El Fénix y la Nieve

Capítulo 36- Compañía

Con mis mejores deseos, a quienes celebran esta fecha, que pasen feliz navidad, un gran abrazo y queda el capítulo de regalo

Y para quienes no, también abrazo

Y abrazo doble para quienes son días agridulces, ánimo.

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Durante esos días de temporal, La Nieve le había enseñado a reconocer cuestiones del clima del norte, entender los cambios de dirección del viento, la fuerza de las nevadas y varios factores más que solo reconocía alguien que había pasado mucho tiempo allí. Wu Fang había aprovechado esos conocimientos nuevos y había decidido entrenar a los soldados que no eran del norte fuera de la fortaleza, a la intemperie, y transmitirles todo lo que Baixue y los lugareños le habían enseñado.

Ella tenía razón, era mejor ir a la batalla conociendo al enemigo de antemano, y el clima hostil de aquellas tierras también era su enemigo.

El invierno siguió recrudeciendo lo que significaba que el día de la batalla se acercaba más y más, los mensajes con información seguían yendo y viniendo. A él le escribía Longxuan, a veces Liyuen, los generales que tenía a su cargo y los pocos aliados políticos que lo apoyaban, y con cada dato iba formando un rompecabezas.

Baixue también tenía a sus guardias yendo y viniendo con información, sobre el hierro, sobre lo que qué sucedía en las ciudades aledañas y el territorio enemigo, y suponía que sobre sus negocios, pues a pesar de que compartían la información que podía servir para la guerra, había cosas que se guardaba para sí misma.
También él ocultaba lo que podía inquietarla demasiado, porque había veces en que no parecía posible que pudiera ganar a sus enemigos y regresar vivo.

Luego de la primera noche que Baixue se estableció allí, él decidió dormir en las barracas con Songchen y sus hombres de confianza, por un lado era su forma torpe de proteger mínimamente la reputación de la mujer que quería ya que habría muchos testigos de que no pasaban sus noches juntos;y también porque aquella primera noche que la tuvo a tan poca distancia había descubierto que era demasiada tentación. Había momentos que hasta imaginaba pedirle escapar juntos.

Así que dormía fuera, se levantaba temprano, se ocupaba de su rutina diaria con las tropas, y luego desayunaba con ella y pasaban juntos todo el tiempo que fuera posible hasta después de cenar.

Aquella noche en particular, le costaba marcharse.

Estaban jugando una partida y no lograba concentrarse

-¿Sucede algo? – preguntó Baixue.

-No, nada en particular.

- El clima sigue empeorando, ¿te irás pronto? –adivinó.

- Unos cinco días ,iremos al campamento en la frontera y allí prepararemos todo para la batalla, calculo que en unos quince días ya estaremos combatiendo- dijo él.

-¿Te asusta?

-No lo sé, me asusta todo lo que está en juego. La vida de mis hombres, la seguridad de Liyuen y su hijo, tú...-dijo mirándola. Ella suspiró- ¿Me resientes por ponerte en esta situación?

-Un poco, la guerra siempre estuvo allí, pero podía esquivarla , ahora también estoy asustada, por ti.No estabas en mis planes, Su Alteza – dijo y era verdad, no había esperado que otra vida significara tanto para ella, no había imaginado aquella ansiedad y el miedo de que le para algo, no se sentía tan estoica como para verlo partir hacia la guerra, y aún así no cambiaría nada- Pero Wu Fang, solo concentrarte en ganar. Tus hombres confían en ti, y tomaron su decisión, Liyuen y su hijo estarán protegidos por Longxuan y yo estaré bien.

-Si algo sucede

-No lo digas, prometiste volver.

-Si no resulta como esperamos, apenas recibas noticias del frente vete de aquí con tus guardias, ponte a salvo. No esperes.

-Wu Fang...- protestó.

-Está bien, no hablemos más de ello hasta que me vaya.

-¿Te queda de ese mijiu? – preguntó ella cambiando el clima.

-No, pero te haré té- dijo y se levantó a prepararlo. Luego lo bebieron , dejando la partida de weiqi inconclusa, no era difícil ,pero casi tácitamente habían decidido dejarla en suspenso, como promesa de otro día para continuarla. Lo hacían cada vez que jugaban, incluso si alguno vencía al otro, empezaban un juego nuevo y lo dejaban sin concluir. Era su propia forma de decir que habría una próxima vez, al menos mientras durara aquel mundo propio que habían creado en el norte, aquel que la próxima batalla acabaría.

Porque cuando él venciera, Baixue no quería pensar en otra posibilidad, regresaría a ser quien era. El Príncipe Heredero, más fuerte que nunca y listo para reclamar su lugar en la capital, absolutamente fuera de su alcance.

Los días pasaron más rápido de lo que ambos hubieran deseado, y llegó el momento en que Wu Fang debía partir.

Para ese momento Samid ya se había recuperado, así que aunque estaba demás, él le dio instrucciones a aquel hombre, a Hui y al tercer guardia, Muyan, para que cuidaran de Báixuě y supieran que hacer si él perdía la batalla o moría combatiendo. Había dejado también a una guarnición de hombres que no solo debían proteger la fortaleza y servir de refuerzos, sino que debían ser quienes custodiaran a aquella mujer en su ausencia y la sacaran de allí de ser necesario.

Y luego le tocó despedirse de ella. Ambos intentaron mantener sus emociones bajo control pues estaban allí, al aire libre a la vista de todos.

-Dijiste que volverías si yo estaba aquí, así que vuelve. Y no te distraigas, juega bien tus fichas – le dijo ella.Él asintió

-Cumpliré mi palabra, tenemos una partida que terminar . No seas imprudente cuando no esté.

-Soy La Nieve, Su Alteza.No debería preocuparse por mí- le dijo ella.

-Por eso me preocupo. Cuídate – dijo Wu Fang que tenía tantas palabras para decir que no acertaba a encontrar ninguna. Así que tras un breve saludo con la cabeza partió.




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