Delilah
—¿Estás segura que no puedo irme contigo a la universidad? Me portaré muy bien. —Olive pregunta en medio de la cena. Matt fue el que acabó cocinando mientras ella y yo nos encargábamos del postre. —Me esconderé en tu habitación sin hacer ruido. Nadie sabrá que estoy ahí.
La nostalgia me invade, pero le sonrío de igual manera y beso su cabello haciendo que me abrace.
—Desearía que ambos vinieran conmigo.
—Los días pasarán rápido, Liv —Matt intenta darle consuelo. Pero sé que el separarnos es algo difícil para los tres. — Iremos a ver a Rae para las vacaciones si todo sale bien y si no, Rae nos visitará cada vez que pueda.
—Y todos los días hablaremos por teléfono, — le aseguro.
—Está bien, —suspira y continúa con la cena.
Matt ríe de algo que ve en su móvil y me enseña la pantalla.
—Los chicos te envían saludos y por quinta vez piden disculpas por no poder venir a despedirse de ti.
—Ya les dije que los perdono, Ronan y Rhys no dejan de enviarme mensajes desde ayer, —río sin poder evitarlo. Me tranquiliza saber que al menos acá en casa las cosas seguirán iguales y mis hermanos tendrán buena compañía. —Los extrañaré también, ¿están en el ensayo?
—Sí, su presentación es a las nueve, fue una gran oportunidad para ellos, —sonríe orgulloso. Sé que le gustaría estar ahí y en cambio cuida de nosotras. A veces me pregunto hasta cuando postergará su felicidad. Deseo cada día que él también pueda ser feliz. —Han contratado a una fotógrafa para su portafolio, les servirá bastante esta presentación para el futuro de la banda.
—Tengo algo que decirles, —Liv se aclara la garganta sorprendiéndonos. Parece muy seria. Pone sus manitos en la mesa y nos muestra un anillo de papel. Matt y yo nos miramos por un breve segundo ocultando nuestras sonrisas.—Lucas y yo nos vamos a casar.
Matt a mi lado la mira embobado. De pronto finge expresión sorprendida.
—¿Planea alejarte de mi lado? No lo permitiré, tendré que ir a duelo medieval con Lucas.
Liv lo mira ofendida. Reprimo la risa que sale de mis labios porque me mira con mala cara. Cruzo una mirada con Matt que no deja de sonreír y me guiña un ojo volviendo a fingir su molestia.
—¿Te pidió matrimonio? —le pregunto yo, incitándola a que nos cuente más.—¿Puedo ser madrina de honor?
Olive entrecierra sus los ojos claramente molesta. Me encanta lo seria que es para ella la situación.
—Lo pensaré, —dice mirándose las uñas pero veo la sonrisa en su rostro. —Lo escuche hablando con Kyle. Le dijo que se casaría conmigo y luego en clase me dio este anillo.
—Liv, —Matthew usa su voz de hermano mayor al verla ponerse su anillo de papel.—¿Qué hemos dicho sobre escuchar otras conversaciones?
—Es que esta vez fue un accidente lo juro, estábamos jugando las chicas a la escondida después de clase y yo me escondí detrás del puesto de golosinas y Lucas estaba comprando junto a su amigo.
Matthew lucha contra la sonrisa que se está asomando sobre sus labios, pero le sonríe eventualmente. Los miro a ambos y una sensación cálida y reconfortante invade mi pecho. Amo demasiado a mis hermanos. No sería nada sin ellos.
—Te juro que no fue con intención, Matt. —se defiende. —Fingiré sorpresa cuando me pida matrimonio, haré como que no sé nada.
—Ya, —Matt ríe, —¿Pero y eso cuándo fue? No trajimos a Lucas hoy, ¿no fue a clase?
Liv se encoge en su puesto.
—Si fue, es que lo suspendieron antes del final del día.
Eso me sorprende, cruzo una mirada inquisitiva con mi hermano. Lucas no es un niño que se meta en problemas. Es el mejor amigo de Olive. Son amigos prácticamente desde que son bebés. Los Brown, nuestros vecinos ayudaron bastante a mi hermano los primeros meses de Olive. Lucas tenía a penas cinco meses cuando volvimos a Willow Wings y además de ser una excelente vecina fue la nodriza de mi hermanita sus primeros meses de vida.
Hasta el día de hoy Lucas y Olive son inseparables. Espero que sean amigos toda la vida. Son adorables juntos.
—Empujó a Paul, y le tiró el cabello. Estaba defendiéndome, él fue el que dijo que yo- —deja de hablar y sus ojitos se llenan de lágrimas. —Dijo que nuestros padres se murieron por mi culpa. Lucas me vio triste y le conté. Después estábamos por entrar a clase y le jaló el cabello. Él comenzó a gritar y Lucas lo tiró al piso. Me defendió como un caballero de estos de película. Todo un soldado, —suspiró y soltó una risita. —Le diré que si cuando me proponga matrimonio.
—Entonces si Lucas es el caballero, yo soy el dragón que mantiene prisionera a la princesa en la torre.
Olive le apunta con la cuchara y río sin poder evitarlo. Ella me entrecierra sus ojitos. La extrañaré demasiado.
—Lucas va a venir a rescatarme como el príncipe que es.
Extrañaré tanto los días como este. Extrañaré mucho a mis hermanos. Mañana me voy a Calgary. Estaré a miles de kilómetros de casa. Sonrío viéndolos a ambos y pidiéndole al cielo y a todo lo que existe en silencio que estén bien mientras yo estoy lejos. Porque si no fuera por ellos definitivamente yo no estaría aquí.