El Efecto Haylee x Baylee

Ella regresó

Julio 08, 2016

El último año había sido el mejor para la familia Ravenson, pues habían existido bastantes cambios que hacían que la relación entre todos los integrantes se viera más sana. Y eso, para Hernan, era un gran logro.
Al fin Haylee había aceptado a su familia, y las decisiones de Hernan comenzaron a parecer menos estúpidas que hacia un tiempo atrás.
Baylee estaba comenzado a entender a su hermana y había estado respetando sus límites sin cuestionar ni intentar apresurar nada, ella estaba aceptando y reconociendo que su hermana tenía un ritmo diferente al de ella, y que por ende llevaba todos sus procesos de manera distinta, además del estilo de crianza.
Por su parte, Anastasia sabía que Elizabeth le brindó una buena educación a Haylee, que ella había hecho su mejor trabajo y era notable; Haylee era una gran chica, de buenos modales y muy noble, solo que su vida había sido difícil, tanto que de alguna manera ella tuvo que asegurar sus sentimientos y emociones, creando así una gran barrera de fuertes rocas que evitaban el acceso de personas indeseables. Pero Anastasia sabía muy en el fondo que Haylee era muy diferente a lo que presentaba en su exterior. En el interior Haylee era, alguien a quien todos les gustaría conocer.
—Hernan, ¿estás bien?
Hernan Ravenson miró a su esposa, había estado hablando sobre varias cosas en los últimos meses, sobre el cambio que había tenido Haylee y sobre lo maravilloso que resultaba ese comportamiento de ambas, Hernan se sentía pleno ahora que sus dos hijas se comenzaban a aceptar.
—Si, ¿qué sucede?
Y en los últimos días, Hernan había estado la mayor parte del tiempo en su estudio, Anastasia era la única que podía entrar, porque a pesar de que sus hijas ahora eran inseparables y su matrimonio estaba mejor que nunca, había algo que lo atormentaba. Algo que ni la propia Anastasia podía saber, pero que también era algo que no podría ocultar.
—Te dije que la cena está lista, tienes que venir, las niñas tienen algo que decirnos. —Hernan asintió. En las últimas cenas no había estado presente, se la pasaba el jardín o en su dormitorio, las migrañas eran insoportables, y el médico solo había prescrito medicamentos innecesarios. O eso es lo que decía Hernan.
Sus migrañas no eran otra cosa más que acumulación de estrés. Normalmente, Hernan se ponía mal cuando el trabajo, la familia y todo lo demás se le juntaba, entonces las pequeñas cosas que parecían no ser tan complicadas se convertían en una bola gigante de situaciones que parecían ya no tener control, y entonces esta rodaba hasta él hasta que lograba capturarlo.
Pero en esta ocasión, su único problema tenía nombre y apellido, y no, ahora no era Haylee Ravenson la culpable de estás migraña, en realidad Haylee nunca había causado una migraña de este nivel, lo cual le resultaba sorprendente tanto a Anastasia como a Hernan.
En esta ocasión, la persona que estaba ocasionando dichas migrañas, estaba fuera de su familia, no tenía ningún tipo de relación con ellos. Al menos no con Anastasia, Baylee y Haylee; la cercanía solo la tenía con Hernan.
—¿Hernan? —Y al parecer la situación estaba sacando de sus casillas a una muy preocupada Anastasia, no podía seguir viendo a su esposo de esa forma; siempre escondido, o eso es lo que parecía ante los ojos de Anastasia.
—Si, vamos. —Hernan se levantó de la cama y avanzó hasta su esposa, debía de esforzarse, sus hijas creían que él estaba mejorando, así que debía de dar su mayor esfuerzo para que no se dieran cuenta de lo distraído que se encontraba. —¿Sabes de qué quieren hablarnos? —Hernan acarició la mejilla de Anastasia quien sonrió ante tal gesto, solía hacerlo cuando eran más jóvenes, cuando recién se conocieron, y durante su matrimonio esos gestos tan simples pero que hacían que el corazón de Anastasia se acelerara, siempre estaban presentes. Aunque en los últimos meses, con la cabeza de Hernan repleta de cosas que afectaban a su familia, esos gestos se habían ausentado, y por más que Hernan quisiera expresarlos y que Anastasia los buscara, no podían, no lo conseguían.
Ella estaba ocupando la mayor parte de sus pensamientos.
—Pues creo que es sobre la universidad, después de ese año sabático que les dejaste tomar, creo que al fin han decidido qué hacer con sus vidas.
Hernan no había estado muy de acuerdo con la decisión de sus hijas de tomarse un tiempo, pero al final, después de haber escuchado a su hija, a Haylee dar una excelente explicación sobre el porqué de dicha decisión, él terminó accediendo.
Solo esperaba que no hubiera sido una mala elección.
—Bien, espero que sea eso, Haylee y Baylee no pueden estar sin hacer nada. —Y ahí estaba de nuevo, el mal humor de Hernan Ravenson iba y venía de manera sorpresiva y eso tenía a las tres mujeres de su familia muy preocupadas.
—Hernan…—Exclamó en un susurro Anastasia mientras se acercaban a la entrada de la cocina. —Por favor, controla ese temperamento, ellas creen que estás mejorando. No vayas a hacer que se sientan mal. Por favor. —Hernan asintió, pero es que no era decisión suya comportarse de manera tan grosera; o quizás sí, ya que, si no hablaba del tema con nadie, ¿cómo le ayudarían? Y si nadie le ayudaba significaba que debía de seguir con ese carácter de mierda, como lo llamaba Haylee cuando Hernan no estaba presente.
—Bien, lo intentaré. —Anastasia se acercó a él y le dio un beso corto en los labios, luego de ello entraron al comedor, después de haber pasado frente a la cocina, llegaron a donde estaban las chicas, sonriendo mientras miraban sus teléfonos respectivamente, cosa que desconcertó a Hernan, ya que Haylee era esa chica que pocas veces sonreía, y también era una sorpresa que lo hiciera mientras miraba el celular, ya que Hernan había notado que ella solía casi no usarlo, mucho menos cuando estaban a punto de comer.
Con Baylee era diferente, porque ella se la pasaba sumergida en el aparato que le había regalado en su cumpleaños, pero no siempre sonreía de esa manera, tan… Hernan ni siquiera quiso pensarlo; pero Anastasia si lo hizo y no pudo evitar sonreír también, y es que en su mente, Anastasia se alegraba de que al fin habían encontrado a alguien, alguien que las quisiera y que las apoyaría.
Haylee siempre se mostró recelosa con los chicos, y lo entendía, quizás la situación con su padre había causado eso, pero en algún momento debía de superarlo, y quizás al fin llegó ese día.
Por su parte, Baylee, siempre vio a Haylee como una especie de ejemplo, razón por la que también huía de las relaciones.
—Chicas, aquí está su padre. Vamos a cenar. —Anastasia llamó la atención de ellas, y ambas al mismo tiempo dejaron los móviles fuera del alcance, miraron a su padre, le sonrieron y una vez que se sentó en su respectivo lugar se pusieron de pie y se acercaron a saludarle; un beso en la frente y eso era todo, regresaron a su lugar y esperaron a que Anastasia iniciara con la plática; lo habían estado planeando. —Bien, antes que nada, Hernan, tus hijas quieren agradecerte por haber dejado que se tomaran ese año sabático, no pediste cuentas sobre lo que hacían o no, pero nos tomamos la libertad de llevar un registro, ¿no es así chicas? —Ambas chicas asintieron emocionadas. —Bien, ¿quién quiere ser la primera en hablar? —Haylee miró a Baylee y viceversa, al final fue Baylee quien comenzó a hablar.
—Bueno, padre, como mamá dijo, muchas gracias por dejarnos tomar este año sabático, fue una gran experiencia y contrario a lo que crees que estuvimos haciendo, déjame decirte que Haylee y yo estuvimos muy ocupadas; entre cursos y clases como oyentes en diferentes carreras y diversas universidades, además de eso, estuvimos en actividades que nos ayudaron a entender lo que queremos hacer después de la preparatoria. —Tomó una bocanada de aire y prosiguió; —Yo decidí, después de muchas clases, cursos y actividades, que quiero estudiar criminología; es una carrera interesante, además quiero ser la primera mujer en la familia de mamá que decide esa carrera. Todos los hombres, todos mis tíos y primos la han seguido, pero quiero ser la primera Ferguson en hacerlo. —Hernan asintió contento mientras ella se preparaba para decir lo más importante. —Y ya realicé mi examen de admisión, solo espero resultados. —Hernan asintió, y justo cuando Haylee estaba por tomar la palabra, Hernan rompió en llanto.
—¿Qué sucede papá? —Preguntó ella preocupada, Anastasia lo miró mientras Hernan Ravenson, el hombre al que no habían visto llorar antes se quebraba frente a ellas.
—Haylee, lo siento cariño—Exclamó de manera pausada, estaba llorando, y no sabía cómo detenerlo. —Puedes contarme lo que hiciste linda. Vamos, hazlo. —Pero Haylee no lo hizo, su padre seguía llorando y nadie sabía el motivo.
—Primero dinos qué es lo que pasa. No contaré nada si no nos lo dices. —Y Hernan sabía que Haylee era muy fan de poner ultimatos así que no tenía opción.
Hernan tomó aire e intentó controlarse, al fin después de cinco minutos lo logró y pudo hablar, fuerte y claro, pero con el nudo en la garganta que hacía que todo lo que dijera, doliera, en sentido literal.
—Hace una semana que viajé a Estados Unidos, para lo de los documentos que necesitabas de tu madre, Haylee, ¿lo recuerdan? —Las tres asintieron mientras escuchaban con atención. —Bien, pues los padres de Elizabeth, tus abuelos—exclamó mirando en dirección a Haylee. —, me comentaron sobre una chica que estaba preguntando por Elizabeth, por ti y por mí, hija. —Seguía dirigiéndose a Haylee, mientras las otras dos mujeres estaban intentando comprender qué quería decir. —Esa mujer no es ninguna desconocida para nosotros, Haylee, es la mejor amiga de tu madre, espero que la recuerdes. —Y entonces Haylee palideció, ¿ella había regresado?, Baylee notó el cambio que tuvo su hermana y quiso saber qué era lo que estaba pasando, el problema es que ni su padre, ni ella estaban dispuestos a decir toda la verdad.
—¿Para qué quería saber sobre nosotros? ¿No sabe lo de mamá aún? Debería de saberlo, ella fue…
—Sé que fue su mejor amiga. Lo sé, Haylee, pero quizás tus abuelos no saben nada.
—Hernan, ¿puedes explicarnos qué pasa? Ni Baylee ni yo entendemos qué es lo que ocurre. —Hernan asintió.
Pero fue Haylee quien terminó hablando.
—La mujer de la que hablamos, la mejor amiga de mi madre resulta ser una de las tantas mujeres que cayó bajo los encantos de Hernan Ravenson, estaba enamorada de papá, y siempre estuvo celosa de mi madre, nunca logró superarlo, ni siquiera porque ella era su mejor amiga.
—¿Y qué tiene que ver con nosotros ahora? —Haylee pensó que Anastasia no podía ser más estúpida, y entonces Anastasia le demostró que sí.
—¿Creen que ella fue la que asesinó a tu mamá? —Por error, en una noche de ebriedad, Haylee le confeso a Baylee lo de Elizabeth, su verdadera causa de muerte; resulta que una noche escuchó a F.H. Jackson y a su padre, hablar sobre el tema, muy mal hecho teniendo en cuenta que Haylee estaba en casa y que padecía de insomnio, además de que era muy curiosa.
Anastasia miró a Hernan aún más confundida, y Baylee parecía estar muy arrepentida de lo que había dicho. Por su parte, Hernan estaba molesto porque el tema de Elizabeth era privado, y Haylee estaba molesta porque Baylee no respetó el pacto que habían hecho para que ella no dijera nada sobre el tema.
—El punto es que, ha estado enviándome anónimos, y hace una semana estuvo en casa. En la semana en la que solo estuviste tú, Ana. —Y en ese momento Haylee se alarmó, alarmando a su vez a Anastasia.
—Yo creo que debemos de mudarnos, papá. No quiero que…
Hernan se apresuró a consolar a Haylee, ella no tenía la culpa de nada.
—Ella regresó, Haylee, pero esta vez haré todo para cuidarlas. —Y eso aumento más el temor en Anastasia y Baylee, quienes al parecer seguían sin comprender mucho de lo que padre e hija decían.
—Bay, vamos, te explico todo en tu habitación, papá y Ana tienen que hablar a solas. —Haylee tomó de la mano a su hermana y juntas subieron al segundo piso, entraron a la habitación de Baylee y comenzaron a charlar sobre lo qué ocurrió abajo. Mientras en la cocina, Hernan se quedaba a solas con Anastasia, quien con solo una mirada le exigía saber lo que estaba ocurriendo.
Pero para Hernan era más difícil decirlo, más de lo que parecía.
—Dime qué es lo que está ocurriendo. ¿enserio esa mujer asesinó a Elizabeth? ¿Estaba tan enamorada de ti que fue capaz de eso? Hernan tienes muchas cosas qué explicarme.
Hernan no dijo nada, solo se limitó a asentir.
 




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