El mundo no volvió a la normalidad.
Porque nunca lo fue.
Israel seguía de pie… apenas.
Su cuerpo estaba cubierto de heridas, algunas ya cicatrizando lentamente gracias a la energía que había comenzado a adaptarse dentro de él.
Pero no era su cuerpo lo que más había cambiado.
Era algo más profundo.
Su **alma**.
Frente a él, el caos continuaba.
Tormentas de rayos chocaban contra mares suspendidos. Fragmentos de tierra flotaban sin orden. Corrientes de viento atravesaban todo como cuchillas invisibles.
Y en medio de todo eso…
Pirus lo observaba.
El dragón ancestral descendió lentamente.
Su presencia seguía siendo abrumadora, pero ahora Israel ya no caía de rodillas automáticamente.
Eso… ya era progreso.
—Has sobrevivido a tres elementos.
Israel respiró con dificultad.
—Si a esto le llamas sobrevivir…
Pirus no reaccionó.
—Eso es exactamente lo que es.
El dragón bajó la cabeza, observándolo de cerca.
—Pero sobrevivir no es suficiente.
El aire cambió.
Todo el entorno comenzó a comprimirse hacia un punto.
Israel sintió una presión diferente.
No era como la gravedad anterior.
Era… interna.
—¿Qué… es esto…?
Pirus habló.
—Hasta ahora solo has soportado los elementos.
Un brillo apareció en el pecho de Israel.
Pequeño.
Inestable.
—Ahora…
El brillo creció.
—Los absorberás.
Israel abrió los ojos.
—¿Absorberlos?
El dolor llegó de inmediato.
Su cuerpo se arqueó.
—¡GHAAA—!
No era un dolor físico.
Era como si su existencia misma estuviera siendo desgarrada.
La energía de luz que había soportado antes comenzó a comprimirse dentro de él.
—Cada elemento…
La voz de Pirus resonó.
—Se convertirá en un núcleo.
El brillo en su pecho tomó forma.
Una esfera.
Pequeña.
Pero extremadamente densa.
—Un núcleo elemental.
Israel cayó de rodillas.
—¡No… puedo…!
El núcleo comenzó a desestabilizarse.
La luz explotó hacia afuera.
Su piel comenzó a quemarse.
—Si no lo controlas…
Pirus habló sin emoción.
—Morirás.
Israel apretó los dientes.
Su mente comenzó a fragmentarse.
—No…
Las voces de antes regresaron.
La oscuridad.
El miedo.
El dolor.
Todo al mismo tiempo.
Pero esta vez…
Israel no cerró los ojos.
—Ya pasé por esto…
El núcleo temblaba.
—No voy a fallar ahora…
Respiró.
Lento.
Profundo.
El fuego dentro de él no explotó.
No se descontroló.
Se estabilizó.
La luz dejó de expandirse.
Comenzó a girar.
A comprimirse.
Hasta que…
Se quedó quieta.
Silenciosa.
Perfecta.
El núcleo de luz se formó completamente.
Israel cayó al suelo.
Respirando con dificultad.
—Lo… logré…
Pirus asintió.
—Primer núcleo.
—
El mundo no le dio descanso.
El entorno cambió nuevamente.
La oscuridad regresó.
Pero esta vez…
No estaba afuera.
Estaba dentro de él.
—Segundo núcleo.
—Oscuridad.
Israel sintió como si algo dentro de su pecho se abriera.
La energía oscura entró violentamente.
Pero no como la luz.
La luz quemaba.
La oscuridad…
Consumía.
—Esto…
Su cuerpo comenzó a temblar.
Sus ojos se oscurecieron.
—Se siente…
Las voces regresaron.
Pero ahora no eran externas.
—Me gusta…
Lisetta apareció frente a él.
Pero no como antes.
Su presencia era más fuerte.
Más intensa.
—Este es mi elemento.
Israel la miró.
—No…
Lisetta sonrió.
—Sí lo es.
La oscuridad comenzó a rodearlos.
—Si quieres dominar esto…
Sus ojos brillaron.
—Tendrás que aceptar lo que eres.
Israel apretó los dientes.
—No soy solo esto…
La oscuridad creció.
Intentó consumir el núcleo de luz.
Israel gritó.
—¡NO!
Ambas energías chocaron.
La luz y la oscuridad explotaron dentro de él.
Su cuerpo comenzó a romperse.
Literalmente.
Grietas aparecieron en su piel.
—Esto no es control…
Pirus observaba.
—Es conflicto.
Israel respiró con dificultad.
—Entonces…
Apretó su pecho.
—Tengo que…
La luz se estabilizó.
La oscuridad dejó de expandirse.
Ambas comenzaron a girar.
Juntas.
Sin destruirse.
—Equilibrarlas…
El núcleo de oscuridad se formó.
Más inestable que el de luz.
Pero presente.
Real.
Israel cayó de rodillas.
Lisetta lo observó.
Y por primera vez…
No sonrió.
—Hmph…
—
A lo lejos…
Lisetta real estaba en su propio espacio.
Rodeada de energía oscura.
Mucho más densa.
Más peligrosa.
Su cuerpo temblaba.
—Esto sí…
Respiró.
—Es entrenamiento.
Pero la energía comenzó a consumirla.
—Tch…
Por primera vez…
Se veía forzada.
—No voy a perder el control…
—
De vuelta con Israel…
El mundo volvió a cambiar.
El suelo desapareció.
El espacio se distorsionó.
—Tercer núcleo.
—Espacio.
Israel sintió como si su cuerpo dejara de existir.
No había arriba.
Ni abajo.
Ni dirección.
—Esto…
Intentó moverse.
Pero no tenía sentido.
—No puedo…
Su cuerpo se fragmentó.
Aparecía en distintos puntos al mismo tiempo.
—¿Qué está pasando?
Pirus respondió.
—El espacio no se controla con fuerza.
El vacío se expandió.
—Se comprende.
Israel respiró.
Intentó concentrarse.
—Tengo que sentirlo…
El núcleo de luz vibró.
El de oscuridad también.
Ambos comenzaron a reaccionar.
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en esta obra hay tragedias y amistad, en esta historia se tocaran varios temas, en esta historia hay amor y odio
Editado: 07.06.2026