El Fénix y la Nieve

Capítulo 28- Batalla en dos frentes

Un poco más de ellos

Menos mal que dije que sería historia corta, espero les guste

Abrazo

BN notificará o no del capítulo, hagan sus apuestas

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“Todo irá bien. No pierdas la esperanza” le había escrito al final en la carta de su hermana, así que en los días siguientes se había dedicado a actuar en consecuencia para hacer realidad esas palabras.

Tuvo la reunión con sus comandantes, destituyó a un par por traidores y se encargó que fueran castigados según las leyes marciales.

No podía permitir deslealtades dentro de su ejército o no sobrevivirían.

Songchen consiguió algunos mapas más aunque no los que él había pedido, los mapas más antiguos estaban perdidos, quizás en colecciones privadas, quizás en manos enemigas.
Wu Fang pensó que debería preguntar a La Nieve la próxima vez que la viera. A veces creía que eso no sucedería, pero observaba el tablero y recordaba que tenían una partida inconclusa. Ella volvería aunque también sentía que no podía pedirle más, no podía segur poniéndola en peligro.

También en esos días viajó hacia el campamento de la frontera, en efecto habían avanzado mucho con las reformas y ahora era más una fortificación.

-Ya no tenemos muchos recursos- dijo Songchen mientras inspeccionaban el lugar- Invertimos mucho aquí.

-Tendremos que esperar la próxima partida y administrar muy bien lo que nos queda, no hay más opción, tampoco es que me quede mucho más para vender.

-Será difícil – comentó su subordinado.

-Necesitamos alguna victoria pronto- dijo Wu Fang casi expresando sus pensamientos en voz alta.

Y Songchen solo calló.

El príncipe sabía que necesitaba algún logro que le permitiera convencer a su padre de su valía y quizás obtener una mayor ayuda, si la guerra se extendía mucho más y en aquellas condiciones, perdería la ventaja que había ganado tan arduamente. Sin dinero para alimentar bien a sus soldados, para poder conseguir armas y caballos, y mantener las mejores condiciones en aquel territorio hostil, el tiempo se volvería un enemigo. Y ya tenía demasiados.

Aquellos días en que analizaba y planificaba estrategias , añoró el consejo de Longxin y también la presencia de Báixuě porque hablar con ella lo hacía pensar con más claridad.

Tenía a Songchen y gente de confianza entre sus soldados, pero ellos esperaban que él los guiara, que él tuviera las respuestas, y él también tenía preguntas, dudas que no podía compartir con nadie.

Y en medio de aquella lucha interior, obtuve respuestas.

La primera fue la carta de su hermana, había temido que ella no le respondiera, había temido que la distancia física hubiera creado otro tipo de distanciamiento entre ellos. Siempre se sentía como un pecador con ella, si bien su casamiento con Longxuan había aliviado enormemente su culpa, sabía que el pasado siempre sería un velo que se interponía entre ambos. Pero ella había respondido, en su viejo código, le había dicho que estaba aliviada y feliz de que estuviera a salvo, le pedía que se cuidara y regresar a salvo y , luego, le daba información sobre lo que Fei Longxuan había descubierto. Aquello ponía nombre a sus sospechas. En efecto el recorte en la cantidad y calidad de provisiones y pertrechos no era casual, había gente manipulándolo, aunque necesitaban pruebas.

Él siempre había sabido que su madrastra , la concubina Shuan, quería que no regresara, de esa forma su hijo ascendería como príncipe heredero. Lo sabía pero no podía probarlo, ni convencer a su padre, que finalmente elegiría a quién más le conviniera como sucesor, ambos tenían su sangre.

Pero él necesitaba desenmascarar a aquella mujer, no podía dejarla ganar, debía recuperar su lugar legítimo porque se lo debía a su propia madre que lo había amado y había soportado la dureza del palacio por su bien y a Longxin que había confiado en él, y también porque si lograban deshacerse de él, irían tras su sobrino que estaba en la línea sucesoria.

La información siempre era poder, así que lo que le informaban Liyuen y Longxuan lo ayudaba a planificar mejor.

Respondió la carta e inmediatamente le pidió a Songchen que recolectara minuciosamente todos los registros sobre las partidas que habían recibido, y también sobre las anteriores a su llegada Le indicó además que rastreara a todos los funcionarios involucrados, consiguiera cualquier tipo de recibido sellado por ellos, investigara sus estados de cuenta, conexiones y propiedades. También debían de ahora en más asentar por escrito minuciosamente todos los gastos, el estado de los soldados y de los caballos y asegurarse que en el próximo envío de provisiones hubiera testigos, de ser posible los generales y algún funcionario que no fuera corrupto para que dejaran una constancia escrita y firmada.

Necesitaba pruebas, porque tenía dos enemigos, uno al que debía enfrentar en batalla con espada en mano, frente a frente , y otro más peligroso que lo esperaba a su regreso , que se movía como una sombra y al que solo podría ganar con astucia.

“No pierdas la esperanza” le había dicho a su hermana y él tampoco debía hacerlo.

Y esa chispa de esperanza que lo mantenía luchando y resistiendo se acrecentó cuando le avisaron que la caravana de La Nieve se aproximaba a la fortaleza.

Habían pasado casi dos meses desde la última vez que la viera, por un instante , aquella intensidad en su añoranza de ella lo asustó. Pero luego lo racionalizó, era a quién le debía la vida, se sentía en deuda con ella, así que naturalmente se alegraba de verla.

Salió de prisa a recibirla tan pronto le anunciaron su llegada.

-Su Alteza- lo saludó al verlo, inclinando levemente la cabeza. Era el mismo tratamiento de siempre, pero a él le resultó frío y distante tras los días en el templo cuando lo había llamado simplemente por su nombre.




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