Estoy en mi casa esperando un llamada del lugar donde hace una semana hice la entrevista de trabajo. Todavía tengo esperanzas de que me llamen, yo creo que todo estuvo bien. Excepto por el pequeño percance que tuve con el jefe, pero bueno, son cosas que pasan che. Nada grave.
Resulta que estaba sentada en la empresa esperando a que me llamen para hacer la entrevista como secretaria de uno de los multimillonarios más importantes que existen, Sebastián Anderson, jefe de la empresa de ropa "Anderson's Clothes", muy conocida acá en Argentina. Cuando me pasó lo siguiente...
"Gracias querido Gerardo por conseguirme esta entrevista. No sé cómo lo habrás hecho pero gracias.
Él es el mejor amigo de mi hermano, se conocieron en la universidad hace tres años atrás, es como mi segundo hermano mayor solamente que más boludo que el de sangre.
Ya hacía más de 10 minutos que estaba sentada y no venía nadie a decirme nada y como no había desayunado fui por un café a la máquina express que tenían ahí.
Cuando ya tuve mi café en mano fui de vuelta a mi lugar mientras observaba lo que pasaba alrededor.
Al llegar a la empresa estaba hecha un manojo de nervios y no había prestado atención a la cantidad de gente que trabaja en este lugar. Ojalá pudiera ser parte de esta empresa, dicen que es una de las mejores pero no es para nada fácil entrar.
No sé en qué momento pasó pero choqué con alguien.
—Daaale, era mi camisa nueva. ¡Me re gustaba! Querida, ¿no ves cuándo caminas?
Me fijé y el hombre tenía una gran mancha de café por mi culpa.
Levanté la mirada para pedir disculpas y...
"Bueno, bueno, bueno. Hola, ¿qué tal? Me presento, me llamo Malena."
Me encontré con un hombre de unos 30 años con el ceño fruncido, pelo rubio/dorado, de ojos azules y que me miraba como si fuera a matarme. Si las miradas mataran ya estaría bajo tierra.
—Perdón... Ni cuenta me di...— Soy una despistada de mierda. Me aclaré la garganta y dije: —Perdón señor, no lo vi.
Busqué papel en mi bolso para así limpiarlo y él puso sus ojos en blanco.
—No, no te gastes, lo vas a empeorar.—me dijo con malhumor.—¿Tenés fama de volcarles cafés a la gente importante como yo o sos despistada por naturaleza?.— preguntó con sarcasmo y arrogancia.
"¿Pero este de qué se la da? No lo conoce ni mi abuela"
—Ya le pedí perdón, más no puedo hacer.— dije respirando hondo para calmar mi enojo.— Tome.—le dí un pañuelito—Para que se limpie la mancha.
—¡No quiero su sucio papel!—dijo gritando y con enojo.
—Más sucio que su camisa no está, créame.—dije riéndome.
Mal momento para reírme.
—Ah usted es una maleducada.— dijo este hombre con enojo.
"Habló el señor educación"
—¿Yo maleducada?—me señalé—¡Estaba tratando de ayudarlo y lo único que usted hace es quejarse!— él se sorprendió por mi tono de voz. Como si fuera que nadie le gritó en toda su vida.—Ahora arréglese usted que esa mancha no se va a quitar sola.
Encima que lo quería ayudar se enojó. Obviamente me fuí de ahí porque no me lo bancaba más y encima todavía tenía que esperar el llamado para la entrevista.
Cuando me fuí a sentar, cada persona que pasaba me miraba como si estuviera loca. ¿Ellos nunca le gritaron a alguien?
No iba a dejar que un boludo me arruinara la mejor posibilidad de mi vida solo por su malhumor.
Sale una chica pelinegra de más o menos mi edad de una de las oficinas del pasillo en el que estoy y me llama.
-¿Malena Rodríguez?.
Me levanté de mi asiento y me acerqué a ella con una sonrisa.
-Soy yo. Un gusto.- le estiré mi mano y ella me sonrió imitando mi gesto.
-El gusto es mío me llamo Andrea. Adelante. Por favor, tome asiento.
Pasé a la oficina y lo primero que ví fue el gran ventanal que daba vista a la ciudad. Tenía un escritorio con una silla giratoria detrás y dos sillas de cuero delante, una puerta que suponía que era el baño y varios muebles de madera con libros en ellos.
Me siento y ella hace lo mismo.
-Bueno, estuve leyendo su currículum y cumple con todos los requisitos necesarios.- dijo dándole una miradita.-Además fue secretaria en otra empresa. ¿Puedo saber en cuál? Acá no especificó en dónde.-me miró esperando una respuesta.
-Sí, trabajé en "Glamour".
Algo que no quiero volver a hacer nunca es trabajar en ese lugar.
Ella me mira sorprendida y apoya sus manos en el escritorio.
-¿Y por qué quiere trabajar acá? Por lo que tengo entendido esa empresa paga bien y no son menos importantes que nosotros.
-Ya lo sé pero tuve una situación en esa empresa y por eso renuncié.
—¿Qué clase de situación?—me miró expectante—... Si no le molesta que pregunte.
Reí nerviosa y negué con la cabeza.
—Perdón pero es algo de lo que no me gusta hablar y menos con una desconocida. Sin ofender.
Ella suspiró y negó con la cabeza.
—Le voy a decir la verdad.—se levantó de la silla y se acercó a mí.—"Glamour" es la competencia de nosotros... ¡Y si él la mandó para arruinarnos una vez más, le juro que...!
No entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando, es más, me estaba asustando un poco.
—Primero que nada, no sé quién es "él" y segundo, no vine acá para arruinar a nadie. Yo en serio quiero trabajar en esta empresa.—dije confundida. Andrea me miró sorprendida una vez más y asintió.
—Está bien. Disculpeme no fue mi intención asustarla pero no es la primera vez que intentan meternos gente de esa empresa para "destruirnos".
"La verdad no sé si todavía quiero trabajar acá"