—Iré a comprar comida, no salgas mientras no estoy —dije a Iris mientras salía del departamento
Crucé la calle y, al voltear, pude ver una tienda de libros. Seguí caminando, pero solté un suspiro y me di la vuelta para dirigirme hacia allí. Dentro no había muchas personas. Caminé hacia unos estantes, me agaché y tomé algunos libros entre mis manos, leyendo la parte trasera y hojeándolos
—Nunca imaginé que lo tuyo fuera ser un chef
—No es algo que me guste —respondí sin mucho interés
—Entonces, ¿qué se te da bien?
—Diría que tal vez la talla de mad…
Volteé a ver a mi lado, mirando quién me había preguntado esas cosas; hasta el momento fue Dian. Di un paso al costado al notarlo con el brazo recargado sobre la estantería y me observaba.
—Recuerdo decir que preferiría no verte…
—Bueno… eres parte de mi experimento, es normal que quiera conocer el progreso, ¿no lo crees?
Solté un suspiro y me acaricié el puente de la nariz, dejé uno de los dos libros que tenía en el estante y me levanté para ir a pagarlo. Dian se enderezó y caminó a mi lado
—¿Cómo ha estado Iris? Ya sabes, no tengo forma de contactarlos
—Se la pasa preguntando cosas
—Ese es su propósito si te pones a pensarlo
—¿No podías responder tú todas sus preguntas?
—¿Qué tendría eso de divertido?
—La definición que tenemos sobre “diversión” creo que es totalmente distinta
—Bueno, no vine aquí para deprimirme con solo estar a tu alrededor, quería que enviaras a Iris a mi taller
Me detuve, volteando a ver a Dian, quien tenía sus manos guardadas en su bata
—¿Qué? No he…
Miré alrededor y apreté los puños
—He cumplido la condición que pusiste
Dian levantó sus manos y soltó una pequeña risa
—Tranquilo, tranquilo, nunca dije que rompieras el trato o que te fuera a quitar a Iris. Solo quiero revisarla
—¿Revisarla?
—No te preocupes por eso, te gustará lo que haré
Dian me golpeó la espalda de forma amistosa y sonrió diciendo que enviara a Iris cuando llegara a casa, que ella ya sabe llegar. Al final pagué el libro y llegué al departamento; al abrir, Iris estaba parada en una esquina como de costumbre y me acerqué a la mesa sacando el libro de la bolsa
—Dian quiere que vayas a su taller, tienda o lo que sea
—¿Fue a visitar al doctor Dian? —preguntó Iris mientras se acercaba a mí y miraba el libro de cocina sobre la mesa
—Preferiría comer el pollo con jarabe para la tos antes que ir a visitarlo por mí mismo
Iris volteó a verme rápidamente con los ojos abiertos y se giró hacia mí.
—¡No! ¡No puede hacer eso! ¡Es peligroso para su salud! Usted mismo lo dijo, es algo… ¡Mortal!
—Es solo una exageración
Iris no dejó de verme y sus cejas se hicieron un poco hacia abajo y sus labios se apretaron. Cuando vi su expresión, solo miré hacia otro lado y tomé el libro
—Toma, es un libro de cocina, pensé que sería mejor que una revista. —Iris tomó el libro y miró por la habitación hasta que vio el buró a un lado de mi cama y colocó el libro sobre él y giró su cuerpo hacia mí.
—Se lo agradezco, leeré el libro que me compró. ¿El doctor Dian dijo algo sobre cuándo debería ir?
—Solo dijo que fueras a su taller
Iris asintió y mencionó que en ese caso volvería más tarde. Me volví a sentar en el suelo a tallar madera; esta vez intenté algo más sencillo como una cuchara… Pasaron varios minutos en silencio… Algunas veces miraba de reojo al reloj; el cubo de madera que empecé a tallar iba tomando la forma de una cuchara, una fea, pero una cuchara a fin de cuentas
—Bueno… supongo que al menos se puede usar
Me levanté a tirar los restos y miré la cuchara en mi mano, soltando un suspiro y dejándola sobre la mesa
—Servirá para ver mi avance futuro…
Tras unas horas abrieron la puerta del departamento y llegó Iris; llevaba la misma ropa de siempre, sus shorts y su sudadera
—Ya estoy de vuelta, Aidan
—¿Qué tal te fue?
—Bien, el doctor Dian únicamente cambió mi cuerpo para colocarme uno sin costuras
Miré hacia Iris, quien ya no tenía las costuras como dijo; su cuerpo era liso, parecía piel, ahora era incluso más parecida físicamente a una humana
—Ya veo… No lo había notado
—Por cierto, el doctor Dian me pidió que le compartiera que hay algo de lo que necesitan hablar, que si puede ser lo antes posible, estaría bien
—¿Y no pudo decírmelo cuando me vio? Pude haber ido contigo…
—Él dijo que usted diría eso y que buscaba que fuera una noticia intrigante
—Lo que busca es que la próxima que lo vea le dé un golpe…
—La violencia no es una buena opción, Aidan
—¿Qué?
Mire a Iris levantando una ceja
—En internet hay muchas cosas referentes a que la mejor opción para resolver conflictos es la palabra y no la violencia
Miré en silencio a Iris, quien hacía lo mismo mirándome y parpadeando
—¿Me puedes recordar cuánto tiempo pasas en internet?
—¿Recordar? No creo que lo hubiéramos mencionado antes —dijo Iris ladeando la cabeza a un lado y llevándose un dedo al mentón
—Es una expresión… Solo dime qué tanto estás en la computadora
—Procuro no más de dos horas diarias; internet menciona que es malo usar mucho internet
—Internet dice que no lo uses mucho… Nunca esperé escuchar eso de alguien —respondí a Iris mirándola con cansancio.
—Iré a hacerle una visita a Frankenstein
—¿Al monstruo literario?
—En realidad es el nombre del doctor que le da vida…
—¿Cómo visitará a un personaje literario?
Miré a Iris pensando que era una broma… ella me miraba fijamente esperando mi respuesta
—Creo que Dian no me pagó lo suficiente para este experimento. Luego regreso, no salgas
Salí del departamento cerrando con llave y caminando hacia la tienda de robots. Al estar frente a ella, miré hacia el barandal que dividía la calle de la banqueta; miré hacia allí algunos momentos antes de entrar. Sentado en uno de los sillones estaba Dian; parecía estar soldando algunas cosas en un chip. Levantó la vista y me saludó con la mano en alto