El Efecto Camaleón

Capítulo V - Reacción en Cadena

Estaba de regreso al departamento después de salir del trabajo; cuando entré, vi a Iris sentada en la mesa y frente a ella estaba la persona que menos desearía ver en mi hogar, Dian. Al verme entrar, Iris me saludó con la mano y Dian volteó a verme sonriendo ampliamente.

—Llegaste justo a tiem-

—¿Qué haces en mi casa?

—Bueno, la respuesta es muy senc-

Ignore a Dian volteando a ver a Iris e interrumpiéndolo.

—Iris, ¿qué te dije sobre abrir la puerta a todos?

—Usted mencionó que no le abriera la puerta a desconocidos y el doctor Dian no es un desconocido

Miré a Iris y luego a Dian, me llevé mi mano al puente de la nariz y soltando un suspiro

—Creo que tenemos que hablar sobre las reglas del departamento…

—¿No es algo grosero ignorar a tu invitado?

—¿Invitado? Nadie te invitó aquí; estoy seguro de que esto puede calificar como allanamiento…

—Creo que empiezo a entender por qué no tienes amigos

—¿Qué importa mi vida personal en este momento?

Iris se levantó moviendo un poco las manos mientras yo miraba seriamente a Dian y él, por su parte, parecía estar aguantando la risa

—Aidan, el doctor Dian vino por lo del día anterior

Volteé hacia Iris abriendo los ojos y luego volviendo a observar a Dian

—¿Sabes sobre el cuestionario?

—Se lo están haciendo a todos dentro del Distrito Alpha

Me llevé la mano a la mandíbula pensando mientras me sentaba en una silla junto a Iris y Dian

—En ese caso, el levantamiento armado es más problemático de lo que pensaba

—¿Apenas te das cuenta? Nunca habían hecho estos cuestionarios, ni siquiera en otros distritos

Iris solo nos observaba; parecía querer hablar, pero al final se quedaba callada y al final solo se levantó, dejándonos platicar a Dian y a mí.

—¿Quién sería tan tonto para intentar algo como eso? —pregunté a Dian, entrelazando mis dedos sobre la mesa

—Si tenemos en cuenta que tú estás en una situación similar por no tomar las pastillas… no creo que puedas llamar a alguien tonto.

—No soy el tema central de esta conversación, te lo recuerdo

—Lo sé, lo sé. Ahora, en serio, de verdad es algo preocupante, no sabemos qué podría ocurrir

—Espera, ¿TÚ no lo sabes?

—¿Por qué debería?

—Prácticamente supiste que no tomaba mis pastillas, supiste lo de los exámenes de sangre y-

—¿Te parezco alguien omnisciente?

—Ciertamente… empezaba a pensarlo

—...

Dian miró sus manos; por primera vez lo había visto con el ceño fruncido y mirando hacia abajo

—Si siguen investigando de esta manera, el experimento estará en peligro… no… los tres estaremos en peligro…

—¿Los tres? ¿Por qué estaría en peligro Iris? No es más que una androide; yo no tomo las pastillas y tú experimentas con eso y desarrollaste un sustituto de la píldora

—Sí, bueno… Iris no es precisamente un modelo en el mercado

Parpadeé… una… dos veces… Dian soltó una risa nerviosa mirando hacia otro lado mientras se rascaba la nuca

—Explícate… ¿A qué te refieres precisamente?

—Imagínate algo así como el modelo beta de un superrobot de última generación y…

—Ve directo al grano antes de que mi paciencia se agote…

—Iris… o mejor dicho, su “sistema operativo”, su IA… Es una versión beta de un sistema superavanzado.

—¿¡Lo robaste!? —dije levantándome de la silla de golpe; la silla cayó de espaldas y yo azote mis manos en la mesa. Iris volteó a verme alarmada y Dian miraba hacia otro lado

—Prefiero el término: “pedir prestado sin autorización previa”...

—Olvídate de tus tontas bromas, me vas a explicar todo… ¡Ahora!

—No tienes que decirlo así, todo está bien; ya pasó mucho tiempo y no la han buscado. Es seguro. Además, era mejor que dejarla allí

—No. No, no, no, ¿cómo te las arreglaste para robar algo así? Sabía que estabas demente, pero eso supera mis experiencias

—No es importante eso, lo importante es que no se den cuenta de nada de esto… Iris me dijo lo que respondiste; fue bastante bueno, no creo que haya problemas por el momento

—Valoro mi vida y mi libertad, así que por el momento dejaré esto de lado, pero apenas termine este problema me vas a explicar todo, ¿entendiste?

—Preferiría que no

—No saldrás de aquí hasta que escuche lo que quiero escuchar

Iris se acercó a mí jalando un poco de mi chamarra

—Ummh, Aidan, creo que eso es conocido como “secuestro”; no creo que sea bueno

—Iris tiene razón; aparte, no me querías en tu casa, ahora no me dejarás ir. ¿Eres algo así como bipolar?

—Incluso bromeas en estos momentos. No tienes remedio, vete de mi casa ya… y no te autoinvites de nuevo

Dian se levantó dejando un papel sobre la mesa, mencionando que ese era su celular, pero que buscaría alguna manera de hablar de forma segura sin que estemos en peligro. Cuando salió, miré a Iris

—¿Tenías alguna idea sobre esto?

—No… La primera vez que vi el mueble estaba en el laboratorio del doctor Dian y me hizo algunas pruebas… no recuerdo nada antes de eso

—Extraño mi vida antes de percatarme de la existencia de esa tienda de androides

Dije mientras pasaba mi mano por la cara

—¿Significa que desearía que no estuviera aquí?

El tono de Iris disminuía mientras formulaba la pregunta; giré mi rostro para poder verla. Ella había mirado al suelo y luego dirigió su mirada hacia el conejo de madera sobre uno de los estantes

—No es personal, solo son muchas cosas las que están ocurriendo a raíz de eso; no es que seas tú el problema

Me levanté caminando hacia la cocina para tomar un vaso de agua y luego dirigirme hacia el baño

—Tomaré una ducha…

Entré y abrí la llave de agua caliente; casi de inmediato el vapor llenó la habitación. Iris se había quedado en silencio tras mi respuesta y se acercó a tomar ese conejo de madera mal hecho




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