El enemigo era mi esposo

3. Negación

ADIRA

—No. Ella no.

Las paredes del hospital comenzaron a girar a mi alrededor. La garganta se me cerró y tenía un nudo que no me permitía tragar saliva.

La cabeza se me movió sola y, de pronto, sentí el cuello rígido. Giré con dificultad hacia Carolina.

—Es mi hermana —murmuré con la voz entrecortada.

Verla allí, preocupada, seguramente a la espera de noticias, con el cabello desordenado y la ropa completamente desaliñada, hizo que un recuerdo apareciera en mi mente.

Cerré los ojos.

—Ya vengo, no me esperen para almorzar —dijo muy contenta aquella mañana.

—Ay... ¿y a dónde vas?, digo, si se puede saber.

—No, no se puede saber. No seas chismosa —me respondió.

—Qué lindo está ese vestido, te queda bonito —la había elogiado con toda sinceridad.

—¿Y mi cabello? ¿Te gusta?

—Te ves hermosa, hermanita. Esa cola alta, con ondas, te hace lucir espectacular. Deberías optar por usarla siempre.

Corrí hacia ella y la abracé.

Verla tan contenta y radiante me daba felicidad. Después de la muerte de su esposo, llevaba mucho tiempo sola y yo deseaba verla volver a sonreír, volver a ilusionarse, volver a sentirse una mujer que todavía podía enamorarse.

—Así lo haré —me había respondido mientras correspondía a mi abrazo.

En ese momento nos interrumpió nuestra madre.

—Así me gusta verlas, unidas. Y puedo saber ¿a qué se debe esa demostración de amor tan intensa? —preguntó mientras se cruzaba de brazos.

—Nada, mamá. Solo que mi hermanita está así de bella porque se va a ver con su galán.

—¡¿Qué?! —exclamó mamá, bajando los brazos—. ¿Quién es?

—No le hagas caso a Adira, mamá. No es mi galán. Solo nos estamos conociendo.

—Nadia —mencionó con seriedad como si estuviera frente a una adolescente—. Mucho cuidado.

—Mamá, le hablas como si mi hermana fuera una niña chiquita. Te recuerdo que Nadia es adulta y que, desde que murió su esposo, no ha vuelto a enamorarse. Ya es hora de que vuelva a vivir —dije mientras miraba a mi hermana—. Vuélvete a enamorar. Te lo mereces.

Nadia clavó la mirada en nuestra madre.

—Seguiré tu consejo, Adira. Le guste o no a mamá. Y ya se me hizo tarde —se acomodó el vestido.

Entonces apareció Leonardo.

—Buenos días —saludó.

Mi madre y mi hermana le respondieron el saludo. Él caminó hacia mí para despedirse y me dio un beso en los labios.

—Te veo más tarde —sonrió solo para mí.

—Chao, mi amor. Que te vaya bien —hablé emocionada.

Nadia aprovechó el momento.

—Leonardo, ¿será que me puedes acercar al lugar al que voy? —pidió.

—Sí, amor, por favor —me colgué de su brazo—. Nadia va a verse con un amigo y ya va tarde —conté.

—Claro. Vamos.

Ellos se fueron juntos.

Yo misma intervine sin imaginar que aquellas palabras algún día se convertirían en una de las cosas que más dolor me causarían. Yo los vi salir de la casa sin sospechar absolutamente nada.

Bajé la mirada hacia mis manos. Una de ellas comenzó a temblar.

—Se fueron juntos —musité—. Estaban juntos.

La respiración volvió a faltarme.

—Adira, recuerda que estás en un hospital y no puedes hacer un escándalo —se atrevió a decir Carolina mientras intentaba sostenerme del brazo.

Bajé la mirada hasta su mano.

—Suéltame o no respondo —dije. Ella arrugó el rostro, pero obedeció.

Sentía los pies pesados. Aun así, comencé a caminar hacia donde estaba Nadia. Me detuve frente a ella.

Cuando sus ojos se encontraron con los míos, se quedó paralizada. Noté cómo el labio inferior le temblaba y cómo su rostro perdía el poco color que le quedaba.

—Adira —mencionó con voz temblorosa mientras se ponía de pie lentamente. La mujer que estaba sentada a su lado también se levantó y se marchó sin decir una palabra. Nadia volvió a mirarme. —¿Cómo está Leonardo?

Se atrevió a preguntarme por él.

Me fijé en su cabello. Hacía unas horas lo llevaba recogido en una cola alta. Ahora lo tenía suelto y desordenado. Como si hubiera pasado horas entre las manos de alguien.

—Dime qué hacías con él.

—Yo... yo te puedo explicar.

—¿Me crees estúpida o qué? —logré gritar, llamando la atención de todos los que estaban alrededor.




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