El Error de Existir - Ecuaciones de una mentira

50 La semana empieza

Axton caminaba junto a los chicos rumbo a la casa de Alma con las manos en los bolsillos.

Todavía no entendía cómo había conseguido permisos para sacar a los cuatro una semana completa de La Quebrada.

Bueno. Sí lo entendía.

Dinero.

Pero aun así le sorprendía que Alma estuviera tan desesperada por salir como para pagar semejante cantidad.

—Por cierto —dijo Benji mientras caminaban—, no descubrí quién está detrás del negocio de Leti.

Axton levantó la mirada inmediatamente.

Eso sí era raro.

Nada se le escapaba a Benji.

—No hay nadie nuevo en la zona —murmuró Axton.

—Sí, pero esos negocios casi siempre los manejan mujeres —dijo Kalen—. Ellas son las que reclutan y controlan todo.

Axton lo miró de lado.

—¿Y tú cómo sabes eso?

Z soltó una risa.

—¿Cómo crees que se estrenó?

Axton giró la cabeza lentamente hacia Kalen.

—¿Dormiste con una prostituta?

Kalen se encogió de hombros.

—Bueno… sí.

—¿Y por qué nunca dijiste nada?

—No pensé que fuéramos tan íntimos.

—Yo sí te conté cuando estuve con Leti —dijo Axton.

—Yo también les conté cuando estuve con Leti —agregó Z orgulloso.

Axton le lanzó una mirada asesina.

—Fue antes de que fuera mi novia.

Z le guiñó el ojo en broma.

Cuando llegaron, Alma ya los esperaba afuera de la casa con una mochila colgada al hombro.

—Llegan tarde.

Axton la observó unos segundos.

Tenía unos jeans, una camisa blanca, su cabello suelto, se veía descansada y ligera.

—Estás animada.

Ella sonrió apenas.

—Tome valeriana esta mañana.

Luego levantó un dedo seriamente.

—Tengo reglas.

Los cuatro se miraron entre sí con expresión de tragedia.

—Nada de alcohol, mujeres o lo que sea que cuatro inadaptados sin futuro como ustedes estén pensando hacer.

Axton soltó una risa.

—Lily, sí tenemos futuro.

Ella cruzó los brazos.

—Eres de los que ve el vaso medio lleno, pero no, ninguno lo tiene. No arruinen el mío esta semana.

Axton señaló a Kalen.

—Él se va a enamorar de una prostituta e intentará salvarla de las calles.

—No es cierto — Kalen se sonroja — jamás he estado con una.

Luego señaló a Z.

—Z morirá de una enfermedad venérea o una sobredosis de viagra.

—Prefiero la segunda.

Después apuntó a Benji.

—Benji de un coma etílico.

—El sueño…

Finalmente se señaló a sí mismo.

—Y si tengo suerte, yo moriré de un disparo a los veinte.

—Eres un encanto, Axton.

Dice con sarcasmo.

Él sonrió apenas al escuchar eso

—Bien —dijo ella respirando hondo—. Vamos antes de arrepentirme.

Empezaron a caminar hacia la salida de La Quebrada. Solo quería que todo saliera bien.

Necesitaba ganar dinero. Ir a algunos casinos. Pagarle a La Dopple.

Y desaparecer de ese país para siempre. Porque Minerva seguía en silencio.

Y el silencio de personas como ella nunca era tranquilidad. Significaba que estaba cerca.

La Dopple podría ser cualquiera. Y eso era lo que le causaba pánico.




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