Lina
—Entonces supongo que tendré que decirle a mi madre que... —dejó la frase en el aire y con un movimiento ágil de sus pies comenzó a caminar en busca de la oficina de su madre. —Buscaré otro mentor para mí, ya que la señorita Tabares se rehúsa a hacerlo.
El sonido de sus palabras empezaron a resonar en mi cabeza. En los últimos tres años había intentado conseguir un ascenso, pero mis esfuerzos parecían haber sido en vano. Esta era la primera vez que la jefa se dirijía a mi para otro asunto que no fuera un proyecto pendiente.
¿Y si esta era mi oportunidad para ganarme su respeto y admiración? , no podía permitir que se me escapara de las manos. Por primera vez en la vida debía tragarme mi orgullo y evitar que ese niñito mimado arruinara mi oportunidad.
—¡Espera¡ —tiré de su brazo con fuerza. Ante el áspero contacto de mis manos, se detuvo en seco. —No le digas nada a tu madre.
Con un ligero giro sobre sus talones ambos quedamos frente a frente. Sus grandes ojos negros no tardaron en posarse en mi y sin disimulo alguno, recorrió todo mi cuerpo con la vista haciendo que una sensación rara recorriera todo mi cuerpo. No eran nervioso, era más bien esa sensación de sentir que tú vida está en manos de alguien más.
—¿Por qué debería cubrirte? —soltó arrogante mientras una sonrisa de burla se dibujaba en sus labios.
—Porque .... porque...... —unas cuantas gotas de sudor comenzaron a recorrer mi frente, dejando a la vista lo nerviosa que estaba.
“Tonta di algo. Dile a este niñito de mami que es un imbécil y que te da igual que le diga a su mamita que no quieres trabajar con él. Total, si te despiden puedes conseguir un mejor empleo”
Callé por unos minutos analizando bien lo que iba a decir. El silencio hizo que la tensión fuera en aumento. El aire se tornó pesado.
Queriendo poner fin a la tensión, solté la primera tontería que me vino a la cabeza.
—Porque me necesitas.
Ante lo absurdo de mis palabras, Lucas estalló en una ensordecedora carcajada que se esparció con rapidez por todo el lugar. Y si, ¿para qué iba a necesitarme? Las miradas curiosas de nuestros compañeros no tardaron en aparecer, asomadas por las puertas de las oficinas. Ante las miradas expectantes de todos, Lucas se sintió incómodo y con un gesto de sus manos hizo que todos regresaran a sus labores, recuperando así la privacidad de momento.
—¿Y cómo para qué te necesito. —dijo acomodando su largo flequillo con una mirada arrogante.
—Si le dice a tu madre que no quiero trabajar contigo .... —inhalé profundamente para llenarme de valor —.le diré de dónde nos conocemos .
Mis palabras al parecer hicieron mella en él. Su semblante cambió de golpe. Su risa burlona desapareció de sus labios, siendo reemplazada por una expresión más seria e incómoda. Hacía unos instantes había mentido sobre cómo nos habíamos conocido, de seguro esa era una carta que podría usar a mi favor.
—No dirás nada, ¿me oíste? —agarró mi brazo con furia presionando con fuerza hasta logar lastimarte. Su mirada estaba llena de rabia.
—Me estás lastimando —jadeé de dolor.
—Pe-perdona —dijo soltando el agarre. Lucía nervioso, como si durante unos segundos hubiese perdido el control de sí mismo.
— De acuerdo, no diré nada, pero tienes que prometerme algo.
—¿Qué? —pasó ambas manos por su cabello dejando al descubierto el pequeño tatuaje que tenía en el cuello.
—Yo no diré lo que pasó aquella noche en la playa y tú no le dirás a tu madre que no quiero trabajar contigo. —propuse con firmeza.
—De acuerdo, así será. Será nuestro secreto.—sentenció.
—Entonces tenemos un trato —satisfecha y con una leve sonrisa de victoria, extendí mi mano para cerrar el acuerdo.
—No confundas las cosas. Que tengamos un acuerdo, no significa que seamos amigos. Detesto a las chicas flojas como tú.
Sus palabras me encendieron las venas. ¿Cómo podía llamarme floja sin siquiera conocerme? ¿Qué sabía él de mi para hablarme de esa manera?. Mi mirada destiló odio.
—Estoy de acuerdo —asentí indignada y con desprecio en los ojos—jamás podría ser amiga de un capullo como tú.
Sin darle tiempo para hablar, me puse en marcha hacia la oficina. ¿Quién se pensaba que era para humillarme de esa manera? Yo sabía que tras esa expresión de chico encantador se escondía un tipo indeseable y eso no pensaba discutirlo con nadie. Esa noche en la playa no había sido más que una estrategia de seducción barata de las que usan los de su calaña.
“Lina eres una tonta, ¿acabas de jurar lealtad a un hombre al que no le importaría ni en lo más mínimo humillarte con tal de salirse con la suya? ”. Mis pensamientos comenzaron a torturarme.
La sensación de estar en sus manos me aterraba. Una vez había jurado que no dejaría que nadie me humillara, y era lo que acababa de hacer justo ahora con tal de conservar mi empleo.
—Lo odio, lo odio, lo odio, lo odio —apreté los puños con furia.
Al mismo tiempo que me odiaba por haber hecho ese trato, la intriga comenzó a apoderarse de mí ¿Qué podía ser tan importante como para que Lucas no quisiera que se supiera?.
#3272 en Novela romántica
#140 en Joven Adulto
romance de oficina, enemies to lovers, autodescubrimiento personal
Editado: 17.04.2026