Días después, estoy en mi habitación. Me preparo mentalmente, porque es un trabajo muy arduo no hacer nada y quedarte acostado viendo películas y tragando frituras.
Estoy eligiendo la película que voy a ver, cuando recibo una llamada telefónica. Es de Pamela, así que me apresuro a contestar.
—Hola, Pamela…
—Evelyn… —me interrumpe del otro lado. Por su tono deduzco que está llorando.
—Ey, ¿qué pasa? — Pregunto con preocupación.
—Es que… Lo siento, es algo tonto pero necesito desahogarme…
—Eres mi amiga, dime qué te pasa.
—Es que… ¡Esteban la prefiere! —Chilla del otro lado. Estoy segurísima de que se refiere a Celeste.
—¿Por qué dices eso? —Esteban es muy lindo con ella, hasta se comporta como un chico normal y decente cuando están juntos, no sé por qué piensa que la va a dejar por Celeste.
—Es que… —Sorbe por la nariz—. Hoy lo invité a un café y se negó porque va a ir con ella a… Ni sé a dónde…
—Ya había quedado con ella, es un chico de palabra, no cancela sus compromisos porque sí.
—Pero… pero…
—Vamos, tranquilízate, drama queen.
—¡No soy dramática! —Se queja—. Es solo… Agh, no me entiendes.
—Por supuesto que te entiendo, más de lo que tú crees, pero tenía mucho tiempo que Esteban no veía a su mejor amiga, tienen que aprovechar el tiempo que les queda juntos.
—Sí, yo… No sé qué hacer…
—Solo tranquilízate.
—Esto me está matando, no es posible que me preocupe tanto…
—Es lo que pienso.
—Tal vez deba pedirle un tiempo a Esteban —murmura del otro lado de la línea.
Me quedo pasmada, ¿acaso oí bien?
—¿Qué?
—Tal vez… No sé… Debo colgar.
Corta la llamada y pienso en mi amigo. Me preocupa que Pamela actúe de esa manera tan precipitada, al final lo único que logrará es lastimarse a ella misma y a Esteban. No tiene mucho que sufrió una decepción amorosa, si la rubia se aleja de él, va a quedar devastado.
Me debato a mí misma en meterme o no en el asunto. «Tal vez no deba inmiscuirme, no es bueno ser chismoso. Pero… Si no hago nada, Pamela actuará de manera estúpida y arruinará todo».
Tengo que hablar con Esteban.
***
Sin pensarlo más tiempo, me dirijo a la mansión de Esteban. No tengo necesidad de entrar, pues al llegar noto que está dirigiéndose a su auto para ir con Celeste. Lleva ropa casual, lo que me indica que irán a algún lugar común y corriente.
—¡Esteban!
—¡Hola, amiguísima! —Me sonríe—. ¿Qué andas haciendo?
—Nada, yo…
—¿Cómo está la Mary Sue? —Pregunta por Vanesa.
—Bien, pero…
—Genial, ya tiene tiempo que no te veía, de seguro has pasado encerrada en tu habitación viendo películas.
—Sí, pero…
—Qué bien. Debo irme, luego te veo. —Está a punto de subirse al auto cuando lo detengo.
—¡Espérate, tonto!
Él se sorprende y voltea hacia mí.
—¿Qué pasa?
—Tengo algo que decirte. —Miro hacia abajo. No sé cómo decirle eso sin sonar tan brusca. No encuentro las palabras adecuadas—. Esteban… —murmuro y me ve con insistencia para que continúe—. No sé cómo decirte esto…
—¡Evelyn, ¿acaso estás enamorada de mí?! —Exclama con rostro preocupado.
Frunzo el ceño, no es tiempo para sus bromas estúpidas. Sin embargo, al notar que me sigue viendo con inquietud, me doy cuenta de que no está bromeando. Imbécil.
—No, pendejo, ¿cómo crees?
—¿Entonces? —Alza una ceja.
—Pamela me llamó hace rato.
Al oír eso, su intranquilidad vuelve.
—¿Ella está bien? —Pregunta con tono nervioso.
—No… —Pone una expresión de susto—. Bueno, sí.
—¿Entonces?
—Me llamó hace un momento, estaba llorando —le explico.
—¿Por qué? —Alza sus cejas con preocupación.
—Dice que prefieres a Celeste que a ella.
Esteban suspira con frustración.
—Agh, ¿por qué…? —Parece cansado de eso—. He estado ahí para ella, no se puede poner así solo porque hoy no pude ir con ella, ya quedé de salir con Celeste.
—Oye, Pamela tiene un ligero problemas de celos —explico—. Tal vez tú no lo comprendes, pero no es algo que se controle.
Yo sí la entiendo, una vez tuve un novio y, debido a mi peso e inseguridades, sentía celos cuando una chica linda se le acercaba. Pamela en este caso es hermosa, pero eso no la exenta de tener ese tipo de problemas.