- ¿Persiguiendo una rata? - preguntó el oficial.
- Sí - respondió Holler-. Persiguiendo una rata. Se había trepado por la alacena y de ahí saltó hacia la ventana. Yo agarré mi rifle. No me avergüenza decirlo. Esos animales me repugnan y no me resultó para nada exagerado correrla con ese rifle en mis manos. Pero no llegué a dispararle nunca. El estruendo interrumpió la persecución. Entonces subí algunos metros por la barranca hasta los árboles que bordean las vías, y atisbé desde allí el tren derribado, y creo que también algo del humo que salía de él, aunque eso podría haber sido la típica neblina que a esas horas se ve flotando en esa región.
- ¿Y qué hora era? - preguntó el oficial.
- Las 9 de la noche - respondió Holler-. ¿Ya está? ¿Me puedo ir?
- Todavía no - dijo el oficial -. ¿Vio a los agentes del gobierno cercar el lugar del accidente y no permitiendo el acceso de nadie que no tenga autorización?
- No - respondió Holler-. Eso ocurrió mucho después. Yo sólo me acerqué a todos esos hierros retorcidos para ver si había algún sobreviviente a quien pudiera ayudar y me fui, porque no había nadie, o yo no vi a nadie, excepto esa cosa verde, que tenía el aspecto de un ser humano pero cuya carne era extraña, parecía una gelatina verde. Pude ver claramente sólo una de sus manos, la cual contaba con 4 dedos. La mano avanzaba sobre algunos de los hierros, pero el cuerpo seguía debajo de otro montón de hierros, sin moverse. Es decir, el brazo se estaba estirando, como si fuera un chicle. Entonces me alejé de ese lugar. Después, estando ya en mi casa, me enteré de eso de los agentes federales.
- Entonces no puede aseverar que ellos encontraron a esa criatura y se la llevaron - dijo el oficial.
- No - respondió Holler-. No puedo afirmar nada de eso.
- ¿Y qué tanto cree que se había estirado ese brazo que usted distinguió entre aquellos hierros? - preguntó el oficial.
- Bueno - dijo Holler-. Puede parecer poco creíble, pero el vagón en donde estaba el cuerpo se encontraba bastante lejos de ese otro conjunto de hierros. Yo creo, bueno, no creo, estoy seguro, que llegó a estirarse a lo largo de unos 7 metros.
- Bien - dijo finalmente el oficial-. Gracias por su testimonio. Por ahora no tengo más preguntas que hacerle.
Editado: 13.07.2026