes son muy importantes?

—¿Los sartenes? ¿Por qué lo preguntas?

—El señor de allí habla de él como si fuera algo indispensable para una familia

Miré el infomercial que no había sido más que ruido de fondo; había un número telefónico, muchas “etiquetas” de descuentos y un sartén en el centro

—Ese es el punto de esas cosas… hacerte sentir que lo necesitas

Iris volteó a verme y regresó su mirada a la televisión antes de mirarme nuevamente y hablarme

—¿Podría usar su laptop para buscar recetas?

—Mientras no la esté usando yo, eres libre de tomarla

—Y sobre la compra de los ingredientes…

—Te dejaré algo de dinero por si lo necesitas, solo no lo gastes todo de una vez

Iris asintió y se mantuvo viendo la televisión. Al caer la noche me acosté a dormir, pero Iris simplemente se paró en una esquina de la sala

—¿No piensas dormir?

—Al igual que la comida no es algo que necesito, esperaré hasta el día siguiente

—¿Tampoco vas a sentarte?

—No siento cansancio, agradezco su preocupación, Aidan

Hice una pequeña mueca dándole la espalda y yendo hacia mi habitación

—Solo no hagas ruido

Por la mañana me desperté apagando la alarma de mi celular, solté un bostezo; al salir no veía a Iris. Caminé un poco más; la encontré en la habitación de la lavadora colocando algo de mi ropa sucia en la lavadora. Al escucharme entrar, volteo a verme y me saludo con una mano

—Buenos días, Aidan. Tenía mucha ropa sucia acumulada y pensé en lavarla; espero no le moleste

Me rasqué la nuca un poco, mirando a Iris separando la ropa y colocando la oscura en la lavadora

—…Pensaba lavarla el fin de semana, de todas formas, gracias

—Es mi deber hacerlo

Me vestí y, antes de salir del departamento, dejé algo de dinero sobre la mesa. Llegué a la fábrica; el día de hoy me tocaba hacer inventario de la herramienta y bolsas de carbón con algunos otros trabajadores




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