El Efecto Camaleón

Capítulo IV - Como Termitas

—Cuando dices “pagar el precio”, parece que quieres que te venda mi alma
—¿Parezco un demonio?
Miré a Dian de arriba abajo lo más que me permitía la mesa que cubría su mitad inferior
—Definamos el significado de “demonio”
—Realmente no tienes tacto…
—Nunca dije que lo tuviera —dije a la vez que me encogía de hombros
—Eso no es lo importante. Me refiero al precio económico
Él sonrió un poco mientras hacía con su dedo pulgar y anular un círculo
—¿De cuánto hablamos?
—4,000 Qis
Casi me caigo de espaldas y podía sentir cómo mis manos temblaban un poco
—¿¡4,000!? ¿Se supone que me darán inmortalidad?
—¿Crees que es barato fabricarlo?
Guardé silencio mirando hacia mis dedos entrelazados
—Vamos, es barato comparado con la nueva vida que te di
—¿Nueva vida? Me diste una robot que me hace quizzes diarios
—Puedes decir lo que quieras, lo mío solo son delirios. Lo económico dudo que sea una preocupación; ya tenías 25 mil solo para la robot y solo necesitas una por mes
—¿Me aseguras que sirven?
—Bueno, en teoría sí.
—¿“En teoría”?
—Bueno, analicé una muestra de sangre de alguien que toma las píldoras del gobierno y también cuando no se tomó su píldora y en su lugar tomó mi sustituto. Las muestras de sangre eran iguales
—Entonces, ¿por qué dices “en teoría”?
—Soy humano, puedo tener errores
—Los cuales, si suceden, me fusilarán.
Dian solo me miró unos momentos en silencio; nadie dijo nada
—Dame la pastilla… te depositaré el dinero…
—Solo efectivo, no quiero que me pregunten cómo conseguí tanto dinero. Puedes traérmelo otro día; confío en que me lo traerás
Solté un suspiro llevándome la mano a la cara mientras Dian se levantaba y caminaba hasta abrir y posteriormente pasar una puerta; tras unos minutos, regresó conmigo y soltó frente a mí una píldora negra
—¿Cuándo debo tomarla?
—Personalmente, diría que una semana antes de los exámenes, una vez lo aprueben
Tomé la píldora y me levanté guardando mis manos en mis bolsillos; estaba por cruzar la puerta hasta que volteé de nuevo a ver a Dian
—¿Cómo sabes que harán exámenes?
Él no volteó a verme, pude notar como su sonrisa casi se esfuma hasta que levantó el rostro y me señaló con su mano
—¿No deberías ir a tu casa antes de que Iris intente ver cómo funcionan las reacciones químicas?
Entrecerré los ojos observando a Dian quien había vuelto a seguir soldando ignorándome por completo. Caminé de regreso al departamento y cuando llegué había un androide, era masculino y vestía ropa táctica junto a subfusil en las manos
—¡Este es el tercer aviso! ¡Necesito que abra la puerta, señorita!
Me acerqué rápidamente hacia él
—¿Ocurre algo?
El androide volteó a verme, mirándome por unos momentos, pude ver que uno de sus ojos era amarillo
—No tiene de qué preocuparse. Estoy aquí para realizar unas breves preguntas a quienes viven en este complejo de apartamentos pero la joven dentro de este se niega a abrir la puerta
Me acerqué a la puerta y saqué mis llaves para abrir el departamento. Iris estaba algo alejada de la puerta apretando su sudadera y mirando con el ceño fruncido hacia la puerta ahora abierta pero no era una expresión molesta
—Le pido una disculpa, compré esta androide hace no mucho, le dije que no abriera la puerta a extraños
—Pero Aidan…
Miré rápidamente a Iris apretando la mandíbula; ella solo bajó la mirada
—En ese caso procederé a hacerle las preguntas a usted —dijo el oficial
—¿Cuál es su nombre completo?
—Aidan… Aidan Khaelit Ovren
—¿Qué opina sobre el gobierno actual?
Abrí un poco los ojos y levanté una ceja, guardando silencio unos momentos
—Es necesario responder a todas las preguntas
—Nada fuera de otro mundo; mientras pueda vivir tranquilo, está bien
—¿Conoce gente o tiene relación con gente que apoye a los grupos rebeldes?
—No, nadie
—¿Ha estado al tanto de los recientes intentos de levantamiento en armas por parte de civiles?
—¿Levantamiento en armas? No lo sabía
Cada vez que respondía a la pregunta, el ojo amarillo del androide soltaba un destello blanco
—El gobierno agradece su colaboración. Si conoce información al respecto, se le pide que la comparta con el personal correspondiente
El androide llevó su mano a la frente como los saludos militares y subió las escaleras al siguiente piso. Esperé a que ya no pudiera verlo y cerré la puerta entrando
—Iris, necesito que me digas que sucedió
—Él tenía un arma… pensé que seguramente no venía a cosas buenas
—Eso no es lo importante ahora, cuéntame exactamente qué sucedió cuando me fui
—No fue nada muy importante; tras terminar de limpiar, me senté a leer el libro que me compró cuando tocaron la puerta, la abrí muy poco para asomarme y vi que él tenía un arma y…
—Cerraste la puerta e ignoraste lo que dijo…
Iris volvió a bajar su mirada
—Está bien, no te sientas mal; la próxima vez simplemente responde que yo no estoy en ese momento y que regresen más tarde
Iris levantó el rostro, que estaba más relajado, y asintió con la cabeza
—Aidan… él mencionó un levantamiento en armas, es peligroso, ¿verdad?
—Supongo que puede serlo… Si están interrogando a todos, es probable que sea un problema mayor
—¿Por qué las personas no hablan con el gobernante de este lugar?
—Porque si fuera tan fácil, podrías ver la luz del sol en el día en vez de smog
—¿Usted está de acuerdo con el levantamiento de armas?
—No es tan sencillo… como solo un “sí” o un “no”
—Si usted hubiera estado en desacuerdo con el gobierno… ¿El androide hubiera usado su arma?
—No es imposible…
Iris se tensó y miró por la ventana del lugar hacia afuera, donde había gente caminando y coches pasando
—Los humanos parecen tener la necesidad de acabar o aplastar a los de su misma especie…
Miré a Iris y luego dirigí mi mirada hacia la misma ventana que ella veía; no dije nada, simplemente miré en silencio junto a ella




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