El espacio entre nosotros

Capítulo 8

Evan

—¿Darcy se sentará con nosotros hoy? —pregunta Dylan.

La expresión de Ayla cambia por completo. La siento tensarse a mi lado. Solo niega sin decir nada.

—¿Han discutido otra vez? —inquiero queriendo abrazarla.

Ayla es una de las personas más dulces que he conocido. Ambos son mis únicos amigos en la universidad y no me gusta verlos mal a ninguno. Ella asiente y su labio inferior comienza a temblar, la abrazo al instante y ella solloza.

—Es complicado —dice con voz rota—. A veces estamos bien, luego es como si fuéramos solo amigas después como si fuéramos dos extrañas. No la entiendo.

—No debe ser fácil en una familia tan religiosa como la suya —la voz de Dylan se suaviza—, pero si me lo preguntas a mi se nota que le gustas.

—Llevo un año colada por ella, no fue mi intención sentir más que amistad —seguramente si no le preguntábamos no nos hubiese contado. Ayla siempre se guarda todo para si misma—. Pero fue ella quien me besó primero y bueno aquí estamos, amistad arruinada y un corazón roto, el mío porque a ella no le importa. ¿Saben dónde está ahora? —suelta una risa irónica—. En una cita con ese imbécil cuando hace tres días estaba en la cama conmigo.

Se aferra a mis brazos y mi corazón se encoge por ella y a la vez siento que se endurece más. Porque no estoy dispuesto a entregar mi corazón para que lo rompan otra vez. No cuando ya lo perdí todo. No cuando una vez amé con todo el corazón y la vida se encargó de quitármela.

—Debes hablar con ella, quizá no todo es como piensas —Dylan le da caricias en la espalda.

De pronto escucho una risa que estoy comenzando a acostumbrarme. Una risa que me hace mirar en todos los sentidos de la cafetería hasta que mis ojos caen sobre ella.

Sus ondas oscuras caen por su espalda, sus brazos tatuados se asoman por su blusa. Hoy sin dudas mi color favorito es el lila. Sus ojos miran a todos lados como si estuviese inspeccionando el lugar y recaen en mi, en Ayla, en nosotros abrazados y la aparta incómoda, pero yo no puedo quitar mis ojos de ella. Veo a Emily junto a Delilah y solo puedo pensar en las ganas que tenía de volver a verla.

Dylan está comentando algo que no logro escuchar porque solo puedo verla a ella.

—¿Cierto Evan? —mi amigo dice mi nombre y asiento aunque no tengo idea de lo que está hablando.

—¡Es Evan! —exclama Emily atrayendo la atención de mis compañeros y de más personas en el lugar. Mi hermana es la persona más expresiva que conozco.

Se acerca a nuestra mesa con Delilah a su lado. Ayla se aparta de mí y se sienta a mi lado dejándole lugar a las chicas.

—¡Em, tanto tiempo sin verte! —exclama mi amiga, apoyando su mentón en mi hombro—.¿Quieren sentarse? Estábamos por ordenar algo, tenemos cuatro horas de ventana.

Mi hermana abraza por el costado a Del. El gesto me hace sonreír.

—Ella es Delilah, mi amiga. Del, ellos son Dylan y Ayla los únicos en todo el universo que soportan a mi hermano.

Eso hace reír a mis amigos. Yo le saco la lengua a mi hermana, muy maduro para mi edad.

—A Evan ya lo conoces —y en cuanto lo dice los ojos de Delilah se posan en los míos—. El más aburrido ser humano del mundo.

Emily toma el asiento a mi lado, Delilah al lado de Dylan. No puedo dejar de mirarla, y sinceramente tampoco quiero dejar de mirarla. ¿Qué pasa conmigo? Han pasado cuatro días desde la última vez que la vi. El trabajo ha estado pesado y aunque podría ir a pasar tiempo con ellas como lo hace Sam todos los días por estar con Emily, prefiero adelantar trabajo y comenzar a preparar mi propuesta para la postulación a una beca de Estados Unidos en una universidad de California.

—¿Estudian juntas? —pregunta Dylan viéndola. Y no me gusta la manera en que la ve. Delilah niega y acabo de darme cuenta que jamás le he preguntado que es lo que estudia. Creo que historia de lo que escuché hablar a Sam y Emily.

—Estudio historia —responde ella. Y sonrío levemente porque sí lo recordaba—. Emily estudia arte y diseño.

—También somos compañeras de piso —agrega mi hermana.

—Orden cincuenta y cinco —se anuncia por los altavoces.

—Es la nuestra, yo voy —comenta Delilah y se pone de pie hacia la barra.

Me pongo de pie instantáneamente, sin poder siquiera pensarlo. Algo me atrae demasiado a ella. Jamás me había ocurrido esto con una chica que no fuera Rae.

—Iré a ordenar algo.

Delilah está tomando la bandeja cuando me posiciono junto a ella.

—¿Te ayudo con eso? —tomo la bandeja y ella se sobresalta. Veo miedo en su mirada por un segundo.

—Me he asustado, lo siento —suspira—. Hola, Evan.

Me gusta el sonido de mi nombre en sus labios y a la vez me asusta.

—Hace días no nos vemos —Intenta quitarme la bandeja y muevo mis manos impidiéndoselo—.¿Cómo estás?

—Yo puedo llevarla no te preocupes —mira en dirección a la mesa donde estábamos—. Vuelve con tu novia esta mirándome muy mal.




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