Un pcoo más, y espero saber qué les parece
También espero que BN avise, porque no avisó d elso últimso dos capítulos subidos
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QUIERO LEER SUS OPINIONES
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A la mañana siguiente, Baixue pasó a despedirse
-Calculo que nuestra próxima visita será después que haya recibido sus provisiones, así que puede tomar nota de lo que necesite para entonces.
-Lo haré – dijo él y de pronto recordó algo que no había preguntado antes- ¿Pudo organizar lo que necesitaba, en su casa?
-Sí, gracias por preguntar .Todo está bien– respondió manteniendo su reserva usual y luego se marchó.
Wu Fang observó a la caravana irse con cierta preocupación, sabía que ella era capaz de manejar sus propios asuntos, los que no le incumbían, pues sus vidas apenas se habían cruzado temporalmente en aquel lugar y era obvio que Baixue sabía cuidarse a sí misma y a los suyos. Pero sentía temor por su seguridad, temía ser quien la pusiera en peligro.
Los días volvieron a seguir su marcha en aquel extraño ritmo en que, el príncipe a veces sentía que eterno, casi atemporal, sin poder medir bien cuánto llevaba allí en el norte y cuánto tiempo le quedaba aún hasta regresar.
Cuando llegaron las partidas y provisiones era como había temido, mucho menos de lo esperado, tanto en dinero como en alimentos y pertrechos. Y los caballos que había solicitado, no eran animales que fueran a resistir demasiado en aquel lugar. Tal como había planificado, realizó un registro minucioso y certificado de todo, con testigos incluso, porque ahora sabía que aquello no eran las órdenes del rey sino maniobras de sus enemigos. Y en algún momento los enfrentaría.
Luego envió una carta a su cuñado confirmándole sus sospechas sobre la manipulación de las provisiones para que Longxuan siguiera la investigación desde la capital. Una vez que concluyó con eso, viajó nuevamente a la frontera, necesitaba pensar todas las estrategias posibles. Por ahora,el enemigo estaba tranquilo, pero él se sabía en desventaja. Seguía siendo un extranjero en aquel territorio, tenía recursos finitos y poco apoyo. Para reconquistar definitivamente los territorios perdidos necesitaba tanto de la fuerza militar como de estrategias bien pensadas.
No podía retroceder, necesitaba seguir avanzando y resistir.
Hizo una breve excursión con un grupo de soldados, cada tanto había pequeñas escaramuzas como para medir fuerzas, pero era imposible creer que eso seguiría mucho tiempo así. Y debía estar preparado, además el clima empezaba a empeorar.
Cuando volvía al asentamiento, leía informes de los generales, de los hombres que estaban en el frente y toda la información que podían recaudar. Incluso leía libros de estrategia militar y de historia. Todo lo que pudiera darle ideas.
Aunque su comunicación con Longxuan se había vuelto más fluida, aún echaba en falta tener a alguien cercano que lo aconsejara. Solía preguntarse qué le diría Longxin, y a veces cuando estaba demasiado cansado, se preguntaba qué le diría Báixuě.
También extrañaba poder jugar weiqi para distraer su mente, aunque buscar debilidades de los enemigos, concentrarse en sus propias fortalezas y pensar en posibles ataques, era una partida constante en su cabeza, además su pensamiento se alimentaba de todas a las personas con las que había jugado alguna vez.
El juego de ataque de su padre, que también era engañoso.
El juego inteligente de Longxin, sin dar pasos en falso.
El juego del monje, calmado y paciente
El juego astuto de La Nieve que lo obligaba a desafiarse.
También aprovechaba las horas libres para entrenar a sus hombres y mantenerse en forma, le había costado un poco recuperar sus habilidades con la espada y la lanza tras ser herido, pero ahora podía volver a moverse con la misma rapidez y letalidad que antes.
¿Príncipe, soldado, erudito?
Era un poco de todos, y ninguno a la vez, fragmentos que se activaban dependiendo de las circunstancias y las necesidades. Temía preguntarse qué hubiera elegido para sí mismo de tener opciones, así que se conformaba y seguía adelante. Mantenerse vivo ya era demasiada presión.
Los días pasaron hasta que empezó un pequeño temporal.
-No creo que podamos volver a la fortaleza, ni avanzar en territorio enemigo hasta que pase- le dijo Songchen.
-Es verdad, mejor nos quedamos acá hasta que el tiempo mejore. Avisa a la fortaleza, y que nuestros hombres estén bien resguardados- ordenó.
Por el momento su única opción era esperar o eso creyó hasta que dos días después, al atardecer en medio de una terrible nevisca un jinete alarmó a su gente.
-Su alteza, alguien viene hacia aquí- lo alertó Songchen
-¿Con este clima? ¿Cuánta gente? – preguntó.
-Solo divisamos a un jinete, en un caballo blanco – dijo -¿Qué hacemos? ¿Lo detenemos, atacamos o lo recibimos?
-Lo recibimos, si es una sola persona no puede entrañar tanto peligro y si se aventuró en este clima debe ser algo urgente- dijo y tomó su capa para salir al exterior.
-Alteza, es peligroso, deje que nos encarguemos.
-Iré a su encuentro , ven conmigo – ordenó y fue a buscar su caballo pero desistió, sería imposible moverse en contra del viento y la nevada impedía tener una buena visibilidad, quién fuera aquel jinete era o muy experto o muy imprudente. Así que solo esperó fuera hasta que llegara.
Cuando estuvo a unos quince metros pudo saber quién era.
-¡Báixuě!- gritó aunque las palabras se perdían con el rugido del viento. Corrió hacia ella y llegó a su lado justo cuando desmontaba
-Su alteza- lo saludó con calma.
-¿Qué sucedió? ¿Qué haces aquí?
-Tenía algo que darle, pero no estaba en la fortaleza cuando llegamos , así que vine a buscarlo- respondió.