Adela lo tenía todo: el ascenso de sus sueños como Directora Creativa y un anillo de compromiso del soltero más codiciado de la ciudad. Pero en la cima del éxito, el peligro no viene de los enemigos, sino de quien sostiene tu mano para "ayudarte".
Sandra, su mejor amiga, ha pasado años alimentando un odio silencioso. En un solo movimiento calculado, le arrebata su carrera, su reputación y al hombre que ama, dejándola en la calle con una maleta y una acusación de fraude.
Sandra cree que ha ganado, pero cometió un error fatal: dejó a Adela con vida y sin nada que perder. En el juego de la envidia, el que ríe al último no siempre es quien tiene más poder, sino quien sabe esperar el momento exacto para cobrar las deudas.
...Porque el karma no es una coincidencia. Se factura. Y Adela acaba de abrir la hoja de cálculo.