El excéntrico Esteban

37. Evelyn

El resto del semestre se va con rapidez. Las clases están a punto de finalizar y los exámenes finales nos tienen a todos con los nervios de punta. Lo único que quiero es que termine este martirio para que inicien las vacaciones.

En la hora del receso estoy con mis amigos repasando de última hora la materia de matemáticas. Necesito mínimo un siete para pasar. Todos estamos preocupados, incluso Esteban.

—Esteban, milagro verte preocupado por los exámenes. —Se burla Ezequiel. Alicia le da un codazo, ya tiene mucho que no le daba uno.

—No es eso.

—¿Entonces? —Pregunto. Todos lo vemos con atención. Él suspira.

—Aprovecho que no está Pamela para contarles —murmura. La rubia se encuentra con sus amigas estudiando para el examen que les toca hoy.

—¿Pasa algo malo con ella? —Pregunto preocupada. Ellos se volvieron novios hace un mes aproximadamente, un día llegaron de la mano y nos dijeron que estaban saliendo. Ninguno se sorprendió, era obvio que se iban a volver pareja.

—No, para nada, estamos muy bien —comenta— pero…

¿Pero…? Se queda callado. ¡¿Pero qué?!

—¡Ya di! —Reclama Omar. Hasta él quiere saber el chisme.

—Celeste va a venir a pasar las vacaciones aquí —indica—. De hecho solo viene a pasar tiempo conmigo, ya que tiene mucho que no nos divertimos juntos, ya me dijo que tiene planeadas muchas actividades, y es genial, pero… —Se detiene a sí mismo.

—No quieres que Pamela se moleste. —Completo por él. Asiente con la cabeza.

—No sé cómo decirle.

Todos nos quedamos callados un momento.

—Dile la verdad y ya, tiene que comprender —le comento. Es cierto, Pamela debe comprender que Celeste es su mejor amiga y ya, ella es su novia, no la va a reemplazar, aunque he notado que es un poquitín insegura. No la entiendo, mi amiga es muy guapa, no sé por qué siente celos de nosotras las gordas. Aclaro que esto lo sé porque Esteban me enseñó una foto de su amiga.

—Eso espero —suspira.

—Hola —escuchamos la voz de Pamela y nos ponemos alerta—. ¿Por qué esas caras? —Pregunta divertida—. Parece que oyeron un monstruo.

—No —dice Esteban con rapidez. Se dan un beso de pico y ella se sienta a su lado—. ¿Ya terminaste de estudiar?

—No terminé de repasar todo, pero ya no puedo más —indica—. Que sea lo que Dios quiera. —Eso digo yo siempre, ¡se robó mi frase!

Platicamos durante unos minutos, pero la rubia nota la incomodidad de su novio.

—Esteban, ¿pasa algo? —Pregunta con preocupación.

—No, yo… —Le doy un puntapié y me mira con molestia.

—Dile —susurro. Él niega con la cabeza. Somos tan indiscretos que todos se dan cuenta de esto.

—¿Decirme qué? —Cuestiona Pamela con intranquilidad.

—Nada, amor, yo… —Le doy otra patada—. ¡Evelyn! —Voltea a verme con enojo.

—Ey, ¿qué se traes ustedes dos? —La rubia frunce el ceño.

—Pame, es que… —Se queda callado y relame los labios.

—¿Qué pasa?

—Solo quiero decirte que…

Como no dice nada durante unos segundos, exclama.

—¡¿Qué?!

—Nada importante, solo que Celeste viene a pasar las vacaciones aquí — comenta como si nada.

Noto que el ánimo de la rubia decae.

—Oh… Qué genial. —Trata de sonar feliz en un vano intento.

—Pasaré algunos días con ella —explica.

—Me imagino —murmura.

—Pero también pasaré contigo. —La rodea con su brazo—. Lo prometo.

—¿Seguro? —Lo ve con añoranza.

—Sí, mi niña —le dice con ternura. Se inclina para besarla y, a diferencia de otras veces, no se separan pronto, sino que intensifican el acto.

—Ey, dejen de comer frente a los pobres —me quejo.

Ambos se alejan y ríen un poco por mi comentario. Empezamos una charla grupal, en apariencia todo está normal, pero me parece notar que Pamela finge que está bien mientras se está desmoronando por dentro.



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En el texto hay: amigos, romance adolescente, amistad amor

Editado: 02.08.2026

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