El espacio entre nosotros

Capítulo 9

Delilah

<<—Me encantaría poder bailar en el Lincoln Center algún día —sonreí mientras papá guardaba las maletas en el porta equipaje—. ¿Si crees que algún día puedas llevarme? Podríamos estar juntos en el escenario.

—Tu y tu padre comparten el mismo sueño, —mamá se acercó acariciando su barriga. Ya tenía ocho meses de embarazo y mi hermanita cada día estaba más grande—. Cuando joven también quería tocar en el Lincoln Center.

Sonreí sin poder evitarlo. Definitivamente llevaba la música en las venas.

—¿Y por qué no tocaste?

—Eran otros tiempos—besó la mejilla de mamá y tomó el bolso de sus manos para ponerlo junto a los demás—. Además ahora tengo otro sueño.

—¿Cuál? —dije mientras guardaba mis zapatillas de ballet. No importaba donde fuera, siempre las llevaba conmigo—. ¿Cuál es tu nuevo sueño?

—Mi familia —su sonrisa es tan genuina y sus ojos brillan de amor en cuanto mira a mamá—. Ustedes son mi nuevo sueño.

Se besaron y sentí una enorme presión en el pecho al verlos.

—Entraré a buscar a Matthew —susurré, ignorando el hecho que se me habían llenado los ojos de lágrimas.

Extrañaré Willow Wings. Adoraba cuando veníamos de vacaciones al pueblo de mamá.

Escuché la guitarra desde las escaleras y subí con prisa.

La habitación de Matthew estaba desordenada como de costumbre cada vez que tenía que volver a la facultad.

—¿Todavía no empacas? —me dejé caer en el sofá junto a su cama. Matthew se veía demasiado concentrado mientras tocaba los acordes y apuntaba unas cosas en su libreta. Sonreí, mi hermano estaba componiendo—. ¿Estás componiendo?

Matthew sonrió y sin dejar de tocar levanta su vista hacia mi con una gran y brillante sonrisa.

—Quiero sorprender a alguien —dice sin borrar la sonrisa de su rostro, veo el rubor cubrir sus mejillas en cuanto chillo de emoción. Aunque tenga el corazón roto, ver a mi hermano con una sonrisa me hace plenamente feliz—. Estoy componiéndole una canción.

—¿TIENES NOVIA?

Deja de tocar y anota unas cuantas cosas sin mirarme. Puedo verlo ruborizado hasta las orejas.

—Matthew Oliver Jones, no puedo creer que no me dijeras que tienes novia.

—No es mi novia —suspiró—. Todavía…

Solté un grito de emoción y le quité el cuaderno de las manos saltando mientras impedía que me lo quitara de las manos.

—¡Mi hermano está enamorado! —grité a todo pulmón—. Espera a que le cuente a Ronan.

—Rae, te lo prohíbo. —sentenció y solté una carcajada—. No le digas a nadie. Eres la única persona que lo sabe y bueno, papá también lo sabe. Le contaré a Ronan cuando sea correcto, sino tú y él se reirán de mi para toda la vida.

—Está bien, está bien —cedí y le entregué su libreta. Tomé la guitarra y pasé mis dedos por las cuerdas. Me gustaba el sonido de los instrumentos de cuerdas—. Apresúrate, mamá dijo que después que nosotros volvamos nos quedaremos aquí hasta el inicio del instituto para volver a Calgary. Mily y yo por fin tendremos todas las clases juntas así que empaca lo que necesites, luego mamá y yo limpiaremos tu desastre.

Me mira con cara de espanto y me apunta con fuerza.

—Eres mucho más desordenada que yo, Delilah. Mi dormitorio no está una pizca de desordenado como el tuyo.

Suelto una gran carcajada que no puedo contener.

—Te equivocas. Desde que te fuiste tengo que ser la hermana mayor, ¿lo olvidas? —me apunto mí misma con orgullo.

Matthew ríe guardando su guitarra y comienza a empacar. Tomo una de las fotos de su habitación sin que me vea y bajo corriendo las escaleras. Se la dejaré a escondidas en su equipaje sin que lo note.

Sé que nos extraña tanto como nosotros en casa y aunque estoy segura que tiene fotos de la familia en su habitación de la residencia, de seguro le alegrará ver que he metido una extra en su equipaje.

Veo a mamá acariciando las teclas del piano y su otra mano permanece sobre su vientre. Creo que lleva más de la mitad de su embarazo tocando el piano de esa forma.

—¿Qué traes entre manos? —arqueó la ceja en cuanto oculté las manos tras mi espalda.

—Nada —reí y salí corriendo al garage.

Teníamos todo listo para el viaje. Dejaríamos a Matthew en Boston, recorreríamos unos días los alrededores de Estados Unidos y volveríamos a Willlow Wings. Eran aproximadamente veinte horas de viaje en auto, pero nos quedaríamos en un hostal en Ottawa por la noche y por la mañana seguiríamos hasta New York. Era la segunda vez que íbamos a dejar a Matthew y sería la primera vez que nos quedaríamos tantos días en la ciudad. Tenía demasiadas ganas de recorrer algunas ciudades y calles de Estados Unidos. Insistí demasiado a mis padres para que pudiéramos hacer este viaje todos juntos. Si todo sale bien, yo también me mudaré a Estados Unidos a estudiar danza en dos años. Juilliard era mi sueño de niña y estaba comenzando a volver a considerarlo. La vez anterior no pudimos recorrer New York y tenía demasiadas ganas de conocer la ciudad, lo que más quería ver era Broadway y el central Park. Y esperaba poder dejar de pensar en esos ojos azules que tanto echaba de menos…




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.