Al día siguiente, Alma caminaba por los pasillos con el peor presentimiento posible, que esos dos supieran su verdadero nombre y edad la comprometía mucho. Esperaba que supieran guardar un secreto. Apenas dobló la esquina, empezó a sospechar que algo no estaba bien.
Kalen, Benji y Z estaban apoyados contra la pared como si la estuvieran esperando.
Z apenas la vio, le guiñó el ojo.
—Buenos días, profesora hermosa.
Alma siguió caminando.
—No me hables así.
—Ni siquiera he dicho nada indecente todavía —se defendió Z caminando detrás de ella.
Alma entró al salón ignorándolos. Encontró a toda al clase sentados decentemente, esperandola con alegría.
Y Axton, como siempre, en el centro del salón, con esa sonrisa que le llenaba de miedo.
Alma dejó sus cosas sobre el escritorio.
—Bien. Vamos a avanzar con ecuaciones porque llevamos tres meses y honestamente no estamos avanzando nada. ¿Alguien tiene alguna duda hasta ahora?
Z levantó la mano al instante.
—Yo tengo una duda.
—Dime.
—¿Le gustan los chicos altos o inteligentes?
Alma quedó paralizada. Todos los chicos del salón se empezarona reír y las chicas se quedaron serias.
—Ya que ninguno de ustedes entra en la segunda categoría, podemos seguir. Como les decía, una ecuación…
—¡Profe! —interrumpió Z nuevamente levantando la mano.
—¿Qué?
—¿Tiene algo que hacer a la salida?
—Eso es irrespetuoso, Z. Presta atención.
—Es que me aburre su clase.
—¿Quieres salir del salón, mejor?
—¿Contigo? Sí.
Varias chicas pusieron cara de fastidio.
—¿Ahora les gustan las viejas? —preguntó una incómoda.
—Cállate, cara de plato sucio —dijo Kalen automáticamente—. La profe es más bonita que tú.
El salón quedó en silencio.
—Sigue, linda —añadió él sonriendo.
—¿Cómo que linda? —replicó indignada.
Axton ya no podía respirar de la risa. Ella necesitaba mantener la calma.
—Bien —dijo Alma señalándolos—. Los cuatro. Ahora mismo al pasillo.
Los cuatro se levantaron entre carcajadas.
—¿Al pasillo de tu casa? —preguntó Z.
—¡A ESTE PASILLO!
Salieron todavía riéndose.
Alma cerró la puerta detrás de ella y cruzó los brazos.
—¿Me pueden explicar qué está pasando?
—Nada —dijo Benji—. Solo descubrimos que tienes nuestra edad y ahora todo es más gracioso.
Alma abrió los ojos lentamente, y giró la cabeza hacia Axton, para lanzarle una mirada asesina.
—¿Qué? —respondió él inocente—. No tenemos secretos entre nosotros.
—Ahora siento que estoy coqueteando con una chica, las mayores no son mi estilo— dice Z — ahora las clases son más divertida, Lily.
—¡DEJEN DE DECIR ESE NOMBRE EN VOZ ALTA!
—Estás roja —comentó Kalen — lamento si te incomodamos.
—Estoy enojada. ¡Y tú deja de reírte!
Axton levantó ambas manos.
—Yo no estoy haciendo nada.
Alma se agarró la frente.
—Ustedes son unos…
—Relájate, Lily. Estas estresada — agrega Z — si vienes conmigo un minuto…
—No voy a salir con ninguno de ustedes. Soy su profesora.
Benji levantó una mano.
—Me gustaría saber, ahora que sabemos esto de ti, y tu sabes como somos nosotros, supongo que los cuatro pasamos ya tu matería, ¿verdad?
Alma no sabía que responder, estaba paralizada.
—¿Estas viva, señorita? — Pregunta Benji zarandeandola un poco.
Ella reacciona, y ve a Axton con colera.
—Tú vas a controlar a tu manada de idiotas.
—¿Idiotas? ¿Por qué nos ofende?— siguió Benji.
Kalen asintió.—Especialmente a mí. Yo soy sensible.
—Tú golpeaste a un minero hasta casi matarlo.
—Y aun así necesito amor, Lily.
—No me llames Lily.
—¿Por qué no? —preguntó Z—. Lily es bonito.
—Lily está muerta.
El silencio cayó de golpe. Incluso Axton dejó de sonreír un poco.
—Y si ustedes no quieren morir también… dejen de llamarme así.
Hasta que Kalen suspiró suavemente.
—Igual te ves linda cuando amenazas gente.
#2968 en Novela romántica
#304 en Thriller
#137 en Misterio
chico malo sexy, amor romance dudas odio misterio, enemies to lovers romance slow burn
Editado: 14.05.2026