El Error de Existir - Ecuaciones de una mentira

40 La profesora sustituta

La directora interceptó a Alma antes de que pudiera salir del edificio.

—Alma, necesito que me hagas un favor.

—¿Qué ocurre?

La mujer suspiró cansada.

—Milo desapareció otra vez. No responde llamadas y nadie sabe dónde está.

—¿Otra vez? — Pregunta curiosa.

—Si, ese chico es dulce y centrado, pero algunas veces solo desaparece por meses y no se sabe nada de él. En fin, ya volverá, mientras necesito que reemplaces su clase de educación física.

—¿Qué? No. Yo no sé nada de deportes.

—No importa. Solo vigílalos para que no se maten.

Le entregó un pantalón holgado y una camiseta blanca.

—Y cámbiate. No puedes ir así.

Diez minutos después, Alma caminaba hacia la losa deportiva sintiéndose completamente ridícula.

Los chicos de preparatoría estaban allí. Axton estaba sentado fumando, rodeado de unas chicas, ella alzó la vista, no había rastros de Leti, ahora que lo recordaba tampoco estuvo en la clase de la mañana.

Cuando los cuatro problematicos la vieron, sus expresiones cambiaron.

—Salió el sol.

Dice Z quien tenía a una chica sentada en sus piernas. Ella dedujo que era el seductor del grupo.

Axton estaba fumando con su mirada fija en ella.

—No puedes fumar en clases — le dice ella seria — es contradictorio, se supone que es clase de educación fisica — La miro sin decir nada y de manera provocadora le dio otra calada — ¿no te importa ser saludable?

—No, ¿te importa mi salud? — Le pregunta serio.

Kalen directamente sonrió como idiota enamorado.

—Te ves bonita con ropa deportiva.

—Gracias, Kalen — le da una sonrisa.

Axton ve ese gesto y se pone el pie irritado — no eres la profesora de este curso, así que...

—Solo hagan lo que suelen hacer. Estoy aquí porque su profesor no vino.

—Solemos jugar fútbol —dijo Benji.

—Entonces jueguen fútbol.

Fue a sentarse a una esquina con el celular en la mano. Necesitaba pensar.

La Dopple seguía afuera, y necesitaba enfrentarla. Pero, si el Alfa estaba con ella…el peligro aumentaba a niveles insoportables.

Los chicos empezaron el partido. Por extraño que apreciara, la única vez que parecían chicos normales.

Mientras los veía, reír, hacerse bromas, ella pensaba que en el fondo eran solo eso, muchachos que la vida les puso a prueba de una manera cruel, si no fueran violentos ya habrían sido presa.

Mientras meditaba el balón rodó suavemente hasta sus pies.

Z corría hacia ella sonriendo.

—Mi error, preciosa.

Tomó el balón despacio, sin dejar de verla, y le guiñó un ojo.

Alma sintió calor en las mejillas.

—Concéntrate en el juego.

—Puedo jugar y verte.

—Solo juega.

—Ya, ya…

Regresó corriendo, riéndose.

Y entonces…el problema real apareció. Axton se quitó la camiseta, provocando que ella dejara de respirar un segundo.

El calor le subió directo a la cara.

Él caminó hacia donde estaba ella y lanzó la camiseta sudada justo a su lado.

Luego le dedicó una sonrisa llena de descaro. De esas que parecían decir: “Sí, lo hice a propósito.”

Alma apartó la mirada inmediatamente.

Podía manipular identidades. Estafar casinos. Sobrevivir a criminales. Pero su experiencia con hombres era...cero.

—¡Profe! —gritó uno desde atrás—. Debe hacer algo. No todos queremos jugar fútbol.

Ella ni siquiera levantó la vista.

—Entonces miren el celular y hagan hora.

—¿Por qué no haces eso en tus clases aburridas? —murmuró Axton.

Ella baja nuevamente la mirada ante su torso desnudo y sudado. La verdad, es que el buscapleitos era guapo, a una manera peligrosa y molesta...pero, guapo al fin.

Axton sonrío ante su reacción, empezó a correr por la cancha, pero sus ojos volvían constantemente hacia Alma.

Benji se le acercó mientras trotaba.

—No creo que eso funcione con ella.

Axton siguió jugando.

—¿Qué cosa?

Benji señaló su torso desnudo.

—Eso.

Axton soltó una risa seca.

—No lo hago por ella.

Z apareció por el otro lado.

—¿Yo sí me puedo acostar con ella?

Kalen frenó de golpe.

—¡No!

Todos lo miraron.




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