Capítulo extra largoooo
Espero les guste. Quiero leerlas porque fue de esos capis difíciles de escribir
Espero que BN avise Buen domingo
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La elección había sido tomada, Báixuě lo acompañaría, al menos hasta donde él considerara fuese seguro, aunque eso ella no lo sabía.
Así que los días siguientes se dedicaron a planear cuidadosamente el itinerario de regreso . El mapa que tenían ahora estaba plagado con las marcas de los lugares donde se había guardado el hierro y donde era más posible que sucediese el ataque. Los datos que Longxuan enviaba gracias a la red de información que había establecido con Tao Wuxian sumada a la red de la propia Baixue les daba cierta ventaja y también les daba las pistas para que la gente de Wu Fang fuera recolectando pruebas.
Estaba reuniendo todo lo que fuera posible, libros de contabilidad, notas intercambiadas entre sus enemigos, registros de compras de tierra, tratos comerciales y todo lo que lo ayudara a abrirle los ojos al rey. Porque al final de todas las batallas estaba su padre, si él no podía probarle la culpabilidad de los traidores, no serviría de nada todo su esfuerzo.
Si el rey no se ponía de su lado, todo sería en vano.
-¿En qué piensas?- preguntó Báixuě
-En mi padre, mejor dicho en el rey. O para ser más claro en que me gustaría que el rey se comportase alguna vez como mi padre.
-Llegó un mensajero de tu cuñado- dijo ella pues no sabía qué más decir, sus padres tampoco habían sido un ejemplo, la habían vendido siendo una niña y había dejado atrás cualquier sentimiento por ellos hacía mucho tiempo. Aunque entendía a Wu Fang porque cuando veía a buenos padres, en su corazón revoloteaba el anhelo de que todo hubiera sido diferente.
El príncipe leyó la carta de Longxuan y luego fue a hacer nuevas marcas en el mapa.
-¿Más enemigos? – preguntó ella
-No, soldados encubiertos estarán en estos puntos, donde es más probable que ataquen. Y gente de él para ayudar en lo que sea necesario. Todo está previsto, no debería haber fallas- dijo.
-No debería – dijo ella, pero su voz sonaba angustiada.
El día de la partida llegó, la mayor parte de los soldados quedaban allí para mantener el orden y asegurar los territorios conquistados, también habían decidido dejar atrás los caballos blancos porque eran más necesarios en aquel lugar. Así que el Príncipe regresaba con una parte de su ejército personal, los que estaban mejor preparados para el combate, pues aquel viaje podría convertirse en una batalla en cualquier punto del recorrido, con Songchen, Baixue y los tres guardias de ella.
Fue raro dejar la fortaleza, había sido su hogar tanto tiempo que había llegado a acostumbrarse y además estaba llena de recuerdos, incluyendo la vez que se habían conocido y todos esos últimos días que habían pasado juntos desafiando a la realidad.
-Hora de irnos – dijo finalmente e iniciaron la marcha de regreso hacia la capital
-No es tan diferente a una caravana- dijo Báixuě que iba cabalgando a su lado. Había cambiado sus ropas por ropa de hombre y una capa que la cubría casi completamente.
-Supongo que se parece en algunas cosas.
-¿Es extraño?- preguntó.
- ¿Regresar? Sí, durante mucho tiempo no pensé que volvería, que dejaría el norte atrás. Aunque ahora no me alegra como pensé que lo haría- dijo él y la miró.
- No digas eso, a mí me alegra que puedas regresar donde perteneces.
-¿De verdad?- preguntó algo ofendido, sabía que era injusto pero a veces sentía que solo él estaba desgarrándose por la próxima despedida.
-Sí, entre todas las opciones es lo mejor que puedo desear para ti- respondió ella y él entendió. Después de todo no había mucho más que pudieran hacer, así como él le deseaba el bien cuando se apartaran y que pudiera regresar a su vida de antes, ella le deseaba lo mismo. No era falta de amor, al contrario, solo querer verdaderamente a alguien implicaba poder dejarlo ir deseándole lo mejor para el futuro.
Siguieron avanzando y descansando cada tanto, era un viaje largo, Wu Fang recordaba lo agotador que había sido llegar hasta el norte, la sensación de resignación que lo acompañaba en su viaje de ida, ahora el regreso se sentía muy distinto, volvía triunfante, pero también tenía una sensación de pérdida y a la vez iba alerta pues no podía bajar la guardia.
Iba desandando el mismo camino y sin embargo era un hombre muy diferente al que había sido al llegar.
Poco a poco empezaron a pasar por zonas pobladas, y ahí descubrió algo nuevo, el apoyo de la gente. Por donde pasaban el pueblo se mostraba feliz y orgulloso de su príncipe.
-Esta es tu verdadera victoria, no lo olvides- le susurró Baixue y él supo que era cierto, aunque pasaran los años, si algún día quería ser un buen rey necesitaba recordar por quien peleaba, las vidas de quienes debía proteger.
Avanzaban lento, y en cada parada analizaban la información que les llegaba e iban confirmando o modificando cosas de acuerdo a ello.
-Llegaremos a Kaifen en un par de días, tengo una casa en las afueras, creo que sería bueno descansar allí, quizás uno o dos días, podrías contestar las cartas y revisar mejor la información- dijo Báixuě.
-Está bien, y también será bueno para que descanses tú ¿Cuántas casas tienes? – preguntó y ella sonrió
-Es un secreto, Su Alteza.
Llegaron a la casa de La Nieve dos días después apenas pasado el mediodía, era un lugar grande, con varias dependencias, jardines y una muralla, aún así el ejército permaneció afuera y solo se hospedaron en el interior ella, con Wu Fang, Songchen y los guardias.
Había algunos sirvientes que la recibieron con alegría y dispusieron de todo lo necesario para su comodidad, incluso ella les pidió que proporcionaran a los soldados de afuera lo que precisaran.