Regresó a su casa en su propio vehículo. No quiso que la policía lo lleve. Ya no quería ver más policías, ni agentes federales, ni nada. Se recostó en el sofá del living pero apenas una media hora después alguien golpeaba la puerta principal, el inspector Roggan, con su habitual sombrero negro y su maleta. Una sonrisa amable, que sugería también un disculpa, se dibujó inmediatamente en su rostro cuando Holler lo invitó a ingresar y le ofreció luego una de las sillas del living.
Mientras tanto, Holler se sentó en el sofá.
- Acabo de salir del segundo interrogatorio - dijo-. ¿Ahora debo someterme a otro?
- Será algo muy breve - dijo Roggan-. Es que estamos realmente preocupados. Necesitamos confirmar un detalle de su primera declaración. Pudimos hablar con uno de los sobrevivientes del accidente. Él vio el mismo cuerpo que usted descubrió aquella noche y que, posiblemente, haya sido el que los agentes federales capturaron. El individuo que usted vio había logrado salir finalmente de los hierros del vagón destruido, y se había arrastrado por una de las calzadas que forman parte del parque. No sé si conoce usted ese lugar. Luego, antes de que los agentes lo atrapen, había logrado abrir la puerta de una cabina que está junto a una de las atracciones del lugar, el juego de las tasas, creo. Bien, eso no importa, lo que nos preocupa es que, según este testigo, el individuo seguía parado en uno de los peldaños de esa calzada mientras estaba abriendo esa puerta. En su confusión, en su angustia o lo que sea que estuviera experimentando en ese momento, habrá creído que de esa cabina obtendrían algo que podría servirle, tal vez un arma, ya que era una cabina de vigilancia. El asunto es que, entre esa cabina y la calzada, hay unos 60 metros. ¿Qué le parece? Usted dijo, en la primera declaración, que el brazo del individuo se había extendido unos 13 metros. Supongamos que podría extenderse un poco más, 20 metros. Si esa elasticidad es común a todo su cuerpo, el tronco debería poder alcanzar también esa medida, y también las piernas. Así, el individuo podría llegar a estirarse a lo largo de unos 60 metros. Mucho, demasiado. De ser así, se habrían instalado en nuestro planeta unas formas de vida realmente insólitas.
- Sí - dijo Holler-. Dije 13 metros en la primera declaración. Después corregí ese dato en la segunda, porque no quería que me tomen por loco. Pero el dato de la primera declaración es el verdadero, a no ser que realmente yo esté loco.
- No hay razones para sospechar que lo esté - dijo Roggan-. Y tampoco este otro testigo con el que pudimos hablar. Y creemos que esa elasticidad asombrosa de los tejidos podría darnos alguna pista que nos permita saber por qué esa nave se acercó a nuestro planeta. Por qué se acercó, que no es lo mismo que preguntarse por qué aterrizó. En realidad no aterrizó, sufrió un accidente que no le permitió seguir viajando. La destruyó parcialmente. Los agentes federales también se habrían llevado todas las piezas de la nave que pudieron encontrar entre los escombros. El tren y la nave, ambos igualmente despedazados, estaban entremezclados sobre aquellas vías, confundidos de tal manera que no debió haber sido fácil saber qué elementos pertenecían al tren y cuáles a la nave, así que los agentes debieron haberse llevado mucho más de lo que necesitaban esconder. Vea, existen muchos motivos por los que seres de otros planetas podrían visitarnos. Hay uno que, dentro de determinada clasificación, se conoce con el nombre de Factor 3 - 71, y que tiene que ver con la necesidad de obtener de nuestro planeta un elemento que ha comenzado a escasear en su planeta originario. Considerando ciertos aspectos de la biología de los seres que estamos tratando de entender, creemos que nos estamos acercando mucho a la verdad si tomamos en cuenta este motivo, o alguna de sus variaciones: el Factor 3 - 72 y el 3 - 73. En alguna de estas probables causas está la que buscamos. Todas tienen que ver con una modificación en las condiciones de vida del planeta de origen de la especie alienígena. Y para descubrirla debemos conocer las características de esta especie, lo cual nos hará saber, además, si hay alguna manera de enfrentarla en caso de que pretenda atacarnos, lo cual aún no sabemos. La especie desconocida puede querer sólo obtener ese elemento y abandonar nuestro planeta, pero para ello quizá deba pelear contra los habitantes de este planeta, o no. No lo sabemos, porque no sabemos si ese elemento también es importante para nosotros.
- Entiendo - dijo Holler, a través de un confuso murmullo-. ¿Y qué debo hacer ahora? ¿Rectificar mi segunda declaración?
- No - dijo Roggan-, para nada. Me basta con que haya respondido con sinceridad estas preguntas. Yo corregiré la declaración si fuera necesario. Alegaré que se hallaba en un estado de nerviosismo producto del incidente que había atravesado, y listo. Ahora, le preguntaría si además de esa anomalía viviente, vio otras, materiales, entre los escombros, pero no creo que pueda responderme eso.
- Todo era muy confuso - dijo Holler-. Estaba también bastante oscuro. No, no reparé en eso, sólo vi hierros, hierros retorcidos y quemados, y eso que usted llama "anomalía viva" acaparó inmediatamente mi atención, no me dejó tomar en cuenta otra cosa que no sea ella.
- Claro - dijo Roggan-, a cualquiera en su lugar le hubiera ocurrido lo mismo. ¿Y no vio nada más que un brazo y una mano? ¿No vio su rostro, alguna otra parte de su cuerpo?
- No - dijo Holler-, no vi nada más. No quise tampoco ver nada más. Trato de no pensar mucho en eso. Estuve teniendo unas pesadillas bastante desagradables. Es que estoy a unos metros del lugar en donde todo eso ocurrió. Si va a la otra sala, allí está la ventana desde donde puede verse la arboleda, y unos pasos más allá de esos árboles está el lugar del accidente. Ese horror me respira en la nuca, inspector. ¿Y cómo puedo saber si alguna de esas cosas que iban en esa nave no merodean aún por aquí, en las noches? ¿O usted cree que la nave tenía un solo tripulante?
Editado: 31.07.2026