El espacio entre nosotros

Capítulo 4

Delilah

Las calles de la ciudad se pasan a toda velocidad camino al campus. No puedo evitar sentir emoción de estar aquí.

Al final, de todas las cosas que podían salir mal no fue tan terrible como temía. O probablemente hubiera sido desastroso de no ser por él. Por Evan y su calma. Por la forma en que logró transmitirme tranquilidad y la forma en la que manejo la situación. Algo en él me resultaba vagamente familiar.

Aunque era imposible. Nada en él podía resultarme familiar. Hace años no vengo a Calgary y no es como si pudiera recordar, pero la forma en que sonreía... sentía como si ya hubiese visto esa sonrisa antes.

Mis pensamientos rápidamente son desplazados a mis padres. ¿Cómo habrá sido para ellos el campus hace veintisiete años? Sonrío sintiendo como mis ojos se llenan de lágrimas ante su recuerdo, imagino sus sonrisas mientras van de la mano por las calles o teniendo una cita en una cafetería. Los imagino felices y contentos. Porque así eran ellos, siempre iban con una sonrisa por la vida.

Sé que hay un monumento dirigido a ellos en el edificio principal de la universidad. Matt me dijo que lo instalaron unos meses después del accidente. Una parte de mi cree que aquí me sentiré más cerca de ellos.

Hay cosas relacionadas a mis padres que aun permanecen ocultas en mi memoria. Me pregunto si aquí podré recordar, o al menos comenzar a desbloquear de a poco más de mis recuerdos. Mi doctora una vez dijo que la amnesia podía ser debido al coma en el que estuve por unos días, pero también dijo que quizá se debía potencialmente al trauma emocional, y así como he ido recuperando algunos recuerdos con el tiempo puede que haya otros que tarden más tiempo o que no recupere nunca. Y aunque han pasado cuatro años, todavía no pierdo la esperanza.

Quizá en el fondo decidí venir con la intención de recordar. Es lo que deseo más que nada en el mundo. Siento que si logro hacerlo, esa sensación de vacío se irá para siempre, siento que podré volver a ser quien realmente era, incluso aunque no recuerde nada de quien alguna vez fui.

No puedo perder la esperanza. Si lo hago no me quedará nada y aunque nunca he perdido la esperanza, a veces siento que nunca me sentiré realmente completa.

—Hemos llegado —dice el conductor del taxi sacándome de mis pensamientos—. Le ayudaré a bajar sus cosas.

—Gracias, señor —le sonrío al bajar.

El campus por lo que veo es enorme. Las distintas facultades comparten áreas verdes, pero al mismo tiempo todos los edificios parecen tener vida propia.

Mi doctora me dijo que esto sería difícil. Volver a un ambiente del que había estado apartada durante años sería algo un poco extraño y estresante. No lo comprendí, hasta ahora.

Tomé exámenes libres para poder terminar la preparatoria y entrar a la universidad. Pero las personas del pueblo no se comparan en nada a las personas de ciudad.

Aquí estoy sola. No tengo a nadie en caso de que algo ocurra.

Suspiro tratando de calmar el evidente ataque de pánico que estoy por tener y jugueteo con mi colgante.

En Willow Wings todos se conocen, y la ciudad vecina Auckland River es segura y mucho más pequeña que Calgary. No puedo evitar sentir desconfianza mientras observo a todos los estudiantes en la misma posición que yo. Aunque no viviré en las residencias del campus, Matt consideró que era mejor si vivía en un piso, en un lugar más tranquilo. Y por redes sociales encontró una chica que buscaba una compañera de piso cerca del campus.

—¿Estás perdida? —una voz femenina me interrumpe, me giro a verla. Su cabello dorado cae por sus costados mientras sus ojos verdes destacan su pálida piel—. ¿Necesitas ayuda con algo? Llevas unos cuantos minutos mirando a todos lados como si estuvieras asustada.

Está sentada sobre su maleta y me sonríe, ¿tan evidente soy?

—Lo siento cuando estoy nerviosa digo lo primero que se me viene a la mente —ríe poniéndose de pie. Es un poco más alta que yo—. ¿Si estás buscando algo?

Su honestidad me hace sonreír por un momento, si está aquí probablemente también sea de primer año como yo.

—¿Tanto se nota? Creo que le di la dirección incorrecta al taxi, es que ha sido una mañana algo caótica y tengo la cabeza en otro lado.

—No te preocupes, puede pasarle a cualquiera —sonríe amablemente—. ¿Vienes a la recepción de la residencia? Es por allá a la izquierda.

Dice apuntando hacia una pequeña casa detrás de ella.

—Soy Emily, por cierto. Estoy esperando a mi compañera de piso, quedamos de juntarnos aquí.—mira por encima de mi hombro y una gigante sonrisa se forma en su rostro. Estoy segura de que si pudieran salirle corazones por los ojos le saldrían miles.

La curiosidad me gana y me giro viendo a un chico salir de un auto que sonríe en cuanto la ve. Debe ser su novio.

—Mi amor, ha ocurrido un incidente —Emily deja caer su mochila al piso y corre hacia el chico lanzándose a sus brazos y enrollándolos a su alrededor. Él le corresponde el abrazo de inmediato—. También me alegro de verte, brillitos. Te extrañé demasiado. Tu hermano arruinó mi sorpresa.

Pasan unos segundos y algo en mi cabeza hace click




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.