El excéntrico Esteban

45. Evelyn - Final

El último año de preparatoria ha comenzado y no puedo evitar sentir nervios. Tengo que pensar muchas cosas, como saber qué carrera voy a elegir, en qué universidad voy a cursarla, qué será de mi vida, etcétera. Ni siquiera sé que voy a hacer en la tarde ni tengo idea de cómo elaborar bien mi tarea, así que me preocupa un poco mi futuro, me causa cierta incertidumbre.

Sé que ahora debo aplicarme más en sacar mejores calificaciones para que una buena universidad pueda aceptarme. Papá dice que en las buenas escuelas no importa el renombre que tiene tu familia sino tu desempeño y tiene razón; no quiero que me acepten por ser hija de un político importante sino por mi esfuerzo. Vanesa no tiene problemas con ser aplicada, pero yo sí, así que debo trabajar en ello.

En el receso mis amigos hablan pero no estoy atenta a su conversación, sigo intranquila, pensando en mi futuro. Es raro porque suelo ser la más floja y desganada, pero creo que me anda picando el mosquito de la preocupación desde hace unos días.

—Evelyn —la voz de Alicia me atrae a la realidad—, ¿qué tienes?

—Oh, no es nada —respondo.

—Evelyn. —Mi amiga entrecierra los ojos.

—Es solo que… Estoy preocupada, pronto iremos a la universidad y no sé qué haré —menciono—. Todos ustedes son inteligentes y estudiosos, pero yo soy un desastre.

—Tranquila, Evelyn, estarás bien —dice Esteban para animarme. Ja, él es un pinche genio y yo apenas puedo leer un texto en voz alta sin equivocarme en las palabras, así que sus ánimos no me sirven.

—Tu opinión no cuenta, genio —comento—. Eres el mejor de la clase, no tienes ese tipo de preocupaciones. Antes los profesores te odiaban pero ahora todos te adoran, en especial Galindo —mascullo—. Eres su alumno preferido. —Me cruzo de brazos.

—Claro que no.

—Claro que sí —me secundan Alicia y Ezequiel.

—Hasta eres la envidia de nuestras compañeras —comenta Omar, haciendo que riamos. Pamela suelta su típica risotada escandalosa, que me hace carcajearme durante más tiempo.

—Y bueno —comento más calmada—, dejando de lado mi preocupación de que valgo mierda en la escuela, también me entristece saber que nos separaremos cuando tengamos que ir a diferentes universidades —digo con tono triste.

—¡Oh, ustedes se irán y me dejarán sola! —Pamela hace un puchero.

—No digas eso. —Esteban acaricia su mejilla con suavidad.

—Es verdad. —Se cruza de brazos—. Y de seguro en la universidad encontrarás alguna chica más linda que yo —musita.

—Nunca voy a encontrar una chica más linda que tú. —Le da un beso en la mejilla, haciendo que la rubia sonría.

—Embustero —le dice con tono juguetón.

—Yo nunca miento, preciosa.

—Te adoro.

—Y yo a ti. —Le da un fugaz beso en los labios.

Aww… Derraman tanta miel que a veces me empalagan. Y hablando de relaciones cursis, volteo hacia mi hermana y su novio, ellos también son tan dulces. En esta ocasión Helena se encuentra hablando con la parejita, a veces se sienta con ellos y otras veces con Tania y sus amigas; al principio no parecía conforme con la relación de mi hermana y el suyo, pero ahora los apoya; desde la vez que se espantó creyendo que le había pasado algo malo a Antonio, se muestra más condescendiente y amable.

El castaño todavía tiene el yeso en su brazo izquierdo pero va mejorando. A veces va a la casa y pasa tiempo con mi hermanita. Ella me cuenta que su novio antes practicaba natación y tocaba la guitarra, pero gracias al accidente tiene que esperar a recuperarse para volver a retomar sus actividades, así que aprovecha esas horas para estar con Vane. Mis padres están encantados con su noviazgo; al principio papá no estaba muy convencido pero conoció a Antonio y le cayó muy bien, le pareció agradable y de buenos modales, así que ahora no tiene problemas con que su pequeña esté en una relación, aunque eso sí, solo permiten que estén juntos en la sala, nada de ir a la habitación a solas.

En un momento la mirada de Helena se posa en mi grupo de amigos, pero esta vez no hace ninguna mueca sino que sonríe levemente y regresa a su charla con Vane y Antonio. Me agrada que por fin haya recapacitado y ya no se muestre huraña con las personas; Pamela me contó la otra vez que su amigo Sebastián ha vuelvo a mostrar su interés en la castaña y que esta vez ella ya no lo aleja ni es grosera con él.

Después de unos minutos, vuelven mis preocupaciones y mi ánimo decae un poco. Esteban se da cuenta y me ve con atención.

—Hey, ¿todo bien? —Leo sus labios.

Asiento con la cabeza, pero él se da cuenta de que miento, aun así no dice nada más.

***

Como estoy preocupada por las materias, después de clases Esteban le pregunta al guapote si nos podemos quedar a repasar un poco y él acepta. Invita a los demás a quedarse pero algunos ya tienen actividades, otros tienen que ir a casa y los últimos son flojos… Yo que mis compañeras me quedaría con tal de admirar a Giovanni, pero no lo hacen… Es tan bello y amable, me lo quiero comer a besos.

De cualquier manera, es mejor para mí que solo esté él, me recuerda a los viejos tiempos. Sé que Esteban se queda para apoyarme porque, con sus calificaciones, no tiene necesidad de repasar más, pero es un gran amigo y se lo agradezco de corazón.



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En el texto hay: amigos, romance adolescente, amistad amor

Editado: 02.08.2026

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