Un poco más de Wu Fang...y yo como él estoy extrañando a La Nieve
Buen domingo
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A la mañana siguiente, tras una breve despedida La Nieve y su caravana partieron y él se quedó allí con su silencioso guardián. Samid no hablaba , excepto para recordarle las visitas al médico o los horarios de comida, de hecho Wu Fang no estaba seguro de agradarle a aquel hombre, pero sin dudas estaba dispuesto a cumplir la misión que le habían dado.
Así que el príncipe, se dedicó plenamente a recuperarse, se dejó invadir por la paz de aquel lugar, fortaleció su cuerpo con paseos diarios, las medicinas del monje y la nutritiva comida que ingería puntualmente. También le gustaba respirar el aire puro de aquel lugar, era igual de gélido que en todo el norte , pero parecía más limpio, quizás por la altura del templo , quizás porque parecía estar alejado de las cuestiones mundanas o porque él le prestaba atención incluso a las bocanadas de aire que tomaba. También dormía más y profundamente, como si se hubiera permitido una pequeña tregua.
Su mente también se había relajado, las partidas con el Maestro Shiheng le daban calma, y cada dos días recibía mensajes de Songchen, así que estaba tranquilo pues estaba bien informado de lo que sucedía. Y por ellos extendió su estadía a dos semanas, porque tanto enemigos como aliados estaban desconcertados según le informaba su hombre de confianza, y eso le daba a él tiempo para planear mejor sus pasos.
Los enemigos habían bajado la guardia y sentían que tenían ganada la batalla, pero más importante, sus enemigos internos mostraban las garras. Los comandantes que estaban a su servicio mostraban su lealtad o sus ansias de poder, algunos de los que habían pertenecido al ejército de Zhang ya estaban pensando en ser quienes dirigieran la reconquista de los territorios para su gloria personal. Y lejos en la corte, también se tejían y destejían redes con mayor impunidad al pensarlo ausente, y tarde o temprano los haría dar pasos en falso.
Así que por eso extendió el misterio sobre su estado y paradero, dejó que todo tipo de rumores siguieran circulando, mientras él pensaba sus próximas jugadas.
Había estado a punto de morir, pero lo habían salvado
Ahora tenía que probar que su vida valía la pena.
Cuando se sintió fuerte y preparado, sabiendo que ya no podía extender más el tiempo de “desaparición”, le envío mensaje a Songchen de que regresaría. También se lo informó a Samid.
-¿Cuándo? – preguntó el guardia.
-Pasado mañana, le pedí a mi gente que nos encontráramos a mitad de camino.
-De acuerdo. Tendré los caballos listos ¿Puede cabalgar, verdad?- preguntó con un tono que dejaba en claro que si no estaba en condiciones no lo dejaría salir de allí.
-Sí, puedo. Estoy sano ya y el médico me autorizó- respondió y se sintió bastante avergonzado de tener que justificarse, no estaba acostumbrado a hacerlo, pero sospechaba que La Nieve había dejado instrucciones precisas al respecto.El guardia asintió.
Cuando llegó el día de despidió de las personas que lo habían acompañado y cuidado aquellos días, dio las gracias a los monjes , sobre todo al médico, a l líder y al Maestro Shiheng.
-Fue bueno que alcanzáramos a terminar la partida, hace tiempo que no me ganaban – le dijo el monje y Wu Fang le hizo una reverencia, Tenía la sensación de que lo había dejado ganar para poder darle un cierre a su partida antes de que se marchase.
-Fue un honor- le dijo con sinceridad y al dejar atrás el templo sintió una punzada de nostalgia, sentía que ya nunca volvería. Aunque guardaría el recuerdo del tiempo pasado allí como un momento valioso de su vida. Por unos días casi que había podido ser otro, ni príncipe en palacio, ni General de ejércitos, solo un hombre recuperándose de sus heridas. Solo Fang.
Cabalgó acompañado de Samid hasta mitad de camino, allí se encontró con Songchen y sus hombres de confianza que iban a escoltarlo de regreso hasta la fortaleza. Apenas los vio acercarse, desmontó para recibirlos
-¡Su Alteza! ¿Está bien? – Exclamó Songchen al verlo y en un gesto inusual le dio un abrazo.
-Estoy bien, me rescataron y cuidaron de mí – dijo y miró hacia Samid
-Me alegra que esté vivo, lo acompañaremos de regreso – dijo su mano derecha y Wu Fang se acercó al hombre que lo había custodiado aquellos días.
-Gracias, por todo. Y dale las gracias a ella- mencionó. El parco guardián hizo un gesto e inmediatamente partió dejándolos atrás. Estaba ansioso por volver con su líder y eso hizo que Wu Fang pensara en Báixuě. Esperaba que ella estuviese a salvo, esperaba poder saldar su deuda.
-¡Vamos!- dijo y volvió a montar, luego con su gente custodiándolo marchó hacia la fortaleza.
Fue recibido con algarabía por los soldados y los pocos habitantes de la fortaleza, se notaba que sinceramente agradecían que hubiera regresado con vida.
Apenas entró a su residencia, debió la mirada hacia el tablero con la partida suspendida, lo observó un instante, luego se puso a trabajar.
-¿No debería descansar primer?- objetó Songchen cuando le pidió que convocara a los comandantes para que vinieran tan pronto fuera posible. Con algunos le tocaría arreglar cuentas.
-Ya descansé bastante, ahora es tiempo de ponernos en acción. Ponme al día con todo lo sucedido- ordenó.
-Entonces al menos siéntese en su escritorio. Traeré los informes y un té – le dijo y él asintió. Sonrió pensando que por lo visto le quedaba algo de la docilidad que había tenido los días pasados en el templo para dejarse cuidar.
Durante aquella primera jornada se puso al día con todo lo sucedido en su ausencia y la información que Songchen había recolectado, también visitó a su guarnición y la armería y pidió un registro minucioso de todo lo que tenían y lo que les faltaba.