el fin y el inicio de los reyes

Volumen 6 — Arco 6: Mundo de las Almas Capítulo 52 — Lo Que Entra No Sale

El silencio ya no era silencio.

Ahora…

era ruido constante.

Tristan avanzaba entre la neblina gris, respirando de forma irregular.

Cada paso crujía sobre restos que ya no distinguía si eran huesos… o almas solidificadas.

Pero lo peor…

no estaba afuera.

—No te detengas…

—Más…

—Más…

—No queremos desaparecer…

Las voces no se iban.

No se calmaban.

No se reducían.

Se acumulaban.

Tristan apretó los dientes.

—Cállense…

Su mano temblaba ligeramente mientras sostenía la guadaña.

El hilo… vibraba.

Ya no de forma pasiva.

Ahora reaccionaba.

A él.

A las almas.

A todo.

De pronto…

movimiento.

Decenas de almas emergieron de la neblina.

Más deformadas que antes.

Más agresivas.

Como si hubieran evolucionado.

—…

Tristan no retrocedió.

Pero tampoco atacó de inmediato.

Observó.

—Antes… solo venían directo…

El hilo se tensó ligeramente.

—Ahora… esperan.

Las almas comenzaron a rodearlo.

No atacaban.

Giraban.

Midiendo.

Una se lanzó.

Tristan reaccionó.

Giró su arma.

Impacto.

El alma se fragmentó.

Y como antes…

intentó entrar en él.

Pero esta vez…

Tristan la atrapó.

—No.

El hilo se enrolló ligeramente en su brazo.

La energía gris apareció.

Más densa.

—No entras libre.

La energía del alma se comprimió.

Se resistía.

Se agitaba.

Intentaba dispersarse.

—Quédate.

La guadaña vibró.

El hilo se tensó con fuerza.

Y entonces…

Tristan hizo algo diferente.

No la absorbió directamente.

La mantuvo afuera.

La comprimió en el hilo.

—…

Sus ojos se abrieron levemente.

—¿Puedo…?

La lanzó.

El hilo se extendió violentamente.

Golpeó otra alma.

Y en el impacto…

💥 Explosión.

No pequeña.

No como antes.

Fue más fuerte.

Más concentrada.

Más… controlada.

Las almas cercanas fueron destrozadas.

Pero no desaparecieron.

Intentaron entrar.

Pero Tristan reaccionó.

—¡Atrás!

El hilo giró.

Rápido.

Preciso.

Interceptó las partículas.

Las desvió.

No todas.

Algunas entraron.

—¡GH—!

Dolor.

Otra vez.

Más intenso.

Más profundo.

—Demasiadas…

Cayó de rodillas.

Las voces explotaron dentro de su mente.

—¡SUÉLTANOS!

—¡QUEMA!

—¡DESTRUYE!

—¡NO PARES!

—¡CÁLLENSE!

Golpeó el suelo.

Silencio.

Por un segundo.

Luego…

peor.

Las voces ya no eran caóticas.

Se estaban alineando.

—Usa más…

—Podemos darte más…

—Solo déjanos salir…

Tristan respiró con dificultad.

—No…

Miró su mano.

—Si las dejo…

Apretó el puño.

—Me pierdo.

Se levantó lentamente.

Las almas ya no estaban esperando.

Ahora…

avanzaban todas.

Cientos.

—Bien…

Giró la guadaña.

El hilo se extendió.

—Entonces no las dejo entrar.

Primer movimiento.

Interceptó un alma.

La comprimió en el hilo.

Segundo movimiento.

La lanzó.

Explosión.

Tercer movimiento.

Otra.

Más grande.

💥💥

El campo comenzó a llenarse de detonaciones.

Pero cada uso…

Consumía.

Su cuerpo temblaba.

Su mente…

Se saturaba.

—Más…

—Más…

—Más…

—¡NO!

Tristan se detuvo.

De golpe.

El hilo cayó.

Su respiración era pesada.

—Si sigo así…

Cerró los ojos.

—Voy a depender de esto.

Silencio.

Entonces…

algo nuevo.

Una presencia.

No como las otras.

Más pesada.

Más densa.

Más… completa.

La neblina se abrió.

Y apareció.

Una figura.

Más grande.

Más estable.

Un alma… distinta.

No gritaba.

No se retorcía.

Solo observaba.

Tristan frunció el ceño.

—Tú…

El hilo se tensó por sí solo.

Reaccionando.

Fuerte.

—Eres diferente.

El alma dio un paso.

El suelo tembló.

Las demás almas…

retrocedieron.

—…

Tristan levantó su arma.

—Perfecto.

Su cuerpo dolía.

Su mente estaba al límite.

Pero su mirada…

era firme.

—Veamos…

El hilo vibró.

—Si puedes romperme.

El alma avanzó.

Y esta vez…

Tristan no estaba seguro…

de poder ganar.

Fin del Capítulo 52




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