Durante el siguiente día me dediqué a intentar hablar con Lía, pero ella solo me ignoraba o intentaba evitar hablarme. Lo que me ponía mucho más nervioso y sin salida alguna.
Nuestras vacaciones se comenzaban a acabar, aunque no sabía si tomar esto como unas “vacaciones”. Nos quedaban unos cuatro días.
Lía:
La situación con Andrés se fue deteriorando bastante, hace unos años cuando apenas y nos conocimos, ambos decidimos contarnos casi todos y en eso estaban nuestros “ex´s”. Solo que cuando Andrés me comentó de su ex “Aurora” no lo tomé tan literal al comienzo, pero luego con el tiempo he comenzado a cuestionarme más acerca de Aurora. En su momento cuando investigué más acerca de ella, era…muy bonita, y pensé si me parecía a ella tal vez…Andrés no se sintiera tan vació.
Entiendo que el fue quien se me acercó para hablar, pero eso no implicaba que ambos saliéramos ya, decidimos ir poco a poco.
Andrés sí pareció darse cuenta de mi intento, pues, podría decir que intente ser casi identifica a ella, Aurora a pesar de que vivía en otro continente, parecía siempre estar ahí, en el muy fondo eh pensando que Andrés no la ha olvidado, por el hecho de verla en sus ojos a ella. Siento que lo que daba por ella no lo da por mí.
Su historia de amor fue bastante bonita con ella, mientras que la mía con Izan fue terrible. Andrés me comentó que ambos decidieron acabar lo que tuvieron porque Aurora comenzó a sufrir problemas, y no quería arrastrarlo consigo. Andrés intentó con todas sus fuerzas recuperarla, aunque fue imposible. Lo pasó bastante mal, y bueno…luego llegué yo.
Y a pesar de que yo igual estaba intentando salir de una relación bastante fuerte, encontrar a Andrés fue como salir de un agujero el cual nunca pensé salir, y si…desde afuera parecía que lo ocurrido con Izan no me afectaba, por el mismo hecho de que intentaba mantener mi mente desocupada, haciendo diferentes actividades, y relajando mi mente. Y con el tiempo la herida fue cerrando, solo cuando Izan volvía parecía no tener límites.
Nunca llegué a conocer a Aurora del todo, supongo que en otras circunstancias me habría caído bien, pero no es que envidiaría su belleza, envidiaba lo que podía tener…y ese era Andrés. Un par de noches Aurora lo había llamado, y hablado con Andrés.
Eh pensando que después de unos meses ha vuelto a llamar, y sin pensarlo, una vez contesté por ser número desconocido, pero al contestar solo escuché una voz diciendo: “¿Andrés?, Soy Aurora…¿hola?”, y corte la llamada, aunque en lo más profundo aquellas llamada me dejó con más incertidumbre, un buen punto era que no la tenía en contactos, pero…como sabía cuál era su número. Ese día estuve deprimida, Andrés intentó animarme, pero no quise contarle acerca de Aurora, no era el momento indicado para que lo sepa.
Así que no le dije más. Estas vacaciones parecían ser las peores de mi vida, las cuales parecían que debían divertirme y sentirme animada, y resultó ser todo lo contrario.
Y todos los cables que mantenía en mi cabeza parecían enredarse en sí mismos. Mi dedo rodeaba aún aquel anillo que parecía resaltar en todo, en mis vestimentas o hasta que me ponía pulseras.
Igual nuestras vacaciones estaban por acabar, así que teníamos que ir empacando, en la noche Andrés vino a dormir al sofá, dándole la libertad necesaria para pensar y no sentirme presionada. Supe que en algún momento teníamos que hablarlo
Así que esa noche cogí un papel junto a un lápiz y comencé a escribir los puntos claves que quería recalcar.
—¿Andrés? —me aparecí en la pequeña sala, donde estaba viendo la televisión.
—¿Qué pasa? —Se volteó sin esperar que yo fuera quien viniera a él, se veía confundido.
Andrés:
Estuve sorprendido de que Lía viniera a la sala a conversar.
—Ven a la habitación —Sin mucho más la seguí, cerrando la puerta detrás mío. Hizo un ademán de que me sentara en la cama a unos centímetros de ella. Pronto cogió una hoja y comenzó a leer.
Punto número uno: La llamada.
—Hace unos meses, te llamó un número desconocido, conteste, y…era ella. Aurora…preguntaba por tí, y tal vez a este punto ya se había enterado de lo nuestro. No supe qué decir, y corte la llamada, no te lo conté porque…sentía que ella te llamaba para algo más que solo “hablar”, no conocí sus intenciones, pero no me dio mucha confianza. Y desde ahí he sentido que te llama y tú contestar…alejándote al contestar o darme excusas. Sé que Aurora fue una parte esencial de tu vida, pero…no creo que pueda reemplazar ese lugar, porque como tu lo dijiste “no soy el”, o bueno “no soy ella” y no creo serlo nunca,
Punto número dos: Izan.
Respiré hondo antes de seguir leyendo. Mis manos temblaban un poco, pero no quería detenerme ahora.
—Sé que no lo buscaste —continué—, pero su sola presencia me desarma. No importa cuántas veces me digas que no significa nada, porque para mí sí lo fue todo en algún momento, y no de una buena manera. Izan representa miedo, culpa, heridas que creí cerradas. Y cuando aparece, siento que todo lo que he construido se vuelve frágil… incluso nosotros.
Andrés no dijo nada. Lo observé de reojo. Tenía la mirada fija en el suelo, las manos entrelazadas, como si estuviera conteniéndose.
Punto número tres: yo.
—He intentado no ser un problema —seguí—. He intentado ser fuerte, comprensiva, la mujer que no reclama de más. Incluso he intentado parecerme a alguien que no soy… —mi voz se quebró apenas—. A Aurora.
Levantó la cabeza de inmediato.
—Lía…
—Déjame terminar, por favor —dije—. No lo hice consciente al principio, pero con el tiempo me di cuenta. Compararme, cambiar cosas de mí, pensar que tal vez así no te sentirías vacío. Y eso me cansó. Me perdí un poco en el intento de no perderte.
El silencio pesó entre nosotros.
—No quiero competir con alguien —añadí—. No quiero sentir que siempre llegué después, ni que tengo que ocupar un lugar que no me pertenece. Yo quiero ser suficiente siendo yo…