"—¡Malena! ¡No! ¡Yo no hice nada!.— gritó Lucas.
—¡No se lo lleven! ¡A él no!.— les grité cuando vi que lo querían arrestar.
Lucas se soltó del agarre del policía para venir hacia mí.
—Te amo Male y siempre lo voy a hacer.—me dijo para luego besarme.
—Yo también te amo.— dije apoyando mi frente con la suya.
—Acordate lo que te dije en nuestro aniversario, acordate siempre de mí, por favor.—me susurró mirándome a los ojos, yo solo asentí y cuando iba a decirle lo mucho que lo iba a extrañar y todo lo que sentía por él, interfirió un policía.
—Vamos, no ponga resistencia o será peor.— le dijo poniéndole las esposas, Lucas no luchó, simplemente dejó que lo esposaran y se lo llevaran.
—¡Por favor no!.— dije llorando mientras trataba de ir con él, pero uno de los policías se puso enfrente mío y me prohibió el paso.
—Señorita, por favor no interfiera o tendré que tomar medidas drásticas.—me da un aviso pero no me importa y sigo luchando por ir con él.— Al joven Lucas Thompson se le acusa de ayudar a su padre, Ricardo Thompson, en sus casos de violencia física y abuso sexual a una menor, es por eso que será llevado a la correccional de menores.— nos informó el oficial a mi hermano y a mí.
Me quedé muda pensando en lo que dijo y negué con la cabeza.
—No puede ser, él nunca hizo nada. Lucas no lo haría, él...
—Male, por favor, no empeores las cosas, dejá que se lo lleven.—me dijo Benjamín tratando de tranquilizarme.
—Hagale caso al joven, señorita. Con permiso.— se despidió el policía y salió de la casa.
Yo me acerqué a la ventana y me quedé ahí, viendo como se llevaban al amor de mi vida.
"Te miro y lo único que veo es ese brillo especial en tus ojos que hace que me enamore cada día más de vos.—me miró a los ojos y después miró mis labios.—Te amo demasiado, Malena Rodríguez."
Recuerdos de nuestro primer aniversario como novios me llegaron como patadas en el estómago e hizo que lágrimas cayeran.
—Male...— dijo mi hermano acercándose a mí.
—No, por favor ahora no.— contesté con un nudo en la garganta, mientras caminaba hacia mi pieza."
Después de un año entero mandándole cartas y nunca recibir una respuesta, lo dejé ir.
Lucas un día me dijo que si le llegaba a pasar algo que siguiera con mi vida, pero que siempre lo recordara. Algo que no hice ayer cuando me lo encontré. Pero la verdad es que yo no tengo la culpa, él antes era muy flaco y no tenía músculos, todo lo contrario a ahora. Cambió mucho desde la última vez que lo vi.
Tengo que admitir que está mucho más guapo, pero ese no es el punto.
Después de encontrarmelo y procesar todo lo que pasó, fui a buscar a Lucía. Tuve que interrumpir su sesión de besos con un chico para decirle que no me sentía muy bien y que iba a irme. Ella no me dio mucha bola así que me fui de una.
Ahora estoy preparándome para mi primer día de trabajo, estoy nerviosa, tengo miedo de que algo me salga mal y me echen, pero confío en que todo va a salir bien.
Me vestí con una camisa blanca de seda, una pollera negra de tubo y unos zapatos negros con un poco de taco. La verdad es que encontré esta ropa de pura casualidad porque lo único que tengo en mi ropero son jeans y calzas.
Una vez que termino de arreglarme agarro las llaves del auto y salgo de mi departamento, cuando estoy por tomar el ascensor este se abre dejando salir a mi querida vecinita.
—¡Eleeena! ¿Cómo estás? ¿Todo bien?.— dice con voz de borracha mientras se me acerca para después pasarme el brazo por los hombros.
Dios, esta mujer huele mucho a tabaco y alcohol y ¡son las 09:00 de la mañana!.
"¿Eso es un pedazo de pizza lo que tiene en su vestido?"
Qué asco.
—¿Cómo está señora Nifeil?.— le pregunto aguantando la respiración.
—Nena, te voy a dar un consejo, nunca, pero NUNCA, te dejes humillar por un hombre, ellos no lo merecen.—me "susurra" arrastrando las palabras, y lo digo entre comillas porque en realidad me está gritando en el oído.
—Obvio, Mary, gracias por el consejo.
"Vieja loca."
—De nada Elena, ahora me voy a mi departamento, un hombre me dejó bañada y no de agua.—dice con voz pícara mientras sube y baja las cejas.
Mary me cae bien, pero a veces se le escapan comentarios que no son necesarios y que dan mucha vergüenza ajena.
—Chau Elena.— me saluda y se va a su departamento.
—Chau Mary, y mi nombre es Malena, pero... — suspiro porque no vale la pena, confunde mi nombre desde que yo me mudé a este edificio.
Me subo al ascensor y una vez que llego abajo saludo a Tito, el portero.
—Señorita Rodríguez.— me saluda devuelta con un gesto de cabeza.
Salgo del edificio y voy hacia mi auto, lo prendo y antes de dirigirme a la empresa pongo algo de música, así el viaje es más divertido. Suena Sweet but Psycho de Ava Max.
—Oh, she's sweet but a psycho
A little bit psycho
At night she's screamin'
"I'm-ma-ma-ma out my mind"
Oh, she's hot but a psycho
So left but she's right though
At night she's screamin'
"I'm-ma-ma-ma out my mind"
Canto al ritmo de la canción mientras manejo. Es algo que me gusta hacer siempre, no canto hermoso pero me conformo con la voz que tengo.
Una vez que llego a la empresa estaciono el auto y voy hacia la entrada del edificio con la frente en alto, demostrando seguridad y confianza de mí misma... cosa que se va apenas cruzo la puerta de entrada.
Siento que me voy a desmayar, no por miedo, si no por ver a mi jefe en traje a punto de entrar a su ascensor privado, está de espaldas por lo cual no puede verme.
Es muy sexy...
—¿Te traigo un babero?.—me pregunta una voz en mi oído, yo me sobresalto, grito y le pego una trompada.