El espacio entre nosotros

Capítulo 6

Evan

De todos los lugares en la ciudad, ¿cuál era la posibilidad de encontrármela justo en mi edificio? Y más aún, ¿en el piso de mi hermana? Quizá una en mil o en un millón. Y sin embargo, aquí estaba.

Mi madre mencionó que Emily tendría una compañera de cuarto y no es como que lo necesitáramos porque ambos departamentos —y otros más en el edificio— eran de mi familia, pero por alguna razón gestionó que Emily tuviera una compañera de piso y a hermana no le quedó de otra que aceptarlo.

—Evan —me llamó Sam interrumpiendo mis pensamientos—. Iré a buscar las pizzas abajo con Em.

Asentí, mientras fingía mirar el partido de Hockey frente a mi. Lo cierto es que hace rato había dejado de prestar atención. Todo lo que podía pensar es que la chica en la que no había podido dejar de pensar durante toda la mañana estaba aquí. Y que era la compañera de piso de mi hermana. Sentía que la conocía de antes, pero estaba seguro que solo se debía a que tenía el mismo nombre que mi exnovia. Mi única novia la verdad.

Jodido destino.

—Claro, claro —la sonrisa que se formó en mis labios fue solo para fastidiarlos—, es obvio que quieren besuquearse en el elevador como si no se hubieran visto hace tres semanas.

—Eres un pesado —Em me aventó uno de sus tantos cojines de la sala. Fue imposible no reír—. La próxima vez nos liaremos frente a ti.

—Que asco, no gracias —hago una mueca y ella rueda los ojos divertida—. Ya me han traumado lo suficiente, ¿dónde firmo? Quiero renunciar a esta familia.

Em suelta una carcajada saliendo del departamento.

—Eres un bobo.

Pasan unos cuantos minutos mientras continúo viendo el partido de Hockey en la televisión obligándome a concentrarme y escucho la puerta de su habitación abrirse. Contengo todas las ganas de mirar en su dirección mientras disimulo ver Instagram.

—Hola —dice ella con voz somnolienta esbozando una pequeña sonrisa.

—Em y Sam bajaron por las pizzas —digo viéndola por sobre mi hombro disimulando que desde que mi mirada se cruzó con la suya lo único en lo que he pensado es en lo ridículo que me parece el destino—. Emily dijo que comes de todo, pero aún así pidió tres distintas por si no te gusta algo.

Delilah ríe y mis ojos se quedan viendo sus hoyuelos por más tiempo del necesario.

—La conozco hace solo unas horas y ya puedo notar que es algo que ella haría.

—Por completo. Nuestros padres llamaron y ya te presentó como su futura mejor amiga.

—Es muy dulce —sonríe, pero su sonrisa no llega a sus ojos. Su vista se gira hacia la televisión y puedo jurar que su mirada se ilumina—. ¡Estás viendo el partido de las serpientes de Mainbreak!

Sonrío sin apartar mis ojos de ella, aunque todo lo que ve ahora es la pantalla.

—¿Te gusta el Hockey?

—Es el deporte favorito de mi hermano, podrás entender que crecí viendo partidos de Hockey —hace una mueca que me hace reír—. Le agarré el gusto.

Río ante su confesión.

—¿Quién es tu favorito?

—Jace Baxter, por supuesto —ni siquiera lo duda—. ¿Puedo sentarme?

—Claro, es tu piso, no tienes que pedir permiso —se sienta en la esquina del sofá. Estiro mis piernas y le extiendo el tiesto de palomitas que había dejado en el sofá y ella niega en respuesta—. Buena elección. Aunque no se compara con Silas Desmond

—Mmmh —parece pensativa, como si en verdad lo estuviese considerando—. Me sigo quedando con Baxter.

Es mi turno de analizar mi respuesta, pero solo la veo a ella. Demonios, ¿qué me pasa?

Carraspeo mi garganta, sintiéndome incómodo.

—Me sigo quedando con Desmond.

La puerta se abre y veo a Sam cargando cajas de pizza y a mi hermana con un gran pastel en sus manos. Sonrío sin poder evitarlo y recuerdo a Rae.

—¡Sorpresa! —chilla dejando el pastel sobre la mesa—. En nuestra familia siempre celebramos los nuevos comienzos con pastel. Así que he encargado uno, es torta helada de frambuesa.

Torta helada de frambuesa. Era el pastel favorito de Rae y ahora cada vez que Emily está por comenzar algo en su vida escoge el pastel favorito de su difunta mejor amiga para conmemorarla.

Delilah le sonríe y se pone de pie de inmediato. Esta vez la sonrisa que le da a Em ilumina todo su rostro.

—Me encanta, déjame ayudarte en algo, ¿qué hago?

Los ojos de mi hermana brillan con entusiasmo. A pesar de que al principio no parecía feliz con la notica, se nota que Delilah le agradó.

—¿Comemos pastel o pizza antes?

—Yo quiero pizza y pastel —dijo Sam claramente entusiasmado—. ¿Por qué escoger?

Em se acercó a su lado y lo abrazó. Solía decirles que sus muestras de afecto me repugnaban y que no me gustaba verlos juntos, pero la verdad es que estaba feliz por ambos. Eran de las personas que más amaba en la vida. Y haría cualquier cosa por ellos. Conozco a Sam mucho antes de conocer a mi hermana y por cosas del destino nos reencontramos años después cuando fui adoptado. Hemos sido inseparables desde entonces. Años después comenzaron a enamorarse, aunque si soy completamente honesto, siempre me di cuenta la manera en que ella lo miraba. Y como Sam luchaba por no verla de la misma manera. El como intentaba apartarse de Emily, pero siempre que la miraba sus ojos brillaban con el mismo brillo que los de ella. cuando se veían. Creo que pude ver desde cuando comenzó a verla distinto incluso mucho antes que el mismo Sam se diera cuenta.




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